Posts etiquetados ‘Alayos’

Rutas de trail running; Dificultad técnica y física: Media-alta; Zapatillas: Adidas Adizero XT (Lavaderos) y Asics Trabuco 13 (Alayos).

Llevo tiempo sin actualizar el blog. Me resulta difícil encontrar ganas y tiempo para escribr. Por suerte, no para correr. Sí es cierto que he pasado de competir en torno a 14 ó 15 veces al año, a no más de tres o cuatro. Algo debe haber cambiado en mi filosofía como corredor, que ponerme un dorsal (y escribir sobre ello) significa cada vez menos y correr casi cada día cada vez más.

En este tiempo he corrido algunas pruebas a las que les tenía muchas ganas. Primero, el 10.000 popular de Canillejas, el que dicen que es el más rápido de toda España por su desnivel total ligeramente negativo. Segundo, el III Maratón de Málaga, que no fue homologado por un error en el circuito, que se solventó finalmente para salvar los 42km 195m (lo que no terminó de convencer a los técnicos de la Federación). Y tercero, y por cuarta vez, el Maratón de Madrid.

Sin haber entrenado de forma particularmente específica para ninguno ellos, en los tres hice marca: 38′ 30”, 3h 12′ 40”, y 3h 11′ 28”, respectivamente. Mi rutina de correr ácrata no parece dar malos resultados. Nunca sabré que pasaría si me sometiera a una rutina más formal de entrenamiento, pero eso, la verdad, no va a pasar.

Respecto del correr cotidiando, no creía yo que Sierra Nevada tuviera muchas más posibilidades de sorprenderme. Me equivocaba. Nuestro club Granada Ultra Trail ha programado dos rutas este mes de Junio que han resultado ser rotundamente espectaculares.

La primera de ellas ha sido un clásico del final de la primavera. La visita a los Lavaderos de la Reina es obligada hacia finales de Mayo o primeros de Junio. La diferencia es que, en lugar de acceder a los mismos por el refugio de Peña Partida o por la Acequia del Papeles, arrancamos del Collado del Alguacil para bajar hacia el Maitena y luego remontar campo a través hasta la misma cascada de los Lavaderos. La vuelta la hicimos por la Peña del Soldado y las Catifas, de vuelta hacia el collado del Alguacil. Esta primavera tan húmeda y fría ha dejado grandes cantidades de nieve en algunos tramos, lo que hizo la ruta más dura, pero también mucho más espectacular.

Acceso a la ruta interactiva

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

La segunda ruta, la que hemos realizado hoy, ha sido algo más corta, pero en realidad mucho más exigente, por el calor, por el desnivel, y por lo escarpado del terreno. Partiendo del área recreativa del río Dílar, hemos remontado hacia el Canal de la Espartera y, desde ahí, hemos cruzado todo el Barranco del Buho hasta la toma del canal. Ahí, el río crecido por el deshielo nos preparaba una buena sorpresa. Cruzar el río no ha sido nada fácil, y tampoco del todo seguro, aunque finalmente pudimos tomar la vereda del Collado del Pino, buscando su cota máxima.

Desde allí, campo a través y entre peñas, hemos seguido avanzando a duras penas hasta encontrar la cuerda de los Alayos. Llegado este punto ya habíamos cubierto lo más duro de la ruta, con sus buenos 1300 m de desnivel positivo acumulado. Desde allí, “sólo” quedaba crestear todos los grandes picos de los Alayos y descolgarnos por un arenal interminable de nuevo hasta el río Dílar (donde cruzar no sólo ha sido bastante más fácil, sino también mucho más agradable, por lo refrescante).

Acceso a la ruta interactiva

La ruta de los Lavaderos convocó al club casi al completo. La de los Alayos sólo a algunos de los más habituales (Manuel, Sergio, Pedro, Aarón y éste quien escribe). Dos rutas muy distintas, con estilos muy distintos, pero ambas de las que dejan un poso de felicidad, de esos que duran hasta la siguiente aventura.

Trail nocturno por vereda, rambla y campo a través; 18 kms; dificultad física y técnica: Alta

Track para descargar

Cuando “Sherpa Loco” Guillermo nos dijo que avisásemos en casa que llegaríamos tarde, ninguno de los miembros de nuestra pequeña expedición nos imaginamos esto. Cualquier calificativo se queda corto para una ruta que incluyó perderse, hacer tramos de campo a través entre arbustos y zarzas, salvar barrancos, subir cuestas de pendiente imposible y, efectivamente, acabar llegando a casa cerca de las dos de la madrugada.

El punto de partida se encuentra en el aparcamiento del Canal de la Espartera, bien conocido y a pocos kilómetros de la Zubia. Desde ahí bajamos rápidamente por la vereda del Barranco del Buho, aún con luz del día, hasta el cauce del río Dílar. Cruzamos el rio a la altura de la toma del canal, utilizando un puente natural formado por dos árboles caídos, y comenzaron las dificultades. Como puede apreciarse en el track, confundimos la vereda que deberíamos seguir con un camino abierto para trabajos forestales y tuvimos que andar y desandar unos 500 ms de distancia y 100 metros de altitud. Cuando finalmente encontramos el arranque de la vereda de la cuesta del Pino ya era noche cerrada. A ratos la luna casi llena iluminaba nuestro camino, pero la impresionante pared de los Alayos nos privaba de luz y nos obligaba a utilizar los frontales la mayor parte del tiempo.

La cuesta del Pino es de fuerte y constante pendiente. Antes de alcanzar su cima (en el Collado del Pino), la abandonamos para tomar la vereda que corta a media altura la pared de los Alayos. Desde ahí comienzan de nuevo toda suerte de dificultades. Primero, el arranque de la vereda se encuentra lleno de maleza y allí se quedó algo de la piel de nuestros brazos y piernas. Una vez que la vereda se dibuja algo más, y la caliza blanca típica de esta zona sustituye a la vegetación, nos encontramos que en varios tramos el camino ha desaparecido prácticamente, borrado por las torrenciales lluvias de la última temporada. Tenemos que sortear varios pasos con un cierto peligro, sobre los barranquillos que han formado las torrenteras y nuestras piernas se van castigando poco a poco.

Llegamos a los pies del Picacho Alto y, con buen criterio, desoyendo los deseos de Guillermo, renunciamos a coronarlo y bajamos  por la Rambla Seca, un arenal que permite un descenso rapidísimo que a ratos se convierte casi en un “slalom”, y por el que descendemos, en pocos minutos, desde la cota máxima de la ruta (1591 ms) hasta la cota más baja (951 ms), en la orilla sur del Río Dilar.

Desde el final de la rambla seguimos la orilla del río escasos cien metros hasta encontrar un puente de madera para cruzar a la orilla opuesta y corremos un corto tramo más hasta encontrar el arranque de la vereda que sube desde el río hasta la toma de la Central Eléctrica de Dílar. El perfil cuenta todo lo que hay que saber sobre esta vereda: dos kilómetros de longitud, pendiente media superior al 20%, y tramos que llegan casi al 30%. Ni que decir tiene que subir eso corriendo sólo está al alcance de unos pocos, así que hicimos la mayor parte de la misma andando.

Cuando por fin alcanzamos la toma de la central, los últimos 4 kms de llaneo por la base del Pico de la Boca de la Pescá, de vuelta a la Espartera, casi saben a descanso. Podemos correr otra vez, y soltar las piernas del durísimo rompepiernas al que las hemos sometido.

En fin, no ha sido mala manera de celebrar el solsticio de verano. La luna y el paisaje espectacular del Valle del Río Dilar hicieron la noche mágica, y la dureza de la ruta, absolutamente inolvidable. Muchas gracias a Guillermo , Emilio, Aaron, Marcus, y Xurxo por tener la cabeza tan a pájaros como yo.

Ruta interactiva

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