Posts etiquetados ‘BTT’

Prueba de larga distancia: 101 kms; 75 MTB – 19 Marcha – 6 MTB

NOVEDAD: YA ESTÁN DISPONIBLES LOS RESULTADOS / CLASIFICACIONES OFICIALES DE TODAS LAS MODALIDADES DE LOS 101 DE RONDA 2009 (ENLACE A DORSAL-CHIP)

Nota: en los próximos días actualizaré este post con enlaces a páginas en los que aparezcan otras crónicas (Los Mastrinkais, JFdelaFuente), fotos  (Granabike, Agacha el LomoLa Vereíta, Los Mastrinkais, diario Sur, la Voz de Ronda), y noticias (la Voz de Ronda, la Opinión de MálagaClasificaciones MTB en Club Ciclista Santa Eulalia).  Por favor, permaneced también muy atentos a lo que vaya apareciendo en www.granabike.com

Ronda es nuestra “Lourdes”, ese lugar al que los ciclistas, marchadores y duatletas peregrinamos año tras año para disfrutar/sufrir nuestro deporte favorito. A pesar de la dificultosa (por masiva) inscripción on-line, la masificación, las dos interminables horas metido en el polideportivo, los tapones, las montoneras, las colas y, este año, el tremendo calor, una edición tras otra los cientouneros volvemos de la ciudad del tajo con la sensación de haber vivido una experiencia inigualable, de haber participado de un éxtasis colectivo de proporciones épicas y con la pena de que esa fecha que habíamos señalado en rojo en nuestro calendario haya pasado ya, y hayamos caído de bruces de vuelta en la dura realidad.

Esta noticia en la prensa online da fe de la naturaleza extrema de esta edición de los 101: “El intenso calor convierte en un infierno el recorrido de los 101 Km.”

El frente granabiker estaba compuesto por una nutrida representación. 25 ciclistas y 3 duatletas, según mis cálculos. Casi todos, a excepción de dos accidentados, llegamos a meta en los tiempos que nos habíamos marcado o, simplemente, llegamos, que ya es mucho. Ese es el caso de los tres duatletas que, aún siendo ya repetidores en Ronda, nos atrevimos este año con el duatlón. Vaya por delante pues, mi más sincera enhorabuena a mis compañeros de aventura: Carlos Navarro alias “Dikken” y José Manuel alias “Catetochil”. Dos personas más grandes aún como seres humanos qué como deportistas. Sus ojos y sus sonrisas al entrar en meta no tenían precio.

Por mi parte, yo me enfrentaba a esta edición ya muy machacado en pruebas atléticas de resistencia, falto de entreno en MTB y con bastantes nervios, que fueron mutando a expectación y, finalmente, a impaciencia, conforme el resto de granabikers nos íbamos juntando por el camino, en nuestras casillas alquiladas en Arriate, o en la salida.

A las 10.35 se dio la salida neutralizada del polideportivo y a las 11.15 la oficial a las afueras de Ronda. Este año se notaba que el buen tiempo había atraído a muchos deportistas a los que la lluvia dejó en casa en la edición del 2008. Los primeros kilómetros fueron tumultuosos y hasta el km 20 aproximadamente no se formó una fila lo suficientemente espaciada como para pedalear cómodamente.

En el primer cuarto de la prueba no terminé de encontrar buenas sensaciones. En las bajadas me encontraba algo inseguro, por lo arenososo y resbaladizo del camino (de ahí el gran número de caídas), porque llevaba quizás los neumáticos con excesiva presión, y por las aglomeraciones. Y en las subidas no terminaba de encontrar mi ritmo. Ciertamente los tiempos de paso no eran del todo malos, o por lo menos no demasiado alejados de los del año pasado, cuando mi volumen de entrenamiento en BTT fue mucho mayor que esta temporada, pero mi pedaleo distaba mucho de ser tan alegre como me habría gustado.

Al comenzar el segundo cuarto, donde se encuentran realmente las primeras dificultades serias, empecé a sentirme algo mejor. La primera subida de envergadura, poco después de atravesar Arriate, pude hacerla cómodamente montado en la bici sin que nadie me estorbara demasiado y con dos o tres coronas grandes (y a ratos el plato pequeño) todavía en la reserva. Por este punto nos unimos Fede, Antonio, Gabi y yo, quienes subimos bastante juntos hasta coronar en el km 35. A partir de ese punto ellos bajaron algo más rápidos que yo y al comenzar la siguiente subida, pasado Setenil (km 55 apoximadamente) decidí que darles alcance era poco inteligente teniendo en cuenta lo que quedaba por delante.

Los kms 55-75 fueron algo más cómodos de lo que yo esperaba. En parte porque recordaba la subida del 55 más dura y más larga y también, supongo, por el efecto psicológico que produce la cercanía de la transición, algo que los duatletas conocen bien. Aunque queden 24 kms de prueba, cuando sólo quedan unos pocos para cambiar de modalidad se tiene la falsa impresión de que la prueba se acaba, y de que vas a poder liberarte en parte del sufrimento acumulado y descansar. 

La transición en el cuartel de Montejaque (por cierto, muy bien organizada) me la tomé con calma. Aproveché para estirar las piernas, comer y beber algo de lo que llevaba y recapitular un poco. La salida del mismo, por el tramo de asfalto que conduce al camino de la ermita, la hice a un trote vivo y sin que nada apuntase lo que iba a pasar a continuación.

Al poco de empezar la subida, y sin previo aviso, de repente las piernas me dejaron de responder, el corazón se me puso a 175 y ni tan siquiera andando era capaz de bajar pulsaciones. Supongo que me encontré con el famoso muro, ese punto en el que continuar se convierte en un sufrimiento indecible. Además, a media subida me quedé sin agua, así que opte por sentarme unos minutos a la sombra para recobrar fuerzas. En esos minutos los pocos duatletas que me alcanzaron llevaban un ritmo tan penoso como el mío y alguno incluso optó por sentarse en la misma sombra que yo. Los intercambios de miradas entre nosotros lo decían todo.

Reuniendo las pocas fuerzas que me quedaban afronté los últimos 600 m de subida y cuando la inclinación del terreno se suavizó un poco, parte de las buenas sensaciones y los animos regresaron.

Viví la cuesta abajo como una liberación. Descendí a un ritmo vivo, bastante más ágil de lo que esperaba y disfruté del avituallamiento de Montejaque con fruición. Aún quedaban muchos kilómetros de marcha por delante y mi cuerpo necesitaba un buen respiro.

Tras comer, beber y refrescarme bajo la manguera la cosa empezó a pintar bastante mejor. Hice el largo tramo de asfalto por las cercanías de Montejaque trotando vivo y los siguientes tramos (tierra, asfalto, tierra) alternando entre andar y correr a intervalos de 3-5 minutos y procurando no subir de las 170 ppm. En total, calculo que recorrí los casi 19 kms de marcha en 2h 32′ (según mi GPS) lo que me supuso adelantar a tantos marchadores como me adelantaron, aproximadamente, y no perder posiciones.

Durante este último tramo de marcha, mi mayor miedo era cómo me iban a responder las piernas en la siguiente transición. Pero lo cierto es que apenas acusé el cambio. Retomé la bici casi en mejores condiciones que las que tenía cuando la solté y en los últimos 6 kms rebasé a bastante gente. Para cuando empezó la famosa cuesta del cachondeo ya era uno de los pocos que seguía montado en la bici y lo cierto es que la subí sin mayores problemas.

La entrada a Ronda me retrotrajo a la edición del año anterior, pero con el doble de sufrimiento acumulado y con el doble orgullo de haber conseguido lo que me había propuesto, bajar de las 8 horas (7h 51′). Y también con la doble alegría de ver a un nutrido grupo de granabikers esperando en la meta para animarnos. Todavía se me ponen los pelos de punta.

Hoy me siento físicamente una piltrafa, pero una piltrafa feliz.

Ruta interactivo (circuito completo)

Pincha en cualquier punto de la imagen para la ruta interactiva (circuito completo)

Pincha en cualquier punto de la imagen para la ruta interactiva

 

Ruta interactiva (tramo a pie)

Pincha en cualquier punto de la imagen para ver la ruta interactiva (tramo a pie)

Pincha en cualquier punto de la imagen para ver la ruta interactiva (tramo a pie)

Ruta mixta de BTT y trail de montaña a pie; 35’7 kms (24 BTT; 12 Trail aprox); zapatillas Salomon 3D de Trail.

Archivos descargables: Track, Archivo Google Earth (.kml), Ortofoto de la ruta

Más fotos en http://picasaweb.google.es/jcesar1974/TrailTrevenque#

y en http://picasaweb.google.es/pjcp75/TrevenqueTrailRunning#

Hoy tocaba algo especial. A las 10 Rafa y yo estábamos montados en nuestras bicicletas camino de la Zubia. El primer paso del plan era subir hacia el Canal de la Espartera, y así lo hemos hecho, cruzando los pinares de la Zubia desde el campo de fútbol hasta llegar a la Pista de los Llanos y, desde allí, a nuestro destino, en poco más de una hora.

Allí nos esperaba Pablo, para la parte novedosa de la ruta de hoy: dejar las bicicletas a buen recaudo, calzarnos las zapatillas de trail y afrontar la cara sur del Trevenque corriendo. Esperábamos encontrar algo de nieve, pero lo que hemos encontrado ha desbordado nuestras expectativas. Al poco de salir, algunas placas de hielo nos han hecho pensar que la cosa podía complicarse (no es esta una zona donde un resbalón resulte recomendable), pero a no más de 500 metros de la placeta de la Espartera el hielo se ha convertido en nieve. Primero una fina capa que invitaba a correr y, conforme íbamos ganando altura, un manto cada vez más profundo. Para cuando hemos alcanzado el arranque de los Arenales, la nieve nos llegaba ya a las rodillas, y era imposible correr más, así que hemos hecho una buena parte de la ruta andando.

Foto Cortesia de Pablo Castillo

Foto Cortesía de Pablo Castillo

La pista no ha vuelto a ser practicable para el running hasta bastante más adelante, una vez que hemos salido al Refugio de Rosales. La bajada desde ahí por la fuente del vino hasta la vereda del Barranco del Buho ha sido divertidísima. Seguía habiendo nieve, pero la gravedad te ayudaba a dar zancadas lo suficientemente potentes como para avanzar.

La última parte de la ruta, la vereda del Barranco del Buho estaba ya libre de nieve y el único inconveniente ha sido el barro en algunos tramos. Llegadas estas alturas, con las zapatillas empapadas hasta adentro, no es que eso supusiese un gran problema.

El regreso a Granada lo hemos hecho por el nuevo carril-bici de Cumbres Verdes. Un engendro inútil y de un impacto visual enorme, pero que hoy nos ha valido para librarnos del traficazo de domingueros que subía por la Carretera.

trailnbike-trevenquetrailnbike-trevenque-perfil

Ruta de BTT por pista forestal y caminos de montaña; Nivel físico, Alto; Nivel técnico, Medio-bajo.

Archivos descargables: Ortofoto de la ruta, Track, Archivo de Google Earth (.kml)

Mientras la crónica detallada de esta espectacular ruta en BTT por la Sierra de los Guájares no sale en www.granabike.com, voy a dejar aquí los datos básicos.

La ruta partió de Guájar-Alto, de donde salimos siguiendo la pista forestal que conduce a Albuñuelas, para desviarnos en breve por un camino a la derecha que lleva, casi sin pérdida, hasta el Pico del Giralda, a 1310 metros de altura, en algo más de 14 kms de subida sin descanso. La subida es endiablada, con varios repechos del 25%, y el frío y el viento no la hicieron precisamente fácil.

Cortesia de Ángel (Granabike)

Cortesía de Ángel (Granabike)

Coronado el Giralda, seguimos la cuerda de los montes que siguen hacia el oeste hasta encontrar el cruce de la Toba, para descender después en dirección sur aproximadamente 2 kms hasta el desvío de subida a la Guindalera. Esta subida es tan dura como la anterior, rompepiernas, con porcentajes parecidos, y con la dificultad añadida de la arena y las lascas sueltas que dificultan enormemente la adherencia durante el pedaleo.

Una vez coronada la Guindalera, ya sólo quedaba descolgarse de nuevo hacia Guájar Alto, para cerrar una ruta no excesivamente larga (42 kms), pero aún así tremendamente exigente.

guajares2009perfil

Mapa de la ruta (pincha aquí para descargar mapa y track GPS)

La ruta comenzó a las 8.30 de la mañana en el punto de encuentro habitual, con Fernando, Sergio, Pepe Balderas (felizmente recuperado de su fractrura de coxis y vértebra de la pasada temporada), y un servidor. Tras atravesar la Vega por los carriles habituales, atravesamos la Zubia y Gójar, siguiendo el camino que normalmente seguimos para llegar a la Ermita de Dilar. En lugar de desviarnos hacia la ermita, hemos seguido unos metros por la carretera para desviarnos a la izquierda por el camino arcilloso que conduce a la Hoya del Moro.

Desde allí sale una preciosa vereda que conduce hacia el mirador de la Boca de la Pescá, en el collado de Tejarillo. Desde ahí el camino nos es de sobra conocido: Cortijo Parejo, Vereda del Cortijo Parejo, Canal de la Espartera, y Cortijuela por la pista forestal, punto en el que Fernando y Sergio han decidido volverse.

Pepe y yo todavía teníamos un buen trecho por delante: desde la Cortijuela hemos tomado el desvío hacia el cerro del Cocón y la Zeta (las Mesetas), de la que nos hemos desviado puntualmente para subir al Cerro de los Poyos de Monachil y asomarnos al Tajo de la Campana, con una espectacular vista de Granada capital al oeste y el perfil completo de las cumbres de Sierra Nevada al Este.

 

Pepe Balderas en el Cerro de los Poyos

Pepe Balderas en el Cerro de los Poyos

 

Una vez que hemos tomado un poco de aire en la cumbre del Cerro hemos seguido con nuestro camino descendente que nos ha llevado casi hasta el fondo del Valle del Monachil, cerca del cual hemos tomado la vereda que corre por la ladera del Barranco de las Dehesillas, hasta la Finca de la Dehesilla. Desde aquí, de nuevo, ancha pista forestal hacia el cortijo de Diéchar, el cerro de Cuesta Bermeja y el Dornajo, en la carretera de la Sierra.

La bajada por la carretera del Hotel del Duque hacia el Maitena ha sido un buen descanso necesario para el último reto de la ruta, aunque los restos de nieve y hielo en la carretera obligaban a extremar las precauciones.

El último tramo de la ruta suponía remontar otros 800 metros de desnivel dese el Maitena, hacia Güéjar Sierra y desde ahí hacia el Collado de la Trinchera, donde hemos llegado cerca de las tres de la tarde, con 65 kms en las piernas y mucha, mucha hambre. Llegado este punto, casi todo era dejarse caer desde la Trinchera hacia el Pantano de Quentar y, desde ahí, ya por asfalto hasta Pinos Genil, donde nos hemos salido de la Carretera para cruzar el río Genil y terminar jugando un poco con las veredas cerradas que serpentean junto al río.

En total, ya en casa, 85 kms de ruta realmente dura en las piernas, mucho cansancio y la satisfacción de reencontrarme con la bicicleta de montaña después de mis escarceos con otros deportes.

Track cortesía de Pepe Balderas

Mapa de la ruta cortesía de Antonio Gálvez (Granabike)