Posts etiquetados ‘Atletismo popular’

Carrera de fondo en ruta; 10.000m; Dificultad física: media; Zapatillas Mizuno Wave Rider

Clasificación, Fotos de la organización (sólo inscritos), Fotos (I), Vídeo (I), Vídeo (II)

Corren malos tiempos para que un banco organice una carrera solidaria. Admítanlo, cualquier intento de autopropaganda se acaba convirtiendo en contrapropaganda. Que los ciudadanos de a pie nos creamos eso del banco cercano y comprometido es complicado, así que como lavado de cara la cosa les ha funcionado regular.

Dicho esto, vayamos a los datos. De las 11.966 inscripciones, aproximadamente la mitad eran de la carrera 10k (10€) y la otra mitad para el 5k (5€). Si, como parece ser, el 90% de lo recaudado iba a proyectos educativos de ACNUR, la cuenta de la vieja dice que se recogieron algo más 80.000€. Llamadme cerdo capitalista, pero, copón, 80.000€ de una tacada es algo a lo que ninguna oenegé va a hacer ascos. Maquiavélico, pero cierto.

Política aparte, la carrera rozó la épica por otras razones. En la vida había corrido yo bajo tamaña manta de agua. Cuando me metí al metro de la Elipa, amenazaba; saliendo de la estación de Nuevos Ministerios chispeaba; ya en manga corta, calentando, llovía con ganas; pero es que para cuando sonó el pistoletazo de salida, jarreaba la de Dios es Cristo. Y aún así, salir chapoteando como alma que lleva el diablo Castellana abajo entre otras 10.000 almas con look recién duchado hasta tiene su encanto. Ahí están los vídeos para demostrarlo. Los cientos de personas que bajan, cruzándose con los cientos de personas que suben, forman un cuadro digno de aparecer en cualquer vídeo motivacional de esos que nos gustan a nosotros los corredores.

El recorrido es simple, pero el entorno lo hace diferente. No todos los días se corta la Castellana para que uno corra. La salida se encontraba unos doscientos metros calle arriba desde Nuevos Ninisterios. Se sale cuesta abajo, por la derecha según se avanza,  y se baja durante 3km. Se gira unos 50m antes de llegar a Cibeles y se sube por el lado contrario de la calle durante 5 eternos kilómetros, hasta llegar a plaza de Castilla. Y vuelta a bajar, ya a tumba abierta, camino de la meta. Eso es todo. Lo más rápido posible.

Y en esta ocasión fue bastante rápido. Tanto que, a pesar del perfil y de la lluvia, me he quedado a sólo 6′ de mi mejor marca en 10k, y he conseguido mi mejor clasificación relativa en una carrera de fondo (73 de 3680 que finalizaron). Lo malo fue luego volver en el metro hecho una sopa...

Carrera de fondo nocturna; 8.500m; Terreno urbano mixto; Dificultad: baja.

El éxito de la carrera nocturrna de Atarfe es un mistario. Me explico. Es la carrera más “antifondística” que conozco. Primero, se sale de una plaza de toros, con lo que el tapón a la salida es monumental (en los dos sentidos). Segundo, la distancia es de lo más inusual. Tercero, tiene desnivel, todo concentrado en la primera mitad de la carrera. Cuarto, se atraviesan todo sitio de lugares inverosímiles: polideportivos, parques con caminos de tierra, calles oscuras y embarradas… Y quinto, contiene curvas y requiebros – algunos de 180º – como para marearse.

Y aún así la carrera es un éxito de participación, de público, de ambiente y, sobre todo, de buen rollo. Lo cual demuestra dos cosas importantes sobre este deporte nuestro: que la mayor parte de las quejas de los corredores en la mayoría de las carreras son pamplinas, y que el atletismo popular lo hacemos, como su propio nombre indica, las personas, y que si nuestro objetivo es pasarlo bien corriendo, pues lo pasaremos bien corriendo.

Y eso que no me tocó ninguno de los 30 jamones sorteados. Si llega a tocarme, esta crónica ya habría sido una elegía.

Aquí lleváis el perfil y los detalles técnicos.

Media maratón internacional homologada. 21km 93m. Zapatillas Mizuno Wave Ride. Dificultad: media.

Ésta es una media que aún no había corrido, así que se impone entrada nueva en el blog.

Las cosas que se dicen de esta carrera por ahí son casi todas ciertas. Se corre al nivel del mar, lo que siempre es una ventaja, pero no es totalmente llana. Después de una salida multitudinaria (en la que se tarda al menos dos minutos en salir de la melé de corredores), en los primeros casi 4 kms se salvan unos 50m de desnivel, hacia la zona norte de la ciudad, rodeándola por el Este. Esta parte, además, es poco atractiva, por lo que puede atragantársele a más de uno.

Una vez alcanzada la altura máxima (77 m., en el km 3.69), sigue una bajada que se alarga hasta más allá del km. 7, camino del puerto. Después, siguiendo la línea de la costa, nos dirigimos hacia el anejo de Playa Granada. Salvando alguna pequeña irregularidad de unos pocos metros, el camino de ida, el callejeo por Playa Granada, y el camino de vuelta hacia el puerto son totalmente llanos. En gran parte de este recorrido, los que van se cruzan con los que ya regresan, lo que suele ser un pequeño acicate para aquéllos, y seguramente un obstáculo psicológico a superar para éstos.

Por último, una vez que se abandona el puerto, de nuevo por la vega hacia el casco urbano de la ciudad, la cosa se endurece, sobre todo en el último tramo, en el que hay dos largos kilómetros de cuesta arriba bastante pronunciada, en los que, si no se va con un poquito de reserva, la marca puede afearse bastante.

Los últimos 200 m. y la entrada en meta tienen su puntito de emoción. En la última parte la calle se estrecha bastante, y se concentra mucho público. Además, son cuesta abajo, por lo que lo más fácil es animarse y hacer un último sprint y ganarle algunos segundos al crono. Pena que no comenzase yo ese sprint unos metros antes, porque, al final, con mi marca de 1h., 27′ y 45”, me he quedado sólo a 2” de mi mejor marca, conseguida en la Media de Granada de 2010.

También se dice de esta media que el calor puede ser un gran enemigo, y que la humedad puede complicara todavía más. Lo cierto es que hoy nos ha hecho un día ideal para correr, con algunos jirones de nubes, que no dejaban que el sol pegara de justicia, y con 23º C de máxima. Lo dicho, unas condiciones inmejorables.

Por lo demás, es una carrera bien organizada, con un guardarropa decente, zona del corredor, con una camiseta de las que sí se pueden utilizar para correr y, sobre todo, con gran participación (y de buen nivel). No hay nada más que ver los mejores tiempos en las clasificaciones. El recorrido no es demasiado atractivo, salvando el encanto de correr junto al mar, pero aún así en las zonas urbanas se concentraba una cantidad respetable de público. Las zonas entre cascos urbanos se hacían más solitarias y también más duras, principalmente a la vuelta. Con todo, es una media que merece la pena correr y que, en general, no decepciona.

Sólo me queda agradecer a mi amigo Antonio Martos que me haya transportado hasta Motril, y que me haya dejado en la puerta de casa sano y salvo y, sobre todo, que me haya acompañado en esos entrenos a horas intempestivas de la mañana gracias a los cuales estoy recuperando el estado de forma que un día tuve. Desde aquí, un abrazo.

Pincha en la imagen para ver la ruta interactiva

Maratón homologado: 42km 190m; Perfil prácticamente plano; Zapatillas Nike LunarElite

Track y ruta interactiva, Clasificación, Vídeos de Meta

Segundo intento frustrado de mejorar mis 3h 13′ de mejor marca, y segunda vez que viene el tío del mazo a dejarme KO tras 30 kms. corridos con más valentía que cabeza. Eso resume casi todo lo que hay que contar, en lo que a mi actuación se refiere, aunque todo lo demás bien merece unos comentarios, en su mayoría elogiosos.

Empezamos el sábado por la tarde: la recogida de dorsales se cierra a las 8pm, así que el bueno de Joe y yo vamos con tiempo y, desconociendo las distancias y el trasporte público, decidimos dar un paseo. Por el camino descubrimos quizá el único ‘pero’ de esta carrera. El Estado Olímpico, donde se sitúa la línea de salida y la feria del corredor, está a media hora larga del centro de Sevilla. Además, para una ciudad con tanto encanto como ésta, el paseo y el lugar de destino claramente la desmerecen. Los alrededores del estadio parecen haber envejecido antes incluso de haber sido totalmente terminados, y el estadio mismo produce una cierta sensación de descuido.

La entrega de dorsales, sin embargo, está perfectamente organizada. Hay más que suficiente personal y, por tanto, las colas son inexistentes. Y la bolsa del corredor está magníficamente dotada: camiseta técnica, shorts de running y calcetines, todo de marca Joma, probablemente de más valor en tienda de lo que costaba la inscripción anticipada.

A las 6.45 de la mañana siguiente suena el despertador, y nos levantamos con tiempo suficiente para el desayuno que marcan los cánones. Los nervios y la expectación se mezclan a partes iguales. Para Joe es la segunda maratón, para mi ya es la cuarta. He entrenado meticulosamente durante varios meses, pero un desafortunado encadenamiento de gripes y problemas digestivos cortó todo intento de preparación razonable hace casi un mes. Sinceramente, no sé que esperar de mi cuerpo (incertidumbre que luego se demostraría justificada).

Enfrentados a la necesidad de trasladarnos de nuevo hasta la quinta puñeta, esta vez tomamos un taxi. Llegamos. Es temprano, pero los alrededores del estadio ya bullen de actividad. Cientos de operarios de aquí para allí, seguridad, voluntarios y corredores, muchos corredores, se mueven como hormigas a nuestro alrededor.

Entramos en las entrañas del Estadio, y en ese momento es cuando uno empieza a entender por qué esta maratón, dicen, es la mejor organizada de la Península. Llama la atención la rapidez de funcionamiento del guardarropa, y el gran número de baños químicos, casi sin colas. Personalmente, me sorprenden dos cosas. La primera es que haya una zona climatizada para cambiarse, con suficientes sillas para todos y con grandes estufas. La segunda: una amplia zona de calentamiento (en realidad una pista de tartán cubierta) para ir entrando en materia sin sufrir las bajas temperaturas que, incluso en Sevilla, nos está deparando este invierno.

Se está bien dentro, pero me vence la curiosidad y salgo al anillo del estadio. Incluso con las gradas vacías, impresiona. Empiezas a imaginarte lo que será cruzar ese mismo túnel en la llegada a meta. Una de las marcas de la casa, que con más frecuencia aparece mencionada en las crónicas de decenas de corredores blogueros como yo. Empiezo a dar mis primeras vueltas de calentamiento. Las sensaciones son buenas. El ambiente se caldea y, antes de darme cuenta, ya estoy hombro con hombro con otros cinco mil corredores esperando el disparo…

Y por fin, la salida. Un poco lenta, por la necesidad de tener que apretarnos para atravesar las puertas del Estadio, pero, ya fuera, en seguida se abren largas avenidas que permiten coger velocidad de crucero en poco más de un minuto. A un lado y a otro, amplias extensiones sin construir, edificios de nueva arquitectura desperdigados. Impresiona cruzar el puente sobre el Guadalquivir para encarar el tramo de la carrera pero, pasado este punto, todo empieza a ser bastante monótono. El recorrido es llano, amplio, las avenidas se hacen kilométricas, interminables, y el paisaje no tiene gran cosa que destacar. Los kilómetros se suceden rápidamente uno detrás de otro en la primera mitad, pero poco a poco, las piernas empiezan a acusar el castigo físico y psicológico. Cruzo la media maratón con buenas sensaciones en 1h 34′ 33”. Sin embargo, para cuando empiezan a aparecer algunos puntos reconocibles (el Sánchez Pizjuán, el parque de Maria Luisa, la zona de Plaza de España…), mi cuerpo comienza a lanzar claras señales de alarma. Tal y como se aprecia en la ruta interactiva, la amenaza se concreta en el kilómetro 30, exactamente donde los libros dicen que suele hacerlo.

Haz click en la imagen para la ruta interactiva

Miro mi ritmo y, en poco más de un kilómetro, y sin que pueda hacer gran cosa para evitarlo, baja de 4′ 26” a más de 5’/km. De aquí en adelante – esto ya lo he vivido yo antes – sólo queda sufrir como un perro, durante una hora con sus sesenta minutos, cada uno de los cuales se estira como un chicle. A tramos consigo bajar de los 4’50”, en otros el ritmo sube por encima de los 5’15”. Por primera vez en mi vida en una carrera en ruta, tengo que parar, tomar aire y seguir. Mirando el track y teniendo en cuenta dos paradas (más o menos voluntarias) y otra más (obligatoria, vejiga llena obliga). La media de los últimos 12 kms se mantiene en torno a los 5’/km. Vivirlo es mucho peor que contarlo, y poco a poco veo como mi objetivo de bajar de las 3h 13” vuelve a escaparse. Para el kilómetro 34 ya era bastante obvio, así que supongo que eso añadió algún grado más al contador de fatiga.

Pero hasta el peor de los tormentos tiene su fin, y atravesar el túnel de entrada al estadio proporciona sensaciones impagables. Esa última vuelta resulta de gloria y tortura a partes iguales. Nada más cruzar la línea de meta, una amable voluntaria me echa una toalla por encima (dan ganicas de darle un abrazo y llorar teatralmente en su hombro) y sólo entonces uno empieza a darse cuenta de lo que acabada de hacer. Una vez más.

En el interior casi inmediatamente localizo a Joe, quien, por cierto, me había pasado como una flecha en el kilómetro 25. También el había “muerto las mil muertes” (en sus propias palabras), pero había conseguido entrar en 3h 14′ 45”, casi cinco minutos por delante de mis 3h 19′ 33”. En este punto, de todas formas, el tiempo ya casi ha dejado de tener importancia. Mi cabeza sigue corriendo por las calles de Sevilla.

Como ya he dicho en alguna ocasión, este es un año de objetivos escasos pero selectos. Lo de competir indiscriminadamente me tira menos que antes, pero sí que le tengo ganas a un par de cosas.

Ronda 2012 no va a poder ser, porque me he quedado sin dorsal, así que toca intentar sacarse una espinita que tengo clavada con el Maratón. El tiempo me da un poco igual, aunque no estaría del todo mal rebajar los 3h 12′ de Rotterdam. Lo que realmente quiero es hacer una maratón bien preparada, con tiempo y con cabeza, y correrla como aquel primer MAPOMA que tan gratos recuerdos me dejó.

Sevilla se presta a ello: largas calles, poco callejeo, perfil llano, prácticamente a nivel del mar, sin calor. Una maratón para correrla como un reloj. Si algo he aprendido sobre correr, va a ser hora de ponerlo en práctica. De aquí hasta entonces, cinco semanas de impacto (80 kms/semana, con un día de entrenamiento de calidad en pista), menos una de recuperación, más dos de precompetición. Con la ayuda del amigo Fernando, que también está ya en ello, con las vacaciones por medio, y campo y caminos para hartarse de correr. Preparado.

Página web de la organización

10.000m de fondo en ruta homologados por la RFEA; Zapatillas Asics 2150

Clasificación, fotos y diploma en gescon-chip.com; Fotos en Ideal.es; Noticia en Ideal.es; Vídeos de paso por meta

Existen muchas razones para marcar en rojo la fecha en que, cada año desde hace cinco, se celebra la carrera popular dedicada al Padre Marcelino, deportista y profesor del Colegio de los Agustinos de Granada capital.

La primera, y sin dudarlo la más importante, es la ilusión que desprende la organización. Da la impresión de que hasta el último de los miembros de este centro educativo pone algo de su parte, desinteresadamente, para que ésta sea probablemente la carrera organizada con más mimo de toda la provincia. Ello se trasluce en un ambiente de fiesta que no se da en ningún otro evento deportivo en el que yo haya tomado parte por estos lares.

El objetivo de los más veteranos eran los 10.000, pero es de agradecer que haya modalidades y premios para todos, incluida la divertida carrera “yo no puedo con los 10km” y que reduce el recorrido a 3 kms para que nadie, de ninguna edad ni condición física, tenga excusa para practicar y promocionar el deporte.

La segunda razón es que el ambiente popular no desmerece en absoluto el nivel atlético de la prueba. Ningún otro 10.000 provincial está homologado por la Federación, y ningún otro está incluido en su calendario oficial. Eso hace que sea una carrera que el ganador corre por debajo de los 30′, y que atraiga a miembros de primera fila de varios de los mejores equipos de toda la comunidad.

La tercera, por último, es que se celebra en una fecha en la que el tiempo es ideal para la práctica del atletismo de fondo. El de esta mañana era perfecto: sol, un poco de brisa y 20ºC de los que invitan a pisar el acelerador. A pesar de que el perfil tiene algunos repechos, no excesivamente largos y no excesivamente pronunciados, están situados de tal forma que pueden darse condiciones para hacer marca, especialmente desde que se ha cambiado el recorrido para evitar los tramos cuesta arriba que había en el antiguo circuito.

Como siempre, adjunto la ruta interactiva, que incluye el perfil, y desde la que se puede descargar el track en formatos Garmin y Google Earth (pinchad en la opción “exportar”, una vez abierto el enlace).

Ruta interactiva

Entre miembros y simpatizantes, la representación Granabike estaba formada por Fernando Velázquez, Adelaida, Antonio Luis, y Agustín.

En lo personal, mi tiempo y mis sensaciones (sobre todo en los últimos kilómetros) han sido mejores de lo que me esperaba y, de hecho, he mejorado unos segundos mi MMP, que tenía hasta ahora en la prueba de Santa Fe (no homologada). Este tiempo me deja tranquilo en dos sentidos: primero por que por fin tengo un tiempo homologado en los 10.000 por debajo de los 40′ y, segundo, porque me demuestra a mi mismo que no ando tan mal como yo creía para el exigentísimo MAPOMA, la semana que viene. Si hay Dios, que me pille confesado…

Maratón homologado Rilver Race de la de IAAF: 42km 195m. Zapatillas Asics 2150.

Clasificación, Noticia de la carrera en Marca, Vídeos en corriendovoy.com, Emocionante vídeo de LaInformación.com, Retransmisión completa en Telemadrid (1, 2, 3, 4, 5), Fotos del Rincón del Korrecaminos.

Me reafirmo en mi opinión anterior. Madrid merece considerarse dentro y fuera de nuestras fronteras como lo que es: una de las mejores maratones del mundo. Reunir a 10500 participantes (de los que terminaron casi 8600) no es fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que es una maratón de perfil durísimo, que acaba y termina en largas subidas de 5 y 7 kms, respectivamente, y que se celebra en una ciudad que está muy por encima del nivel del mar. La distinción Silver Race de la IAAF está plenamente justificada.

Entre líneas, debe leerse una cierta crítica a parte de la comunidad runner, que, víctima de una injustificada obsesión por el crono, elige otras maratones más asequibles pero infinitamente peor organizadas. Dicho sea de paso, que los atletas de altísima élite, y por tanto preocupados por obtener marcas mínimas para mundiales y olimpiadas, elijan las maratones más rápidas (Rotterdam, Berlín…), es comprensible; que lo haga un atleta popular que va a llegar entre una y dos horas por detrás del ganador lo es bastante menos. Y criticar toda la organización de una maratón por su perfil es, sencillamente, una majadería. Si se hiciese caso a esos niñatos con un reloj por cabeza todas las maratones se acabarían homogeneizando en una carrera tipo, sin nada que las hiciese especiales y sin personalidad.

Lo bueno. Madrid -como siempre- se volcó con su maratón. Después de correr Rotterdam en 2010, me resultó aún más emocinante volver a comprobar la variedad y la espectacularidad del circuito madrileño. Como siempre, partimos de Recoletos hacia el Norte, donde impresiona ver los grandes edificios del nuevo Madrid empresarial, con los rascacielos de la antigua Ciudad Deportiva y las torres Kio como emblemas. Después, unos cuantos kilómetros algo más insípidos dan entrada al Madrid más céntrico y popular (Fuencarral, Gran Vía, Callao, Preciados, Puerta del Sol, Calle Mayor, Ópera…). Lógicamente es aquí dónde más público se arremolina, pero lo cierto es que el público no falta casi en ningún tramo del recorrido.

Los tramos más solitarios y, por ende, psicológicamente más duros, son los que empiezan pasada la media maratón: el Parque del Oeste (kms 22-24) y, sobre todo, la Casa de Campo (kms 25’5-32’5). Los interminables kilómetros de la Casa de Campo, además, no prometen nada bueno, porque, recién salidos, nos espera un duro repecho, un breve descanso y, por último (km 35), los 7 interminables kilómetros cuesta arriba por los que el MAPOMA tiene fama de maratón matador, y que no terminan hasta la misma meta en Retiro. En esos 7 kms te cruzas a innumerables corredores andando, desmayados, acalambrados, contracturados, retirados… y por cada ‘víctima’ que te cruzas, ves que tú mismo estás al borde del desfallecimiento.

Para quien, a estas alturas, no conozca ya el MAPOMA, aquí os dejo la ruta interactiva, con el perfil, y desde la que os podéis descargar el track del recorrido (pulsar en “exportar” dentro de la página a la que se dirige el enlace.

Pulsa sobre la imagen para acceder a la ruta interactiva

En lo personal, las cosas no me fueron tan bien como habría querido, pero tampoco tan mal como me había temido. Las semanas anteriores al MAPOMA han estado repletas de pequeños problemas de salud, que me han dificultado notablemente el entrenamiento (sobre todo el volumen total y los rodajes largos). De hecho con fiebre el martes y el miércoles anteriores a la carrera, prácticamente tenía decidido no correr. Pudo más la pasión que el buen sentido, y tras un viaje relámpago, decidido poco más de 48 horas antes, me encuentro en la línea de salida, en una primaveral mañana, soleada y con una temperatura inmejorable para correr.

Los primeros kilómetros fueron bien (demasiado, diría) con un ritmo constante de 4’26”/km que se mantuvieron inalterados hasta la media, situada en la C/Ferraz. A partir de aquí empezaron las sensaciones extrañas. Primero los escalofríos, injustificados por el esfuerzo y la buena temperatura, y poco después el agarrotamiento de los músculos, que fue a más durante los últimos e interminables 15 kms.

A diferencia de mi primer y hasta ayer único MAPOMA, en el que el cansancio no apareció hasta casi estar saliendo de la Casa de Campo, en este el famoso muro hizo aparición incluso antes. Para la entrada de la Casa de Campo, mi ritmo ya había bajado hasta estar un poco por encima de los 4’35”/km, y en los kilómetros últimos de subida, no dejó de bajar hasta estar bien por encima de los 5’/km. Los últimos kilómetros fueron un enorme tormento, vi con un poco de angustia como el globo de las 3h 15′, que había adelantado mucho antes, me adelantaba a mi, para sacarme finalmente 5 minutos de ventaja (5 minutos que fueron cayendo zancada a zancada en esos inacabables últimos 7 kms).

Aún así, sufrir es algo que se hacer, al menos cuando corro, así que intenté centrarme, mantener la pisada firme, la zancada regular, y tener en la cabeza la cercanía cada vez mayor de la meta. Una pena que esos momentos, cuando más cerca estás de ver tu objetivo cumplido, la fatiga no te deje disfrutar del gran momento que es hacer entrada en el Parque del Retiro, con tantos cientos de personas dándote la bienvenida.

De entre mis compañeros habituales, corrió también este MAPOMA Palma, que se bautizaba en la distancia con un fantástico tiempo de 4h 15′, quedando en la clasificación en el tercio superior del grupo de las féminas.

Media maratón en ruta homologada; 21.095m; zapatillas Asics 2150; Dificultad física: Alta

Clasificación, Ruta Interactiva (si quieres descargar el track sigue el enlace “exportar” en la ruta interactiva), Vídeo enlazado de Pedregal76 (youtube), Fotos en Picasa (1) (encotradas en “forofosdelrunning.com”).


Todas las crónicas que había leído de esta media maratón estaban en lo cierto: un recorrido muy bonito pero un perfil demoledor. Lo que sale en el vídeo debajo de este párrafo es sólo el último esfuerzo, de los que llegaron con tiempos en torno a 1h 50′. Una imagen vale más que mil palabras.

Los primeros kilómetros discurren por ciudad. Poco después de salir de las instalaciones deportivas municipales de Santa Ana se callejea un poco y se termina enfilando la Avenida del Cardenal Herrera Oria en dirección hacia el cruce con la M40, donde termina el paisaje de edificios y empieza un entorno verde algo más acogedor.

Hasta el kilómetro 12 y medio, el recorrido es en su mayor parte cuesta abajo (salvo la última parte de falso llano), pero no es para nada cómodo. Hay varios repechos cortos que obligan bruscamente a cambiar el ritmo, y algunas bajadas de pendiente acusada que castigan mucho las piernas por impacto, agarrotándolas y cargándolas para más adelante, cuando va a hacer falta que estén ligeras.

Esta claro que en la última época, en la que me he dedicado al fondo en ruta puro y duro, he ganado forma en el llano y, quien lo iba a decir, en las bajadas. Por tanto, estos primeros 12 kms me fueron razonablemente bien, superando por sólo unos pocos segundos los 4 min/km y ocupando posiciones bastante adelantadas. Mirándolo con perspectiva, no creo que hiciera una segunda mitad de carrera mala. De hecho, mantuve un ritmo bastante constante y, si tuve algún bajón, fue ya muy hacia el final. Eso sí; en cuanto la cosa se puso un poco cuesta arriba, muchos de los corredores que habían ido reservando en la primera mitad me fueron adelantando. Fácilmente debí perder entre 50 y 70 puestos en la segunda mitad de la carrera. Por suerte, fui consciente de dónde estaban mis límites bastante pronto, y desde la primera subida me dediqué a correr lo más constantemente que podía o sabía, sin dejarme desmoralizar demasiado por tanto corredor que iba perdiendo de vista en lontananza.

Con mi camiseta de vaquita, pasándolo regular...

La primera dificultad seria empezaba, como digo, en el km 12.5, justo tras el desvío hacia el monte de El Pardo. Primero hay un “aviso” de un un kilómetro, aproximadamente, seguido de un corto descanso y después (ahora sí) tres larguísimos kilómetros de subida para remontar todos y cada uno de los metros que se han bajado en la primera parte de la prueba. Desgraciadamente para el que no estuviera sobre aviso, superado ese gran obstáculo, es relativamente fácil pensar que la cosa está hecha, pero el regalito final no tiene desperdicio: casi otros tres kilometros en los que hay que superar cerca de 100 metros de desnivel antes de llegar a meta, con un corto descanso casi justo a la mitad.

Plano del recorrido

Al final, 1h 33” de marca que, si no del todo feliz, me dejan suficientemente satisfecho. Partiendo la carrera justo por la mitad, la primera me sale a algo menos de 44′ y la segunda a algo más de 49′. Nada desastroso teniendo en cuenta el perfil. Ahora bien, por tal de tener unas sensaciones de carrera algo mejores y evitar que me adelante tantísima gente, la próxima vez me reservo un poquito. Los árboles de El Pardo, serían muy bonitos, pero es que casi ni los vi.

Velocidad punto por punto y perfil de la carrera

Media maratón en ruta homologada; 21095m; zapatillas Asics GT2150

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Ya hemos vuelto a correr las calles de Granada. Un año más, nuestra media se ha desarrollado con un notable éxito organizativo, a pesar de la crisis, con un tiempo ideal para correr, y con un record de participación, que ha casi rozado los 2000 corredores.

Para quien no la conozca, esta es una prueba que merece hacer con un poco de cabeza. Como se ve en la ruta interactiva, la primera mitad es de perfil mayoritariamente llano y cuesta abajo. Las calles del Zaidín y Arabial, hasta que se llega a la Chana, invitan a correr deprisa. Sin embargo, desde la Chana hasta la Avenida de Pulianas, entre los kilómetros 9 y 11.5, la cosa se pone bastante más difícil y es fácil llegar agotado al último tercio.

Desde el km. 15.5 hasta el 18 el recorrido es casi completamente llano y, finalmente, entre el 18 y el 20, poco antes de llegar a meta, el perfil de nuevo se empina. La larga subida por el Camino Bajo de Huétor se hace muy duro, aunque la cercanía de la meta da algo de alas para acabar a tope.

En resumen, es normal hacer la primera mitad entre un minuto y dos más lenta que la segunda, pero hay que tener cuidado para que esta diferencia no sea más grande. Un ritmo muy rápido hasta el kilómetro 10 se paga con toda seguridad al final. Más de uno, incluso con larga experiencia corredora, tendrá ahora la sensación de haber pagado los excesos inspirados por las buenas sensaciones iniciales.

Respecto de la participación Granabike, este año ha sido más numerosa que nunca. A los habituales corredores Vanesa, Aarón, Xurso, Emilio y yo mismo, este año se nos han unido Adelaida, Fernando, Carlos Dikken, Juanjo y Amador. Más efectivos que en muchos clubs específicamente atléticos. Enhorabuena a todos.

En mi caso, quedo más que satisfecho con mi participación. Por una vez puedo decir que he seguido mis propios consejos, y he corrido toda la carrera con excelentes sensaciones. Una media de 4′ 10”/km me han servido para mejorar mi mejor marca, que ahora dejo en 1h 27′ 43”. Me temo que a partir de ahora, seguir mejorando marcas me va a resultar bastante más difícil…

Ruta interactiva  (descargar track aquí)

Pincha aquí para la ruta interactiva