Rutas de trail running; 20 y 21 kms (respectivamente); Terreno: Pista, camino rural, plataforma del tranvía minero y vereda; Dificultad física: media; Dificultad técnica: Baja; Zapatillas Mizuno Ascend.

Este blog ya lleva un par de entradas dedicadas al antiguo distrito minero de Linares, pero los anteriores tracks no habían quedado del todo redondos, sobre todo porque grababa a la vez que exploraba la zona. Ahora que la conozco un poco mejor, tengo la oportunidad de ofrecer dos variantes prácticamente circulares que aprovechan casi todos los senderos (o al menos los más llamativos).

Sendero de Paño Pico. Foto de cecimp en Panoramio

Las dos tienen su arranque en el Paseo de Linarejos (Linares), y discurren por la pista que sale de la Ermita de la Virgen de Linarejos hasta llegar a la antigua Fundición de San Luis. Tomando el camino que sale a la derecha desde la Fundición se llega casi sin pérdida hasta el Cortijo de Don Fabián, y un poco más adelante, siguiendo una vereda ligeramente ascendente situada a nuestra izquierda, a la parte alta de la Cuesta del Mimbre. Descendiendo ésta sólo unos metros nos encontramos ahora a la izquierda una vereda que, en unos pocos metros, se convierte en un camino algo más ancho, y que acabaremos abandonando de nuevo a la izquierda siguiendo las indicaciones de la central eléctrica minera de San José. Desde allí, siguiendo ahora el indicador de la Mina la Mejicana, nos adentramos en el precioso sendero de Paño Pico hasta llegar al Radio-faro (un conjunto de antenas de repetición que hacen de fácil punto de orientación).

Desde este punto, continuando recto tenemos una rápida vía de escape hacia Linares, atravesando la Urbanización de La Cruz. En lugar de ello, yo tomé el camino que, junto al Radio-faro, desciende a mano derecha hacia la Dehesa de Guarromán (sendero del Cerro de las Mancebas). Justo al llegar junto a los invernaderos, se toma el camino de la derecha hacia la Garza, y continuamos recto hasta llegar a la Cuesta del Mimbre y subirla entera. Para no repetir la vereda de subida, tomo una paralela que discurre junto a una valla y que, igualmente, me deja en el Cortijo de Don Fabián. De nuevo, para no repetir el camino de ida, tomo la vereda paralela que queda justo a la derecha y, atravesando un arenal, me encamino hacia la pista principal (Linares-La Cruz) desde donde, ahora sí, no queda más remedio que repetir una buena parte del camino de ida, aunque ligeramente cuesta abajo se hace ahora cómodamente.

El track puede exportarse desde la siguiente ruta interactiva:

Distrito minero de Linares (variante 1, por la Cuesta del Mimbre)

La segunda variante es igual a la primera hasta llegar al Cortijo de Don Fabián. Desde aquí, sin embargo, en lugar de tomar la vereda que conduce en sentido ascendente hacia la Cuesta del Mimbre, tomamos la que hay justo antes, que conduce -ahora en sentido descendente- hacia la Garza, pasando junto al Pozo Cota 0 y el Calvario. Pasamos junto a la Garza en sentido hacia la Dehesa de Guarromán pero, en lugar de seguir el camino del Cerro de las Mancebas, nos desviamos a la izquierda en dirección al Lavadero de Arrayanes, el Pozo Zulueta y el Pozo San Ignacio. En el tercio final de este camino encontramos un desvío que nos lleva hacia la Central de San José y hacia el Sendero de Paño Pico (común a las dos variantes). Esta vez, en lugar de descender junto al Radio-faro, llaneamos recto, atravesamos la Urbanización de La Cruz y regresamos siguiendo la pista principal de vuelta hacia Linares.

De nuevo, el track puede exportarse desde la siguiente ruta interactiva:

Distrito minero de Linares (variante 2, por el Lavadero de Arrayanes)

Para terminar, las dos rutas sobreimpresionadas. Como puede observarse, haciendo las dos, hay pocos puntos de interés en la zona que se queden sin visitar.

El distrito minero de Linares, casi al completo

Como ya he dicho en alguna ocasión, este es un año de objetivos escasos pero selectos. Lo de competir indiscriminadamente me tira menos que antes, pero sí que le tengo ganas a un par de cosas.

Ronda 2012 no va a poder ser, porque me he quedado sin dorsal, así que toca intentar sacarse una espinita que tengo clavada con el Maratón. El tiempo me da un poco igual, aunque no estaría del todo mal rebajar los 3h 12′ de Rotterdam. Lo que realmente quiero es hacer una maratón bien preparada, con tiempo y con cabeza, y correrla como aquel primer MAPOMA que tan gratos recuerdos me dejó.

Sevilla se presta a ello: largas calles, poco callejeo, perfil llano, prácticamente a nivel del mar, sin calor. Una maratón para correrla como un reloj. Si algo he aprendido sobre correr, va a ser hora de ponerlo en práctica. De aquí hasta entonces, cinco semanas de impacto (80 kms/semana, con un día de entrenamiento de calidad en pista), menos una de recuperación, más dos de precompetición. Con la ayuda del amigo Fernando, que también está ya en ello, con las vacaciones por medio, y campo y caminos para hartarse de correr. Preparado.

Página web de la organización

Entrenos atrasados

Posted: 18 diciembre, 2011 in General
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Últimamente tengo el blog un poco abandonado. Si alguien me ha dado por muerto, retirado, lesionado, o desmotivado, se equivoca. Ciertamente, ahora compito poco, pero esto del correr sigue teniéndome tan enganchado como siempre.

Lo que pasa es que escribir sobre lo que uno hace como mero entretenimiento o entrenamiento es un tostón, de escribir y de leer. Para no incordiar demasiado, y por si a alguien le interesan los tracks, ahí va una selección de rutas de los últimos meses, algunas hechas en solitario, otras en compañía de mis queridos GUTs:

12.09.2011: Descenso del Río Dílar (Canal de la Espartera-Barranco del Buho-Río Dílar- Central Eléctrica de Dílar).

27.09.2011: Trail Balcón del Genil (Rebites-Balcón del Genil-Contadero-Restos arqueológicos de Huétor-Acequia de Monachil-Cementerio de Huétor).

01.10.2011: Subida a Sierra Oruña (Torres de Albanchez-Fuenfría-Sierra Oruña).

19.11.2011: Arenales del Trevenque (Canal de la Espartera-Barranco del Buho-Fuente del Vino-Arenales del Trevenque).

17.12.2011: Veredas del Llano de la Perdiz (Zaidín-Cementerio-Primitivo del Llano-Canal de los Franceses-Quejigal del Darro-Silla del Moro-Centro).

Obviamente, ha habido más cosas. De un par de ellas me fastidia no tener track: el trail que hice con Aarón, Vanesa y Marga por el Sacromonte y el Cerro de San Cecilio, que es corto pero muy interesante, y el Cross “Salvemos el Pinar de la Elipa” (Madrid). El resto, o ya tiene entrada, o está repetido, o carece de interés.

Media Maratón homologada; 21km 95m; Zapatillas NewBalance 805

Fotos, vídeos y clasificación oficial de la prueba

Foto cortesía de Marga Colón y Pablo Castillo

A estas alturas poco me queda que decir de la Media de Granada. Este año, el cuarto para mi, se ha corrido en condiciones meteorológicas inmejorables. Con sol, el asfalto seco y temperatura fresca en la salida, pero con la atmósfera limpia de contaminación gracias a las últimas lluvias. El recorrido era el mismo de las anteriores ediciones, tal y como se puede comprobar en la ruta interactiva.

Pincha en la imagen para ver la ruta interactiva

Como digo, es mi cuarta participación en esta media. La novedad de este año para mi era la presencia de un buen número de nuevos compañeros. Nuevos, algunos, por su estreno en distancias largas y, otros, porque he tenido la suerte de conocerlos en esta última temporada. Vaya por delante mi saludo y mi enhorabuena a todos los nuevos miembros de Granada UltraTrail, a todos los Cualquiera Puede Hacerlo y a los Granabikers que han dado el salto de la bici a las zapatillas.

La segunda novedad era el haber entrenado sin demasiadas pretensiones y sin ningún sistema medianamente razonable. No quiero decir con ello que no haya entrenado. Probablemente no me haya metido tantos kilómetros en una sola temporada desde hace por lo menos tres. Pero las series han brillado por su ausencia, y la distribución de kilómetros ha sido muy irregular: semanas de salidas muy largas por montaña y otras de rodajes tranquilos por ciudad, insensatamente distribuidas a lo largo del año. En resumen, he corrido para disfrutar y cuando buenamente podía…

Mi decisión de partida era salir rápido y ver hasta dónde llegaba el cuerpo. Los primeros kilómetros, por el Zaidín, iba marcando entre 4′ 05” y 4′ 07”/km. Cuando enfilamos hacia la Chana por la c/Arabial sigo marcando en torno a 4′ 10”, sabiendo que hacia el kilómetro 10 la carretera se empina y hay que rebajar drásticamente el ritmo. Mi previsión es que los repechos entre los kilómetros 10 y 12 me desgastaran bastante. Para mi sorpresa, por el contrario, tras este tramo me sigo encontrando bastante fresco, así que decido arriesgar y echar el resto, aún muy lejos de la meta.

Mi última referencia de las consecuencias de tan insensata decisión era la Media de Fuencarral, donde un pajarazo de dimensiones descomunales a 8 kilómetros de meta me dejo machacado y desmoralizado. Pero las decisiones arriesgadas unas veces salen bien y otras mal, y esta vez tocaba la de cal.

La presencia de público en las calles del centro de Granada hacen el esfuerzo un poco más llevadero. Me engancho a la estela de un trotanoches, familiar de otras carreras en la zona gris de la clasificación y, cuando quiero darme cuenta, ya hemos llegado a la orilla del Río Genil. Los últimos tres kilómetros son duros, porque hay que remontar el Camino Bajo de Huétor en toda su inacabable longitud de nuevo hasta el extremo sur del Zaidín. No voy a decir que esos últimos kilómetros vaya fresco pero, en estos lances finales, la cabeza cuenta más que las piernas y estoy sorprendido de lo bien que ha ido la carrera hasta aquí. Así que tengo motivación suficiente para un apretón final que me deja a las puertas del estadio a poco más de 3’50” el último kilómetro.

Al final, 1h 27′ 57” oficiales, muy cerca de la 1h 27′ 43” que marqué el año pasado y que sigue siendo mi MMP. Mucho, mucho mejor de lo que cabía esperar.

No quisiera terminar esta crónica sin una última reflexión personal. He leido un buen número de comentarios quejándose de la bolsa del corredor de este año (sobre todo de la calidad del tejido y la serigrafía de la camiseta). No quiero erigirme en juez de nadie, pero a veces parece que olvidamos de qué va esto. Olvidamos que, por 11 euros, estas carreras son deficitarias siempre, que implican movilizar a cientos de personas entre trabajadores, miembros de las fuerzas de seguridad, Protección Civil y voluntarios. Olvidamos que esto es una fiesta del deporte para todos y que, por un día, podemos correr juntos y celebrar nuestro deporte en una ciudad sin coches que se vuelca con nosotros. En estos tiempos que corren, olvidar eso, que es lo fundamental, y fijarse en si la camiseta es más bonita o más fea, o de si en tal o cual ciudad obsequian tal y cual cosa, me parece tremendamente desagradecido. A los que pensaís así, os preguntaría, ¿qué os mueve a correr?

Ruta de trail running por media y alta montaña; 26.4 kms; Dificultad técnica: media; Dificultad física: muy alta; Zapatillas Asics Trabuco 13

Hoy resulta difícil ponerse a escribir. Es difícil decidir por dónde empezar. Es difícil encontrar las palabras. Y, en cualquier caso, lo que escriba no va a ser fiel a las sensaciones recogidas. Las fotos, con seguridad, tampoco harán justicia.

Vanesa y Emilio

A las 8 y 30 nos esperaba Emilio en el Centro de Interpretación del Jardín Botánico de la Cortijuela, donde llegamos puntales los que subíamos en coche desde Granada. El breve recuento da una representación estupenda de los clubes implicados. Por parte de Granabike-HIMAT, Nando, Antonio Luis y Xurxo; por parte de “Cualquiera puede hacerlo”, Fran, Antonio y Er Leon; y por parte de Granada UltraTrail, Emilio, Vanesa, Pablo, Aarón, y el que escribe. Poco a poco, somos más los que nos vamos animando a practicar este duro pero agradecido (a veces) deporte que es el trail running de montaña.

Salimos subiendo la fuerte pendiente de la vereda que, desde la Cortijuela, forma parte del Sulayr (sendero que toma su nombre del título que los árabes dieron al Veleta, la Montaña del Sol, y que hoy circunda todo el macizo de Sierra Nevada). Ascendemos poco a poco, con las piernas aún torpes y la respiración entrecortada del frío y el esfuerzo. Al poco la pendiente se relaja y alcanzamos un prado, desde el que se divisa la corona del Trevenque a nuestra espalda y el Valle del Monachil a nuestra izquierda.

Seguimos avanzando hasta coronar el Collado de Matas Verdes. El Trevenque sigue reinando a nuestras espaldas, pero frente a nosotros ya se abre la imponente cadena de los tresmiles, hoy ocultada por las nubes, aún lejanas, y por el relente. Primer aviso: por encima de los 2500 m., a lo lejos se divisa perfectamente una fina capa de nive en las laderas del Veleta y los Machos. La temperatura sigue siendo baja y no parece que el tiempo vaya a mejorar.

Un kilómetro de fuerte bajada después del collado, doblamos a la izquierda, siguiendo el recorrido del Sulayr. El sendero en zig-zag nos conduce a la toma de agua de la Central de Diéchar, donde cruzamos el río Monachil y enfilamos la pista forestal de San Jerónimo. Aquí Emilio nos tenía preparada la primera sorpresa: en lugar de seguir la pista hacia los Neveros, la abandonamos por un sendero a la izquierda a las primeras de cambio, y que nos lleva a la antigua leprosería del Convento de San Jerónimo. A los pocos metros de rodear el Convento, desaparece todo rastro de sendero. Por cierto, también desaparece la señal GPS; de ahí el breve tramo recto que aparece en el kilómetro 11 de la ruta interactiva.

Haz click para acceder al track y la ruta interactiva

Tomando como referencia un barranquillo que se abre a nuestra derecha nos metemos en el bosque. Los pinos se van cerrando y avanzar se hace cada metro un poco más duro. En el siguiente kilómetro de campo a través ganamos 300 metros verticales (ver la foto del encabezado). El grupo se separa, y en el nuestro confiamos en el buen sentido de la orientación de Aarón, que ya ha recorrido este tramo en el SNUT. Por detrás, sabemos que Emilio sirve de guía a Vanesa, Antonio Luis, Er León, y Xurxo.

Atravesamos un carrascal, y reencontramos la vereda. La pendiente baja a un soportable 20%, que puede hacerse trotando a ratos y, por fin, una cancela nos da paso a una pista forestal y a la carretera de la Sierra. Nos reunificamos, medimos nuestras fuerzas y empiezan las malas noticias. Lo que unos minutos antes era un txirimiri, está empezando a convertirse en un molesto y frio aguacero.

Corremos unos escasos 500 metros por asfalto, para pasar a la derecha a una nueva vereda que sirve de enlace con el antiguo circuito de BTT de la Suerte de Fuente Alta. Hacemos la parte baja del circuito, desde donde la ladera se abre en la lejanía hacia la Loma de Dílar y la espectacular vista de la parte de la ruta – 15 kms – que ya hemos dejado atrás. Sin embargo, poco podemos disfrutar del paisaje, con la lluvia arreciando y, sinceramente, escasamente preparados para un día húmedo y frío que contradecía todas las previsiones meteorológicas que habíamos consultado.

Por fin salimos del circuito por el extremo opuesto al de entrada y llegamos a Pradollano. Calados ya hasta los huesos, toca reunirse de nuevo y tomar decisiones. Una cafetería abierta, un café con tostadas y, sobre todo, los secamanos de los servicios, que nos permiten secar y calentar un poco nuestras prendas, nos hace ver las cosas con más claridad. Al retomar el camino, la lluvia se hace más fina y, saliendo de Pradollano por la fuente del Mirlo, un claro entre las nubes incluso nos regala algunos rayos de sol.

La parte de la ruta que nos queda por delante es si cabe aún más espectacular. Hacemos parte del antiguo circuito de fondo de la Estación de esquí, y lo abandonamos al poco para tomar la vereda que nos acabará llevando de nuevo hasta el Collado de Matas Verdes. Estos últimos 10 kms son los más entretenidos: aunque hay fuertes repechos de varios cientos de metros, el desnivel medio es negativo. La vereda es técnica pero puede puede hacerse rápido. Hay que atravesar arroyos y zonas empantanadas (en una de las cuales Aarón mete la pierna hasta la rodilla, en lo que él creía que iba a ser un “elegante” salto por encima de un arroyo…) Finalmente, ganamos el Collado y el Trevenque aparece imponente ante nuestros ojos. Esta parte de la ruta coincide con la de inicio pero, lo que a la salida era una penosa cuesta arriba, ahora es un divertido descenso.

Por fin, alcanzamos nuestra meta. Aarón, Fran, Antonio y yo llegamos en cabeza, exultantes. Poco a poco van goteando los demás. Cada que cabeza que aparece a lo lejos la celebramos como si fuera la meta de una importante carrera. En toda la ruta, lo mejor: los compañeros.

Los compañeros

De izquierda a derecha: Aarón, Fran, Antonio, Er Leon, Pablo, Nando, César (abajo), Emilio, Vanesa y Antonio Luis. Xurxo está haciendo la foto. Muchas gracias a tod@s.

Ruta de trail running nocturo; 20.9km; Dificultad técnica: Media; Dificultad física: Alta; Zapatillas Asics Trabuco 13

Pulsa sobre la imagen para acceder a la ruta interactiva

La ruta de este martes congregó sólo a parte de los habituales: Vanesa, Laure, Antonio, Aarón, Pablo y quien escribe. Quizá la dureza de la que veníamos avisando desde días atrás desanimó a alguno…

Se trata de un circuito casi calcado al que hicimos en Junio del año pasado. La única diferencia es que, en aquella ocasión, salimos del Hervidero siguiendo una acequia que lleva hasta el arroyo Huenes, lo que nos obligó a hacer un largo tramo de campo a través. El track de aquella ocasión era prácticamente inservible, dado que, de haberlo seguido, habríamos tenido que sortear varios obstáculos que, de noche, podrían haber sido peligrosos.

Decidimos la opción segura, a costa de que parte del recorrido perdiera atractivo, y hacer desde el Hervidero hasta el camino de la central eléctrica de Monachil (los primeros 7 kilómetros y medio) casi exclusivamente por pista y por asfalto. En cualquier caso, no es espectacularidad precisamente lo que le falta a este circuito, porque los dos tercios siguientes tienen casi de todo.

Primero, Los Cahorros, con el río Monachil encerrado entre altas paredes de roca, dejando sólo el espacio mínimo necesario para que pase una persona, y con sus famosos puentes colgantes (en la oscuridad más impresionantes si cabe). Después, la subida por la cara norte del Cerro Huenes. Aunque se llame “Cerro”, es un impresionante monte de más de 1600 metros de altura, que subimos casi íntegramente, hasta llegar al antiguo refugio (ahora cerrado) de Fuente Fría. La dureza de la subida se aprecia perfectamente en el perfil que os adjunto: aunque los 700 metros de desnivel se salvan, sin apenas descanso, en unos 6 kms, los últimos 300 se hacen en poco más de 1. No hace falta que explique cómo le sienta a las piernas un kilómetro al 30% de desnivel después de más dos horas en ruta…

Por último, sólo queda bajar por la cara opuesta de nuevo hacia el Puente de los Siete Ojos, primero, y al Hervidero, después. Una vereda angosta y técnica, que difícilmente deja a uno relajarse a partir de ir ya casi de continuo cuesta abajo.

En fin, hoy todos necesitaremos un poco más de descanso. Pero si alguien necesita un empujón, ese es Laure, la más joven incorporación al club, que nos se nos marcha al dique seco durante unos meses. Que sea para bien, que te recuperes pronto, y que vuelvas con esa simpatía y ese buen humor que no has perdido ni en las cuestas más empinadas.

Ruta de trail running nocturno; 15.5 km; Dificultad física: alta; Dificultad técnica: media; Zapatillas Asics Trabuco 13

Pincha en la imagen para acceder a la ruta interactiva

Para ir despidiendo el verano, nuestro pequeño grupo de aventureros nos atrevimos con una de las rutas clásicas de la media montaña del Parque Natural de Sierra Nevada, bien conocida por ciclistas y senderistas. Cerca de las 10 de la noche nos reuníamos Emilio, Pablo, Laure, Vanesa, los dos Antonios, Aarón (recién reincorporado tras una larga ausencia), Manolo, y quien escribe. Por delante nos quedaban más de dos horas de puro trail running.

Nuestro punto de salida en esta ocasión fue el aparcamiento del Canal de la Espartera, a escasos dos kilómetros de Cumbres Verdes (La Zubia). Abandonamos el aparcamiento por el arranque de la vereda del Barranco del Búho. Los cuatro kilómetros de esta exigente vereda acaban en la ribera norte del río Dílar. Como puede observarse en la ruta interactiva, cometimos el pequeño error de dejarnos la salida hacia el río que nos interesaba, así que desde el final de la vereda tuvimos que desandar prácticamente un kilómetro para tomar una pista de descenso que nos habíamos dejado a la derecha. Quien quiera descargarse el track y seguirlo, puede ahorrarse este tramo sin problemas (kms del 3 al 4).

Llegados finalmente al punto de la ribera del río que andábamos buscando, no queda otra que meterse en él hasta más arriba de las las rodillas. La vereda del río Dílar va pasando de una ribera a otra constantemente. Si no conté mal, hasta un total de 11 veces. Esta ruta, por tanto, debe hacerse con buena temperatura y tras un periodo seco. Un par de días de lluvia o una temperatura más baja la convierten en una temeridad que puede llegar a ser muy peligrosa. Todos recordamos el caso reciente en el que las bajas temperaturas de este valle tras una noche de intensa nevada se convirtieron en mortales.

No era el caso, en esta noche de 20ºC de temperatura y luna llena, y tras varios meses secos y, aunque el agua bajaba ya bastante fresca, los remojones se soportaban bien e incluso se agradecían con el calor del esfuerzo. Eso, sin embargo, no impide que lo dificultoso del terreno hiciera correr algo bastante exigente.

Tras cuatro kilómetros de entrar y salir en el río, finalmente llegamos al camino ancho que lleva desde la Central Eléctrica de Dílar al pueblo de Dílar. No estaba en nuestros planes correr por este camino, sino subir por la tremenda cuesta que remonta el barranco en el que se encajona el río, desde la Central hasta su toma de agua, 400 metros en vertical más arriba. 400 metros que se ascienden en menos dos kilómetros. A estas alturas, un desnivel sostenido de entre entre un 20 y un 25% es la puntilla que remata las pocas fuerzas que nos quedan.

Por último, desde la toma de la Central, queda regresar al punto de partida, cuatro kilómetros de llano y falso llano por la base de la Boca de la Pescá, camino por el que poco a poco se va abriendo la vista de Granada iluminada ante nuestros ojos. Cansados, pero emocionados por lo exigente y lo espectacular de la ruta, sólo nos queda el camino de vuelta en coche a nuestras casas…

Ruta de trail running nocturno; Dificultad física: alta; Dificultad técnica: media; 17.04 kms; Zapatillas Asics Trabuco 13

Nuestro modesto club por fin empieza a crecer. Fuimos nueve corredores los que nos adentramos anoche por los recovecos de la Granada cercana y, a la vez, menos conocida, para completar una ruta que no dejó a nadie indiferente, casi una integral del Parque Periurbano.

Pincha en la imagen para acceder a la ruta interactiva (y descargar el track)

El punto de partida es la Ermita de San Miguel Alto, a la espalda del Albayzín. Desde el descampado trasero de la Ermita, tomamos una vereda que se introduce rápidamente entre pinos para dar salida, primero, al cortafuegos de la Abadía del Sacromonte y, después, tras los primeros dos kilómetros de ruta, a la misma Abadía.

Desde la Abadía descendemos por asfalto a la Dehesa del Sacromonote, desde donde enganchamos el camino de Beas. Poco después de que desaparezca el asfalto, un puente a mano derecha nos permite salvar el Darro y seguir por su orilla durante dos kilómetros más, oyendo el rumor del río entre las zarzas, ascendiendo suavemente su curso, y salvando los dos arroyos que dan al cauce principal. Al final de esta zona tranquila nos encontramos el antiguo cortijo de Jesús del Valle, hoy en ruinas, en el que hacemos una breve parada.

Seguimos nuestro camino a la derecha, por la pista principal, pero abandonamos ésta casi de inmediato para introducirnos en una empinada trialera que empieza a castigar nuestras piernas. Haciendo un breve rodeo nos acabamos encontrando la no menos dificultosa Vereda del Árbol Caído, que conduce al Cerro del Sol, en el Llano de la Perdiz, cerca de la cancela de la que arranca el camíno de Dúdar.

Nos quedamos deambulando un rato por el Llano, en parte porque, en la oscuridad, yo me desoriento y me cuesta encontrar la bajada hacia la vereda del Quejigal del Darro (la famosa vereda de las “cinco curvas”). Cuando finalmente la encontramos, hacemos un rápido descenso de las primeras tres curvas, pero abandonamos la vereda señalizada para quedarnos a media ladera y llanear durante un largo trecho, en el que el camino se pone dificultoso, con una pizca de peligro a veces, pero que merece los arañazos en las piernas por la vista de Granada iluminada que se va abriendo al fondo del valle ante nuestros ojos.

Poco antes de que la vereda acabe en el cortafuegos de la Dehesa del Generalife, descendemos por unas zetas escondidas hacia la vereda baja del Quejigal, esta sí, bien conocida por ciclistas y senderistas. Sin embargo, nos quedamos en esta vereda poco tiempo, porque un kilómetro escaso más adelante de nuevo tomamos una estrecha (y tupida) vereda que nos situa en la Acequia de la Alhambra; un rincón escondido, de enorme encanto, y muy poco conocido, que discurre por un lateral del Generalife. Para terminar la parte aventurera de la ruta, tomamos una última vereda entre la arboleda que nos conduce casi hasta la Fuente del Avellano, donde retomamos algo de nuestras fuerzas.

Ya estamos de vuelta en Granada, pero falta llegar de nuevo a la Ermita de San Miguel. Trepamos por las callejuelas del Albayzín, sin dejar de visitar el mirador de San Nicolas, la Plaza Larga y la Plaza del Aliatar, para llegar, por la placeta del Mentidero a la Cruz de Piedra y salir del barrio por las cuevas de San Miguel, donde algún troglodita se lleva la sorpresa de ver ante su cueva a una serpentina de corredores con sus frontales iluminados…

Carrera de fondo en ruta; 47km 380m; Dificultad física: Extrema; Zapatillas Nike LunarElite 2

Clasificación, fotos y vídeos oficiales, Fotos Granabike 1, Fotos Granabike 2, Vídeocrónica en Ideal, Galería de fotos Ideal, Ruta interactiva

Pincha aquí para ver la ruta interactiva

A las 7 estábamos bien preparados Laure, Emilio y yo en el extremo del paseo del Salón, junto con otros más de 400 corredores, dispuestos para realizar una de las pruebas de fondo más duras que pueden caber en la cabeza de un atleta.

La subida pedestre al Veleta tiene merecida su fama. Casi 50 kms, de los que, desde el 10 hasta el 50 transcurren por una continua subida que empieza a los 700 metros sobre el nivel del mar a los que se encuentra Granada capital, y termina en los 3400 a los que se encuentra la cumbre del Veleta.

A la salida, mi compeñero Emilio y yo hemos salido juntos, a un conservador, pero suficientemenete vivo ritmo. Juntos hemos llegado hasta el arranque de la cuesta arriba, a la salida del pueblo de Pinos Genil. Desde allí, nuestros respectivos ritmos nos han ido distanciando lenta pero inexorablemente.

Para este punto, ya se me había unido Gaby, que con su bicicleta de carretera me ha acompañado prácticamente hasta el final de la ruta, y al que le agradezco enormemente el haberme abastecido de isotónica y comida, pero sobre todo, el haberme hecho compañia, y la carrera mucho más llevadera. Todo el camino estaba de hecho plagado de compañeros de Granabike, marcando con su presencia (y con su vocerío) los puntos más señalados del recorrido, y, algunos de ellos, con sus BTTs, acompañándonos en algunas partes del recorrido.

Bien. Como decía, una larga subida al 7-8% de desnivel nos lleva de Pinos Genil al empalme con la carretera de Sierra Nevada. A partir de aquí la pendiente se relaja un poco, y los kilómetros se suceden lentamente, con un solo y breve descanso de unos pocos cientos de metros. Marco ritmo de crucero a poco más de 6′/km, y me dejo distraer por las cada vez más espectaculares vistas y por la conversación de mis compañeros.

Llegamos al centro de visitantes del Dornajo, en el km 25, una media hora por delante de mi horario previsto. Allí está el grupo que ha montado Nando. Paro un breve minuto para saludar y repostar, y, sobre todo, para prepararme mentalmente para lo que está por llegar, que es aún lo más duro…

Nos desviamos de la carretera principal de acceso a la Estación de Esquí, y enfilamos la antigua carretera de la Sierra, camino del Collado de las Sabinas: una interminable sucesión de curvas (puerto de categoría especial en la Vuelta a España de ciclismo) que machaca al más duro. Los tramos rectos se hacen llevaderos, pero cada curva cae como un hacha sobre las piernas. A media subida la vegetación desaparece y empieza a manifestarse el paisaje casi lunar tan característico de la alta montaña granadina.

Tras siete kilómetros llegamos a un tramo, de nuevo excesivamente corto, de llaneo y ligera bajada, y en breve volvemos a desviarnos, dejando a nuestra derecha Pradollano y ascendiendo a nuestra izquierda camino de la Hoya de la Mora. De nuevo la carretera se empina, y, aunque la temperatura es suave, el sol cae a plomo, y no se divisa ni un atisbo de sombra.

Desde aquí la ascensión ya es continua y constante. Cerca de la Hoya de la Mora las fuerzas empiezan a flaquear y empiezo a hacer cortos tramos andando. De hecho, la mayor parte de los corredores ya se han convertido en marchadores. Yo, por mi parte, empiezo a temerme que he sido demasiado arriesgado manteniendo un ritmo tan vivo hasta este punto.

Pero llego a la Hoya de la Mora, y allí me encuentro, por sorpresa a Marijose y a mi niña Candela. No hay mejor revulsivo para un momento de crisis y tardo casi dos kms en perder la sonrisa de la cara. Dos kms que, por cierto, he vuelto a hacer corriendo.

Los últimos 10 kilómetros, para quien conozca la subida al Veleta son poco menos que un infierno. Con casi 40 kms en las piernas (30 de subida), el Veleta se te muestra en todo su esplendor, tan enorme que parece que está al alcance de la mano. Pero la carretera parece estar hecha a propósito para desesperar al que intenta alcanzarlo. Una vuelta sucede a otra vuelta, y otra más y lo que son poco más de dos kms en línea recta se convierte en casi 10 de sufrimiento. A estas alturas la carretera escasamente es tal, descascarillada por las inclemencias. Aún así, Gaby y Newtunning siguen acompañándome. El primero con su flaca, teniendo todo el cuidado del mundo con los baches, el segundo con su burra, bastante más comodo.

Conforme avanza la subida empieza a hacer efecto lo que he ido comiendo por el camino, y me revitalizo un poco. Los tres últimos kilómetros decido dejar de andar y ponerme a correr. No casualmente, sino porque en un control me dicen que voy el 104, y veo al alcance de la mano llegar entre los 100 primeros de esta prueba mítica.

Esos tres últimos kilómetros resultan agónicos, pero la meta está tan cerca que la cabeza te lleva con más fuerza que las piernas. Sigo subiendo, a todo lo que dan mi corazón y mis pulmones (hay está el registro de la ruta interactiva para atestiguarlo). Y, por último, la meta. Una meta que sabe a gloria más que nunca. Finalmente, puesto 98 en 5h 40′ 44”.

Ruta mixta de asfalto y vereda; 19.6 kms; Dificultad técnica: Baja; Dificultad física: Muy alta; Zapatillas Mizuno Ascend de trail running

Ruta interactiva

Haz click en la imagen para acceder a la ruta interactiva

Para bien o para mal, no creo que la ruta de anoche haya dejado indiferente a nadie. Prometí una tirada que mereciese servir de entrenamiento para la ya más que próxima subida al Veleta y cumplí mi palabra.

Esta ruta contiene todo aquello que un buen ultracorredor (digamos, por ejemplo, Emilio, a la espera de sus comentarios) más ama y más odia. Para empezar, cuesta arriba sin calentar y por asfalto. Los ciclistas conocen bien la subida al Collado del Alguacil desde Guéjar: una carretera de montaña de 9 kms sin un solo descanso y con una pendiente media del 11%. Teniendo en cuenta que la subida al Veleta nunca pasa del 7% en las peores rampas, entiendo que alguien pueda decir que me pasé un poco. Pero avisar, avisé. Así que Laure y Vanesa, quizá sabiamente, se ahorraron este trago y se entretuvieron mientras tanto correteando por la zona.

Pasado el subidón, que hicimos en algo más de una hora, llegamos al Collado del Alguacil, y desde aquí – lugar de pasto veraniego de ganado vacuno – tomamos la vereda señalizada que conduce al Picón de Jérez. Obviamente, nuestras intenciones eran más modestas, así que ascendimos unos 6 kms, hasta el alto de las Catifas, aproximadamente, y desde allí tomamos el camino de regreso, desandando lo andado, de nuevo hasta el Collado del Alguacil. En total, paradas incluidas, toda la ruta nos dio para 3 buenas horas de running, en las que recorrinos casi 20km y ascendimos unos 1100m.

Por la lejanía desde Granada, o por estar cercana a la espectacular ruta de los Lavaderos de la Reina, esta es quizá una ruta menos conocida de lo que debiera. Lo bueno es que eso hace que también sea menos frecuentada. Y merece la pena conocerla. Nosotros la hicimos de noche, pero día ofrece una espectacular vista de la zona de los Lavaderos y el Veleta, la Alcazaba y el Mulhacén al fondo. Eso sí, en verano, porque en invierno toda la zona, a más de 2000m de altitud está totalmente cubierta de nieve.

Por supuesto, como siempre, muchas gracias a mis compañeros de fatigas: Emilio, Manolo, Laure y Vanesa, por demostrarme la paciencia que pueden llegar a tener semana tras semana.