Adrenalina (trail running nocturno)

Publicado: 17 octubre, 2008 en General
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Estar solo en el bosque en mitad de la noche debe ser una de las pesadillas infantiles más recurrentes, así que muchos pensaréis que hacerlo a proposito no es de estar demasiado bien de la cabeza.

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Lo poco que se ve de mi en la oscuridad 🙂

Después de hacerme con unas zapatillas Salomon de trail running, una luz frontal de cuatro leds y una chaquetilla para protegerme del frío, ayer me dispuse a hacer mi primera salida a correr por la noche. A eso de las 9.15 me planté en la explanada del Cementerio de San José después de venir ya trotando por el barrio del Barranco. La temperatura era perfecta, el cielo estaba medio nublado, y la luna llena se dejaba entrever a ratos entre los jirones de nubes. Me coloqué y encendí mi frontal y tomé la pista de la Silla del Moro, alejándome por fin de las luces de Granada.

Ya en faena había acostumbrarse a las nuevas sensaciones. Lo primero, correr “pesado” con unas zapatillas que le sacan 200 g a mi habituales Mizuno WP8 y la mochila con la chaqueta, las llaves, el móvil y el agua. Lo segundo, la fantasmal luz blanca de los leds que te convierten en una pequeña isla de luz en medio de un mar de oscuridad (lo más parecido a estar flotando en la nada). Y lo tercero, la inquietud de adentrarte en la noche completamente solo.

Superado el desasosiego inicial, me desvié de la pista forestal del Llano para adentrarme en una vereda cerrada que sube entre los pinos hacia la cara del cerro que da al Sacromonte. La luz de mi frontal iluminaba los troncos y las ramas de los árboles y no podía distinguir más que el trozo de vereda hasta la siguiente curva o la siguiente cuesta. Al final de la vereda me esperaba el mirador de la Silla del Moro, con las luces de Granada a mis pies, y el arranque del cortafuegos, que corre por la cuerda del cerro

Granada iluminada desde el mirador de la Silla del Moro

Granada iluminada desde el mirador de la Silla del Moro

Todavía tenía noche y camino por delante. Ascendí el cortafuegos y el camino que lo continua por la cuerda del cerro (con el barranco que cae hacia el río Darro a mi izquierda) hacia el yacimiento arqueológico y las inmediaciones del Aljibe del Agua, para llegar hasta un segundo cortafuegos que lleva a la cima del cerro. A medio cortafuegos me desvié de nuevo por una vereda llena de piedras y zanjas paralela al cortafuegos y que desemboca en el Llano a la altura del Reloj de Sol. Correr entre piedras, baches y ramas implica una dificultad extra en la oscuridad. La luz alcanza la distancia justa para detectar el obstáculo y sortearlo, por lo que hay que estar muy atento.

En el Llano, finalmente, con la luz de la luna llena, sin obstáculos por delante y un buen firme, me permití el lujo de apagar mi frontal durante un rato. Finalmente, en el otro extremo, cruzando las pistas deportivas ,enganché el camino de la Acequia Real durante un par de kilómetros o tres, y tras cruzar la pista principal, regresé a la explanada del Cementerio por el Camino Primitivo.

En total, unos 17 kms, unos 8 por campo, alejado de las luces, el ruido y el tráfico, rodeado de árboles, oscuridad, y los ruidos de animalillos que se esconden y tus propias pisadas. Una experiencia casi mística, a pesar de que más de uno pensará que se me ha ido la pinza. Estoy deseando repetir.

Circuito de trail por el Llano de la Perdiz

Circuito de trail por el Llano de la Perdiz

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