Posts etiquetados ‘Pruebas de fondo’

Carrera de fondo en ruta; 10.000m; Dificultad física: media; Zapatillas Mizuno Wave Rider

Clasificación, Fotos de la organización (sólo inscritos), Fotos (I), Vídeo (I), Vídeo (II)

Corren malos tiempos para que un banco organice una carrera solidaria. Admítanlo, cualquier intento de autopropaganda se acaba convirtiendo en contrapropaganda. Que los ciudadanos de a pie nos creamos eso del banco cercano y comprometido es complicado, así que como lavado de cara la cosa les ha funcionado regular.

Dicho esto, vayamos a los datos. De las 11.966 inscripciones, aproximadamente la mitad eran de la carrera 10k (10€) y la otra mitad para el 5k (5€). Si, como parece ser, el 90% de lo recaudado iba a proyectos educativos de ACNUR, la cuenta de la vieja dice que se recogieron algo más 80.000€. Llamadme cerdo capitalista, pero, copón, 80.000€ de una tacada es algo a lo que ninguna oenegé va a hacer ascos. Maquiavélico, pero cierto.

Política aparte, la carrera rozó la épica por otras razones. En la vida había corrido yo bajo tamaña manta de agua. Cuando me metí al metro de la Elipa, amenazaba; saliendo de la estación de Nuevos Ministerios chispeaba; ya en manga corta, calentando, llovía con ganas; pero es que para cuando sonó el pistoletazo de salida, jarreaba la de Dios es Cristo. Y aún así, salir chapoteando como alma que lleva el diablo Castellana abajo entre otras 10.000 almas con look recién duchado hasta tiene su encanto. Ahí están los vídeos para demostrarlo. Los cientos de personas que bajan, cruzándose con los cientos de personas que suben, forman un cuadro digno de aparecer en cualquer vídeo motivacional de esos que nos gustan a nosotros los corredores.

El recorrido es simple, pero el entorno lo hace diferente. No todos los días se corta la Castellana para que uno corra. La salida se encontraba unos doscientos metros calle arriba desde Nuevos Ninisterios. Se sale cuesta abajo, por la derecha según se avanza,  y se baja durante 3km. Se gira unos 50m antes de llegar a Cibeles y se sube por el lado contrario de la calle durante 5 eternos kilómetros, hasta llegar a plaza de Castilla. Y vuelta a bajar, ya a tumba abierta, camino de la meta. Eso es todo. Lo más rápido posible.

Y en esta ocasión fue bastante rápido. Tanto que, a pesar del perfil y de la lluvia, me he quedado a sólo 6′ de mi mejor marca en 10k, y he conseguido mi mejor clasificación relativa en una carrera de fondo (73 de 3680 que finalizaron). Lo malo fue luego volver en el metro hecho una sopa...

Carrera de fondo nocturna; 8.500m; Terreno urbano mixto; Dificultad: baja.

El éxito de la carrera nocturrna de Atarfe es un mistario. Me explico. Es la carrera más “antifondística” que conozco. Primero, se sale de una plaza de toros, con lo que el tapón a la salida es monumental (en los dos sentidos). Segundo, la distancia es de lo más inusual. Tercero, tiene desnivel, todo concentrado en la primera mitad de la carrera. Cuarto, se atraviesan todo sitio de lugares inverosímiles: polideportivos, parques con caminos de tierra, calles oscuras y embarradas… Y quinto, contiene curvas y requiebros – algunos de 180º – como para marearse.

Y aún así la carrera es un éxito de participación, de público, de ambiente y, sobre todo, de buen rollo. Lo cual demuestra dos cosas importantes sobre este deporte nuestro: que la mayor parte de las quejas de los corredores en la mayoría de las carreras son pamplinas, y que el atletismo popular lo hacemos, como su propio nombre indica, las personas, y que si nuestro objetivo es pasarlo bien corriendo, pues lo pasaremos bien corriendo.

Y eso que no me tocó ninguno de los 30 jamones sorteados. Si llega a tocarme, esta crónica ya habría sido una elegía.

Aquí lleváis el perfil y los detalles técnicos.

Media maratón internacional homologada. 21km 93m. Zapatillas Mizuno Wave Ride. Dificultad: media.

Ésta es una media que aún no había corrido, así que se impone entrada nueva en el blog.

Las cosas que se dicen de esta carrera por ahí son casi todas ciertas. Se corre al nivel del mar, lo que siempre es una ventaja, pero no es totalmente llana. Después de una salida multitudinaria (en la que se tarda al menos dos minutos en salir de la melé de corredores), en los primeros casi 4 kms se salvan unos 50m de desnivel, hacia la zona norte de la ciudad, rodeándola por el Este. Esta parte, además, es poco atractiva, por lo que puede atragantársele a más de uno.

Una vez alcanzada la altura máxima (77 m., en el km 3.69), sigue una bajada que se alarga hasta más allá del km. 7, camino del puerto. Después, siguiendo la línea de la costa, nos dirigimos hacia el anejo de Playa Granada. Salvando alguna pequeña irregularidad de unos pocos metros, el camino de ida, el callejeo por Playa Granada, y el camino de vuelta hacia el puerto son totalmente llanos. En gran parte de este recorrido, los que van se cruzan con los que ya regresan, lo que suele ser un pequeño acicate para aquéllos, y seguramente un obstáculo psicológico a superar para éstos.

Por último, una vez que se abandona el puerto, de nuevo por la vega hacia el casco urbano de la ciudad, la cosa se endurece, sobre todo en el último tramo, en el que hay dos largos kilómetros de cuesta arriba bastante pronunciada, en los que, si no se va con un poquito de reserva, la marca puede afearse bastante.

Los últimos 200 m. y la entrada en meta tienen su puntito de emoción. En la última parte la calle se estrecha bastante, y se concentra mucho público. Además, son cuesta abajo, por lo que lo más fácil es animarse y hacer un último sprint y ganarle algunos segundos al crono. Pena que no comenzase yo ese sprint unos metros antes, porque, al final, con mi marca de 1h., 27′ y 45”, me he quedado sólo a 2” de mi mejor marca, conseguida en la Media de Granada de 2010.

También se dice de esta media que el calor puede ser un gran enemigo, y que la humedad puede complicara todavía más. Lo cierto es que hoy nos ha hecho un día ideal para correr, con algunos jirones de nubes, que no dejaban que el sol pegara de justicia, y con 23º C de máxima. Lo dicho, unas condiciones inmejorables.

Por lo demás, es una carrera bien organizada, con un guardarropa decente, zona del corredor, con una camiseta de las que sí se pueden utilizar para correr y, sobre todo, con gran participación (y de buen nivel). No hay nada más que ver los mejores tiempos en las clasificaciones. El recorrido no es demasiado atractivo, salvando el encanto de correr junto al mar, pero aún así en las zonas urbanas se concentraba una cantidad respetable de público. Las zonas entre cascos urbanos se hacían más solitarias y también más duras, principalmente a la vuelta. Con todo, es una media que merece la pena correr y que, en general, no decepciona.

Sólo me queda agradecer a mi amigo Antonio Martos que me haya transportado hasta Motril, y que me haya dejado en la puerta de casa sano y salvo y, sobre todo, que me haya acompañado en esos entrenos a horas intempestivas de la mañana gracias a los cuales estoy recuperando el estado de forma que un día tuve. Desde aquí, un abrazo.

Pincha en la imagen para ver la ruta interactiva

Maratón homologado: 42km 190m; Perfil prácticamente plano; Zapatillas Nike LunarElite

Track y ruta interactiva, Clasificación, Vídeos de Meta

Segundo intento frustrado de mejorar mis 3h 13′ de mejor marca, y segunda vez que viene el tío del mazo a dejarme KO tras 30 kms. corridos con más valentía que cabeza. Eso resume casi todo lo que hay que contar, en lo que a mi actuación se refiere, aunque todo lo demás bien merece unos comentarios, en su mayoría elogiosos.

Empezamos el sábado por la tarde: la recogida de dorsales se cierra a las 8pm, así que el bueno de Joe y yo vamos con tiempo y, desconociendo las distancias y el trasporte público, decidimos dar un paseo. Por el camino descubrimos quizá el único ‘pero’ de esta carrera. El Estado Olímpico, donde se sitúa la línea de salida y la feria del corredor, está a media hora larga del centro de Sevilla. Además, para una ciudad con tanto encanto como ésta, el paseo y el lugar de destino claramente la desmerecen. Los alrededores del estadio parecen haber envejecido antes incluso de haber sido totalmente terminados, y el estadio mismo produce una cierta sensación de descuido.

La entrega de dorsales, sin embargo, está perfectamente organizada. Hay más que suficiente personal y, por tanto, las colas son inexistentes. Y la bolsa del corredor está magníficamente dotada: camiseta técnica, shorts de running y calcetines, todo de marca Joma, probablemente de más valor en tienda de lo que costaba la inscripción anticipada.

A las 6.45 de la mañana siguiente suena el despertador, y nos levantamos con tiempo suficiente para el desayuno que marcan los cánones. Los nervios y la expectación se mezclan a partes iguales. Para Joe es la segunda maratón, para mi ya es la cuarta. He entrenado meticulosamente durante varios meses, pero un desafortunado encadenamiento de gripes y problemas digestivos cortó todo intento de preparación razonable hace casi un mes. Sinceramente, no sé que esperar de mi cuerpo (incertidumbre que luego se demostraría justificada).

Enfrentados a la necesidad de trasladarnos de nuevo hasta la quinta puñeta, esta vez tomamos un taxi. Llegamos. Es temprano, pero los alrededores del estadio ya bullen de actividad. Cientos de operarios de aquí para allí, seguridad, voluntarios y corredores, muchos corredores, se mueven como hormigas a nuestro alrededor.

Entramos en las entrañas del Estadio, y en ese momento es cuando uno empieza a entender por qué esta maratón, dicen, es la mejor organizada de la Península. Llama la atención la rapidez de funcionamiento del guardarropa, y el gran número de baños químicos, casi sin colas. Personalmente, me sorprenden dos cosas. La primera es que haya una zona climatizada para cambiarse, con suficientes sillas para todos y con grandes estufas. La segunda: una amplia zona de calentamiento (en realidad una pista de tartán cubierta) para ir entrando en materia sin sufrir las bajas temperaturas que, incluso en Sevilla, nos está deparando este invierno.

Se está bien dentro, pero me vence la curiosidad y salgo al anillo del estadio. Incluso con las gradas vacías, impresiona. Empiezas a imaginarte lo que será cruzar ese mismo túnel en la llegada a meta. Una de las marcas de la casa, que con más frecuencia aparece mencionada en las crónicas de decenas de corredores blogueros como yo. Empiezo a dar mis primeras vueltas de calentamiento. Las sensaciones son buenas. El ambiente se caldea y, antes de darme cuenta, ya estoy hombro con hombro con otros cinco mil corredores esperando el disparo…

Y por fin, la salida. Un poco lenta, por la necesidad de tener que apretarnos para atravesar las puertas del Estadio, pero, ya fuera, en seguida se abren largas avenidas que permiten coger velocidad de crucero en poco más de un minuto. A un lado y a otro, amplias extensiones sin construir, edificios de nueva arquitectura desperdigados. Impresiona cruzar el puente sobre el Guadalquivir para encarar el tramo de la carrera pero, pasado este punto, todo empieza a ser bastante monótono. El recorrido es llano, amplio, las avenidas se hacen kilométricas, interminables, y el paisaje no tiene gran cosa que destacar. Los kilómetros se suceden rápidamente uno detrás de otro en la primera mitad, pero poco a poco, las piernas empiezan a acusar el castigo físico y psicológico. Cruzo la media maratón con buenas sensaciones en 1h 34′ 33”. Sin embargo, para cuando empiezan a aparecer algunos puntos reconocibles (el Sánchez Pizjuán, el parque de Maria Luisa, la zona de Plaza de España…), mi cuerpo comienza a lanzar claras señales de alarma. Tal y como se aprecia en la ruta interactiva, la amenaza se concreta en el kilómetro 30, exactamente donde los libros dicen que suele hacerlo.

Haz click en la imagen para la ruta interactiva

Miro mi ritmo y, en poco más de un kilómetro, y sin que pueda hacer gran cosa para evitarlo, baja de 4′ 26” a más de 5’/km. De aquí en adelante – esto ya lo he vivido yo antes – sólo queda sufrir como un perro, durante una hora con sus sesenta minutos, cada uno de los cuales se estira como un chicle. A tramos consigo bajar de los 4’50”, en otros el ritmo sube por encima de los 5’15”. Por primera vez en mi vida en una carrera en ruta, tengo que parar, tomar aire y seguir. Mirando el track y teniendo en cuenta dos paradas (más o menos voluntarias) y otra más (obligatoria, vejiga llena obliga). La media de los últimos 12 kms se mantiene en torno a los 5’/km. Vivirlo es mucho peor que contarlo, y poco a poco veo como mi objetivo de bajar de las 3h 13” vuelve a escaparse. Para el kilómetro 34 ya era bastante obvio, así que supongo que eso añadió algún grado más al contador de fatiga.

Pero hasta el peor de los tormentos tiene su fin, y atravesar el túnel de entrada al estadio proporciona sensaciones impagables. Esa última vuelta resulta de gloria y tortura a partes iguales. Nada más cruzar la línea de meta, una amable voluntaria me echa una toalla por encima (dan ganicas de darle un abrazo y llorar teatralmente en su hombro) y sólo entonces uno empieza a darse cuenta de lo que acabada de hacer. Una vez más.

En el interior casi inmediatamente localizo a Joe, quien, por cierto, me había pasado como una flecha en el kilómetro 25. También el había “muerto las mil muertes” (en sus propias palabras), pero había conseguido entrar en 3h 14′ 45”, casi cinco minutos por delante de mis 3h 19′ 33”. En este punto, de todas formas, el tiempo ya casi ha dejado de tener importancia. Mi cabeza sigue corriendo por las calles de Sevilla.

Como ya he dicho en alguna ocasión, este es un año de objetivos escasos pero selectos. Lo de competir indiscriminadamente me tira menos que antes, pero sí que le tengo ganas a un par de cosas.

Ronda 2012 no va a poder ser, porque me he quedado sin dorsal, así que toca intentar sacarse una espinita que tengo clavada con el Maratón. El tiempo me da un poco igual, aunque no estaría del todo mal rebajar los 3h 12′ de Rotterdam. Lo que realmente quiero es hacer una maratón bien preparada, con tiempo y con cabeza, y correrla como aquel primer MAPOMA que tan gratos recuerdos me dejó.

Sevilla se presta a ello: largas calles, poco callejeo, perfil llano, prácticamente a nivel del mar, sin calor. Una maratón para correrla como un reloj. Si algo he aprendido sobre correr, va a ser hora de ponerlo en práctica. De aquí hasta entonces, cinco semanas de impacto (80 kms/semana, con un día de entrenamiento de calidad en pista), menos una de recuperación, más dos de precompetición. Con la ayuda del amigo Fernando, que también está ya en ello, con las vacaciones por medio, y campo y caminos para hartarse de correr. Preparado.

Página web de la organización

Media Maratón homologada; 21km 95m; Zapatillas NewBalance 805

Fotos, vídeos y clasificación oficial de la prueba

Foto cortesía de Marga Colón y Pablo Castillo

A estas alturas poco me queda que decir de la Media de Granada. Este año, el cuarto para mi, se ha corrido en condiciones meteorológicas inmejorables. Con sol, el asfalto seco y temperatura fresca en la salida, pero con la atmósfera limpia de contaminación gracias a las últimas lluvias. El recorrido era el mismo de las anteriores ediciones, tal y como se puede comprobar en la ruta interactiva.

Pincha en la imagen para ver la ruta interactiva

Como digo, es mi cuarta participación en esta media. La novedad de este año para mi era la presencia de un buen número de nuevos compañeros. Nuevos, algunos, por su estreno en distancias largas y, otros, porque he tenido la suerte de conocerlos en esta última temporada. Vaya por delante mi saludo y mi enhorabuena a todos los nuevos miembros de Granada UltraTrail, a todos los Cualquiera Puede Hacerlo y a los Granabikers que han dado el salto de la bici a las zapatillas.

La segunda novedad era el haber entrenado sin demasiadas pretensiones y sin ningún sistema medianamente razonable. No quiero decir con ello que no haya entrenado. Probablemente no me haya metido tantos kilómetros en una sola temporada desde hace por lo menos tres. Pero las series han brillado por su ausencia, y la distribución de kilómetros ha sido muy irregular: semanas de salidas muy largas por montaña y otras de rodajes tranquilos por ciudad, insensatamente distribuidas a lo largo del año. En resumen, he corrido para disfrutar y cuando buenamente podía…

Mi decisión de partida era salir rápido y ver hasta dónde llegaba el cuerpo. Los primeros kilómetros, por el Zaidín, iba marcando entre 4′ 05” y 4′ 07”/km. Cuando enfilamos hacia la Chana por la c/Arabial sigo marcando en torno a 4′ 10”, sabiendo que hacia el kilómetro 10 la carretera se empina y hay que rebajar drásticamente el ritmo. Mi previsión es que los repechos entre los kilómetros 10 y 12 me desgastaran bastante. Para mi sorpresa, por el contrario, tras este tramo me sigo encontrando bastante fresco, así que decido arriesgar y echar el resto, aún muy lejos de la meta.

Mi última referencia de las consecuencias de tan insensata decisión era la Media de Fuencarral, donde un pajarazo de dimensiones descomunales a 8 kilómetros de meta me dejo machacado y desmoralizado. Pero las decisiones arriesgadas unas veces salen bien y otras mal, y esta vez tocaba la de cal.

La presencia de público en las calles del centro de Granada hacen el esfuerzo un poco más llevadero. Me engancho a la estela de un trotanoches, familiar de otras carreras en la zona gris de la clasificación y, cuando quiero darme cuenta, ya hemos llegado a la orilla del Río Genil. Los últimos tres kilómetros son duros, porque hay que remontar el Camino Bajo de Huétor en toda su inacabable longitud de nuevo hasta el extremo sur del Zaidín. No voy a decir que esos últimos kilómetros vaya fresco pero, en estos lances finales, la cabeza cuenta más que las piernas y estoy sorprendido de lo bien que ha ido la carrera hasta aquí. Así que tengo motivación suficiente para un apretón final que me deja a las puertas del estadio a poco más de 3’50” el último kilómetro.

Al final, 1h 27′ 57” oficiales, muy cerca de la 1h 27′ 43” que marqué el año pasado y que sigue siendo mi MMP. Mucho, mucho mejor de lo que cabía esperar.

No quisiera terminar esta crónica sin una última reflexión personal. He leido un buen número de comentarios quejándose de la bolsa del corredor de este año (sobre todo de la calidad del tejido y la serigrafía de la camiseta). No quiero erigirme en juez de nadie, pero a veces parece que olvidamos de qué va esto. Olvidamos que, por 11 euros, estas carreras son deficitarias siempre, que implican movilizar a cientos de personas entre trabajadores, miembros de las fuerzas de seguridad, Protección Civil y voluntarios. Olvidamos que esto es una fiesta del deporte para todos y que, por un día, podemos correr juntos y celebrar nuestro deporte en una ciudad sin coches que se vuelca con nosotros. En estos tiempos que corren, olvidar eso, que es lo fundamental, y fijarse en si la camiseta es más bonita o más fea, o de si en tal o cual ciudad obsequian tal y cual cosa, me parece tremendamente desagradecido. A los que pensaís así, os preguntaría, ¿qué os mueve a correr?

Carrera de fondo en ruta; 47km 380m; Dificultad física: Extrema; Zapatillas Nike LunarElite 2

Clasificación, fotos y vídeos oficiales, Fotos Granabike 1, Fotos Granabike 2, Vídeocrónica en Ideal, Galería de fotos Ideal, Ruta interactiva

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A las 7 estábamos bien preparados Laure, Emilio y yo en el extremo del paseo del Salón, junto con otros más de 400 corredores, dispuestos para realizar una de las pruebas de fondo más duras que pueden caber en la cabeza de un atleta.

La subida pedestre al Veleta tiene merecida su fama. Casi 50 kms, de los que, desde el 10 hasta el 50 transcurren por una continua subida que empieza a los 700 metros sobre el nivel del mar a los que se encuentra Granada capital, y termina en los 3400 a los que se encuentra la cumbre del Veleta.

A la salida, mi compeñero Emilio y yo hemos salido juntos, a un conservador, pero suficientemenete vivo ritmo. Juntos hemos llegado hasta el arranque de la cuesta arriba, a la salida del pueblo de Pinos Genil. Desde allí, nuestros respectivos ritmos nos han ido distanciando lenta pero inexorablemente.

Para este punto, ya se me había unido Gaby, que con su bicicleta de carretera me ha acompañado prácticamente hasta el final de la ruta, y al que le agradezco enormemente el haberme abastecido de isotónica y comida, pero sobre todo, el haberme hecho compañia, y la carrera mucho más llevadera. Todo el camino estaba de hecho plagado de compañeros de Granabike, marcando con su presencia (y con su vocerío) los puntos más señalados del recorrido, y, algunos de ellos, con sus BTTs, acompañándonos en algunas partes del recorrido.

Bien. Como decía, una larga subida al 7-8% de desnivel nos lleva de Pinos Genil al empalme con la carretera de Sierra Nevada. A partir de aquí la pendiente se relaja un poco, y los kilómetros se suceden lentamente, con un solo y breve descanso de unos pocos cientos de metros. Marco ritmo de crucero a poco más de 6’/km, y me dejo distraer por las cada vez más espectaculares vistas y por la conversación de mis compañeros.

Llegamos al centro de visitantes del Dornajo, en el km 25, una media hora por delante de mi horario previsto. Allí está el grupo que ha montado Nando. Paro un breve minuto para saludar y repostar, y, sobre todo, para prepararme mentalmente para lo que está por llegar, que es aún lo más duro…

Nos desviamos de la carretera principal de acceso a la Estación de Esquí, y enfilamos la antigua carretera de la Sierra, camino del Collado de las Sabinas: una interminable sucesión de curvas (puerto de categoría especial en la Vuelta a España de ciclismo) que machaca al más duro. Los tramos rectos se hacen llevaderos, pero cada curva cae como un hacha sobre las piernas. A media subida la vegetación desaparece y empieza a manifestarse el paisaje casi lunar tan característico de la alta montaña granadina.

Tras siete kilómetros llegamos a un tramo, de nuevo excesivamente corto, de llaneo y ligera bajada, y en breve volvemos a desviarnos, dejando a nuestra derecha Pradollano y ascendiendo a nuestra izquierda camino de la Hoya de la Mora. De nuevo la carretera se empina, y, aunque la temperatura es suave, el sol cae a plomo, y no se divisa ni un atisbo de sombra.

Desde aquí la ascensión ya es continua y constante. Cerca de la Hoya de la Mora las fuerzas empiezan a flaquear y empiezo a hacer cortos tramos andando. De hecho, la mayor parte de los corredores ya se han convertido en marchadores. Yo, por mi parte, empiezo a temerme que he sido demasiado arriesgado manteniendo un ritmo tan vivo hasta este punto.

Pero llego a la Hoya de la Mora, y allí me encuentro, por sorpresa a Marijose y a mi niña Candela. No hay mejor revulsivo para un momento de crisis y tardo casi dos kms en perder la sonrisa de la cara. Dos kms que, por cierto, he vuelto a hacer corriendo.

Los últimos 10 kilómetros, para quien conozca la subida al Veleta son poco menos que un infierno. Con casi 40 kms en las piernas (30 de subida), el Veleta se te muestra en todo su esplendor, tan enorme que parece que está al alcance de la mano. Pero la carretera parece estar hecha a propósito para desesperar al que intenta alcanzarlo. Una vuelta sucede a otra vuelta, y otra más y lo que son poco más de dos kms en línea recta se convierte en casi 10 de sufrimiento. A estas alturas la carretera escasamente es tal, descascarillada por las inclemencias. Aún así, Gaby y Newtunning siguen acompañándome. El primero con su flaca, teniendo todo el cuidado del mundo con los baches, el segundo con su burra, bastante más comodo.

Conforme avanza la subida empieza a hacer efecto lo que he ido comiendo por el camino, y me revitalizo un poco. Los tres últimos kilómetros decido dejar de andar y ponerme a correr. No casualmente, sino porque en un control me dicen que voy el 104, y veo al alcance de la mano llegar entre los 100 primeros de esta prueba mítica.

Esos tres últimos kilómetros resultan agónicos, pero la meta está tan cerca que la cabeza te lleva con más fuerza que las piernas. Sigo subiendo, a todo lo que dan mi corazón y mis pulmones (hay está el registro de la ruta interactiva para atestiguarlo). Y, por último, la meta. Una meta que sabe a gloria más que nunca. Finalmente, puesto 98 en 5h 40′ 44”.

Carrera de Fondo en ruta; 10k urbanos; Zapatillas Nike LunarElite+

Crónica, clasificaciones, fotos y vídeos facilitados por la organización

Acceso a la ruta interactiva (track y perfil dentro del enlace)

Pulsa aquí para la ruta interactiva

El veterano club de atletismo Akiles de Madrid organiza este 10k en el entorno del Paseo de la Florida y el Parque del Oeste desde hace ya 25 años. Se trata de una carrera de ambiente muy popular, que comenzó con un 2400 para las categorías inferiores, en el que se demostró a las claras que el club tiene cantera. Esos 2km y pico corridos en poco más de 6 minutos lo dicen todo.

La prueba grande convocó a 500 corredores y corredoras, lo que resulta muy meritorio en un día en el que en Madrid, entre carreras de fondo y montaña, se celebraban un total de 8 pruebas (!), entre ellas algunas de las más míticas del calendario nacional, como los 100km/24h o el Cross del Telégrafo.

En mi caso, la duda estaba entre Carabanchel y ésta. Puesto que ninguna de las dos las había corrido antes, no sé lo que me he perdido, pero sí tengo claro que no me arrepiento de mi elección. Ya conocía la zona, porque es punto de paso del MAPOMA, pero no podría decir que en las dos ediciones del Maratón de Madrid que he corrido hasta ahora, me haya fijado mucho, o haya tenido oportunidad de disfrutar de mi paso por el Parque del Oeste, por razones que (con 25km en las piernas) resultan obvias.

La carrera consistía en dos vueltas a un circuito en parte urbano (fundamentalmente, el largo de la Avda. de Valladolid, y en parte en el interior del Parque). No suelen gustarme los circuitos repetidos, porque la segunda vuelta suele hacerse bastante tediosa. En este caso, sin embargo, eso permite dos ventajas: la primera, que el porcentaje del recorrido total que discurre por dentro del parque sea mayor y, segundo, tratándose de una prueba con bastante cuesta (100 metros de desnivel positivo acumulado), dosificar mejor las fuerzas en el regreso de la segunda vuelta.

El punto de salida se encontraba en el Paseo de Ruperto Chapí, esquina con Camoens. Arrancaba con un largo (falso) llaneo, seguido de un fuerte descenso y otro largo tramo de llaneo. Al regreso a la zona de meta, en el Paseo de Camoens, se encontraba la parte más dura del circuito, donde en algún tramo el porcentaje era de en torno al 4%. En esta parte, lógicamente, se concentraba la mayor parte del público (familiares de los corredores en su mayoría). En el resto, también lógicamente, el público era más bien escaso, y se reducía a algunos transeúntes animosos.

El circuito, por tanto, no permite alegrías con las marcas, pero lo cierto es que el tiempo del ganador 30′ 26” es bastante buena. Yo, por mi parte, con 40′ 40”, y el puesto 49 de la general, quedo más que contento. De hecho, supone una pequeña inyección de moral después de que se me haya quedado la espinita clavada de las recientes carrera de las FAS de Granada y MAPOMA, donde mis tiempos estuvieron un poco por debajo de mis expectativas.

En general, me queda muy buen sabor de boca, por razones personales, pero también por la buena organización y el sabor de prueba de atletismo popular puro, sin pretensiones. A pesar de la lejanía, no descarto repetir en el futuro.

Carrera de fondo en ruta; 12.5 km; dificultad física media; zapatillas Asics 2150

Clasificación 2011, fotos en Ideal.es, crónica en Ideal.es, crónica en “pateando el mundo” por J. Lensruta interactiva (pulsa en “exportar” dentro del enlace para descargar el track).

Edición sin novedades importantes, ésta del 2011 de la Carrera de las Fuerzas Armadas “Las Dos Colinas”. Lo cual, dicho sea de paso, es una buena noticia. Lo es porque se trata de una de las carreras mejor organizadas y seguramente la más bonita de la provincia (al menos en la modalidad de fondo en ruta). Vaya pues por delante mi felicitación al MADOC y a la AALOG21 por la brillantez, reiterada, con la que se realiza esta prueba.

Pincha en la imagen para la ruta interactiva

El recorrido se mantuvo inalterado respecto de la edición de 2010, en la que también participé, y de la que di cuenta en su día. Puesto que lo dicho entonces sigue valiendo ahora, respecto de la espectacularidad y dureza del circuito, os redirijo a la crónica que escribí entonces.

Aunque la decisión de retrasar su celebración respecto del año pasado era un riesgo, y la altas temperaturas de un Junio normal en Granada nos habrían podido pasar factura, lo cierto es que se dio una mañana ideal para correr, con una temperatura máxima de 24 grados que animaban a pisar el acelerador. A ello ayudaba también el numeroso público que se congregó en algunos puntos emblemáticos.

Mi actuación personal, en tiempos de entrenos irregulares (más que justificados) y resistentes pequeños problemas de salud, fue dos minutos y medio peor que en el año anterior, lo que es una diferencia notable y viene a reforzar las sensaciones que me quedaron del MAPOMA. Como no entrene un poco más en serio, cada año más de edad va a ir haciendo un poco más difícil mejorar marcas. Todavía tengo alguna espinita clavada respecto a esto de los tiempos, así que, pasado el verando, habrá que echar el resto.

Del grupo de sospechosos habituales, allí estuvieron Emilio, Vanesa, Xurxo y Lirio. Enhorabuena a todos, y especialmente a Xurxo, al que le seguí la estela poco más de un kilómetro y me acabó sacando más de dos minutos.

10.000m de fondo en ruta homologados por la RFEA; Zapatillas Asics 2150

Clasificación, fotos y diploma en gescon-chip.com; Fotos en Ideal.es; Noticia en Ideal.es; Vídeos de paso por meta

Existen muchas razones para marcar en rojo la fecha en que, cada año desde hace cinco, se celebra la carrera popular dedicada al Padre Marcelino, deportista y profesor del Colegio de los Agustinos de Granada capital.

La primera, y sin dudarlo la más importante, es la ilusión que desprende la organización. Da la impresión de que hasta el último de los miembros de este centro educativo pone algo de su parte, desinteresadamente, para que ésta sea probablemente la carrera organizada con más mimo de toda la provincia. Ello se trasluce en un ambiente de fiesta que no se da en ningún otro evento deportivo en el que yo haya tomado parte por estos lares.

El objetivo de los más veteranos eran los 10.000, pero es de agradecer que haya modalidades y premios para todos, incluida la divertida carrera “yo no puedo con los 10km” y que reduce el recorrido a 3 kms para que nadie, de ninguna edad ni condición física, tenga excusa para practicar y promocionar el deporte.

La segunda razón es que el ambiente popular no desmerece en absoluto el nivel atlético de la prueba. Ningún otro 10.000 provincial está homologado por la Federación, y ningún otro está incluido en su calendario oficial. Eso hace que sea una carrera que el ganador corre por debajo de los 30′, y que atraiga a miembros de primera fila de varios de los mejores equipos de toda la comunidad.

La tercera, por último, es que se celebra en una fecha en la que el tiempo es ideal para la práctica del atletismo de fondo. El de esta mañana era perfecto: sol, un poco de brisa y 20ºC de los que invitan a pisar el acelerador. A pesar de que el perfil tiene algunos repechos, no excesivamente largos y no excesivamente pronunciados, están situados de tal forma que pueden darse condiciones para hacer marca, especialmente desde que se ha cambiado el recorrido para evitar los tramos cuesta arriba que había en el antiguo circuito.

Como siempre, adjunto la ruta interactiva, que incluye el perfil, y desde la que se puede descargar el track en formatos Garmin y Google Earth (pinchad en la opción “exportar”, una vez abierto el enlace).

Ruta interactiva

Entre miembros y simpatizantes, la representación Granabike estaba formada por Fernando Velázquez, Adelaida, Antonio Luis, y Agustín.

En lo personal, mi tiempo y mis sensaciones (sobre todo en los últimos kilómetros) han sido mejores de lo que me esperaba y, de hecho, he mejorado unos segundos mi MMP, que tenía hasta ahora en la prueba de Santa Fe (no homologada). Este tiempo me deja tranquilo en dos sentidos: primero por que por fin tengo un tiempo homologado en los 10.000 por debajo de los 40′ y, segundo, porque me demuestra a mi mismo que no ando tan mal como yo creía para el exigentísimo MAPOMA, la semana que viene. Si hay Dios, que me pille confesado…