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Marcha cicloturista cronometrada de bicicleta de carretera, 38km

Track, proyección en Google Earth y análisis IBP para descargar, Fotos en Ideal Digital, Fotos en Picasa (Ramón Ángel Serrano, Jose Manuel Catetochil, Jorge Guevara), Crónica de la prueba en Ideal Digital

Clasificación

Aún me faltaba esta clásica por añadir en este blog. La subida cicloturista al Veleta, en su 17ª edición, es una de las de más solera de las cicloturistas granadinas y, sin duda, una de las que más tirón tienen en los alrededores: algo menos de 600 ciclistas en esta edición del 2010.

La propuesta lo merece: subir desde Granada hasta el segundo pico más alto de la península (después del vecino Mulhacén) en el tiempo más corto posible. En esta ocasión, las circunstancias obligaron a un punto de salida a las afueras de Granada capital (en Cenes de la Vega) y a un punto de llegada un poco más bajo. En lugar de ascender hasta la cumbre del Veleta, como otros años, en esta ocasión la nieve que aún permanece en las cotas más altas ha obligado a que el recorrido fuera unos dos kilómetros más corto.

Lo interesante en este caso no está en el track ni en el perfil. La carretera de subida al Veleta es fácil de encontrar, subiendo el Collado de las Sabinas y abandonando la carretera que conduce a Pradollano poco antes de llegar al CARD en dirección a la Hoya de la Mora. El perfil es también bastante monótono: llano en los escasos 3 kilómetros que distan entre Cenes y Pinos Genil y, a partir de ahí, una subida de inclinación casi constante hasta la meta. La pendiente media es del 7-8%, con algunos tramos en la zona de las Sabinas en torno al 10-12%, y algunas rampas pasada la Hoya de la Mora que se acercan al 10% y que se hacen bastante duras por el mal estado del firme (el asfalto de hecho desaparece en algunos puntos). Es pues la continuidad de la subida lo que le confiere su especial dureza a esta prueba. Además de dotes escaladores, se requiere una cierta estabilidad de ánimo para soportar un esfuerzo tan prolongado sin ningún descanso. Como prueba, en sólo 38 kms se alcanza un respetable índice de dificultad IBP de 161.

Mucho más interesante es el cambio de entorno que se va produciendo conforme se asciende, pasando por la Vega, el Pinar y, finalmente, el sorprendente paisaje casi lunar de la alta montaña. Este año, además, quedaban importantes restos de nieve en los últimos kilómetros, de tal manera que parecía que la carretera en algunos tramos estuviera excavada en el hielo. Muchos ciclistas no quisieron perderse la oportunidad de fotografiarse junto a las impresionantes paredes de nieve que bordeaban la carretera, lo que convirtió el recorrido en una curiosa fiesta multicolor. Más que ningún otro año, se ha respirado ese ambiente verdaderamente cicloturista, al margen de la competición, que debería reinar en este tipo de pruebas.

Ruta interactiva

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Marcha cicloturista de carretera con 27 km de tramo neutralizado y 85 de tramo libre; Desnivel acumulado positivo 2230m

Tracks para descargar (archivo .gpx, archivo .kml – Google Earth)

Clasificación, fotos y vídeos aquí (Gescon-chip) y aquí (Organización.- Club ciclista Acci de Guadix)

El Puerto de la Ragua es conocido por ser en invierno la meca del esquí de fondo en Sierra Nevada, y, para los que tienen un poco de memoria, por ser la via de paso más directa – siempre que las condiciones metereológicas lo permitían – entre Granada y Almería antes de la construcción de la A-92, atravesando de cara norte a cara sur el Parque Natural de Sierra Nevada. Sobra decir que cualquier competición ciclista que pase por ahí es necesariamente dura.

El punto de partida se sitúa cerca de la Catedral de Guadix, a 949 metros de altitud. Desde aquí parte el tramo neutralizado que atraviesa Jérez del Marquesado y Lanteira, hasta llegar a La Calahorra, con su famoso castillo al fondo, y que sirve de punto de arranque para el tramo libre. Esta primera parte no resulta demasiado interesante, y es en su mayor parte de falso llano, ligeramente pendiente hacia arriba y con cortos tramos de bajada poco pronunciados.

Desde la Calahorra comienza la subida al Puerto de La Ragua propiamente dicho. Desde los respetables 1250 metros a los que se sitúa esta localidad, aún tenemos que subir hasta los 2000 metros donde está la cima del puerto, en 14 kms de distancia. La pendiente media está, por tanto, en torno al 7%. Subiendo por esta cara norte, el puerto es muy tendido, sin rampas pronunciadas y sin descansos, lo que lo hace ideal para marcar un ritmo constante de pedaleo desde la base hasta la cima.

Desde la cima descendemos rápidamente por la cara sur, de características muy similares pero con mejor asfalto, hasta llegar al desvío a la derecha que conduce al valle del Río Bayárcal, ya en la provincia de Almería, y a 1200 m de altitud.

Dejamos el pueblo de Bayárcal a nuestra derecha, sin llegar a entrar, y empezamos a remontar lo que antes hemos descendido, de vuelta a la provincia de Granada. A diferencia de la carretera por la que hemos bajado, suave y constante, ésta empieza con un duro zigzag en la que la pendiente sube varias veces del 10%, y se mantiene después algo más asequible durante 5km. Tras éstos, el falso llano se alterna con subidas suaves 5 kms más hasta que enganchamos la parte alta de la carretera de la cara sur de la Ragua por la que hemos bajado. Desde aquí, todo es desandar el camino andado: 5 kms aproximadamente de subida de nuevo hasta la cima del puerto, bajar por la cara sur (por la que subimos en un principio, teniendo ahora mucho cuidado con el alfalto en mal estado), y de nuevo hacia la Calahorra, Lanteira, Jérez del Marquesado y finalmente Guadix.

Ruta interactiva

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En esta ocasión Granabike iba representado por Guillermo Aguado, Pepe Balderas y yo mismo. La primera parte del tramo libre la hemos hecho los tres muy juntos, con Pepe y yo subiendo a ritmo, y Guillermo haciendo la goma y contactándonos en los avituallamientos. En la bajada Pepe y yo nos fuimos un poco por delante, y al comenzar la subida desde Bayárcal Guillermo ya venía con algún retraso.

En la subida Pepe iba bastante mas fresco que yo, a pesar de lo cual me ha esperado en todo momento (gracias Pepe), lo que me ha venido de perlas para no desfallecer en la parte más dura de la ruta. Todo el regreso, por tanto, lo hemos hecho juntos, incluyendo el tramo de Jérez del Marquesado, donde el viento ha empezado a pegar bien, y los relevos – más generosos los de Pepe que los míos – se hacían imprescindibles para no acabar muerto y casi frenado.

Finalmente los dos hemos entrado en 4h 50′, algo por detrás de la mitad de la clasificación, y Guillermo escasamente 10′ después. Decir que me quedo satisfecho es decir poco; trás 8 meses dedicados casi en exclusiva a correr, y entrenando con la bicicleta menos que esporádicamente, las sensaciones y el tiempo han sido mucho mejores de lo que esperaba.

Para terminar, la organización ha estado bastante correcta. La entrega de dorsales, chips y maillots era rápida. La gestión del tramo neutralizado acptable (aunque la marcha, un poco lenta, del coche de cabeza estuvio a punto de provocar una montonera un par de veces). Y la comida y la bebida a la llegada eran abundantes y de calidad. Personalmente, sólo eché en falta un poco de atención a la mitad de cola del grupo de corredores. En algunos puntos, faltaba alguna señal indicando el camino. Cierto que en esos puntos el tramo más obvio era siempre el correcto, pero quizá alguien para asegurar que se estaba tomando el bueno habría sido de agradecer. Por lo demás, mi más sincera enhorabuena al grupo ciclista Acci y a todos los corredores.

El otoño viene bien cargadito de eventos a escala provincial. Así que hay que pensar con calma, a ver si nos centramos, que la temporada va a ser dura.

homer

La primera en la frente: el 20 de Septiembre coinciden la Media Maratón de Motril y el II Duatlón Cross “Base Aérea de Armilla”.

La de Motril es una media llana, a nivel del mar y si la temperatura es buena, ideal para buscar marca. Eso para quien venga fino del verano, que no es mi caso. Yo llevo ya dos meses pegándole más a los pedales que a las zapatillas. Aún así, mis últimas series son bastante prometedoras (6 x 800 a 2’52”, esto es, a 3′ 35”/km), lo cual me lleva por estimación a estar cerca de rebajar 1h 32′ en la media.  La alternativa: pasar de Motril, correr el Duatlón de Armilla, ahora que ando bastante equilibrado en ambas modalidades, e intentar rebajar la marca del año pasado.

La siguiente cita es el 4 de Octubre, la Marcha Cicloturista de Armilla (que no sé si mantiene la marca Juanmi Mercado; si lo hace, será la 5ª). 125 kms bastante rompepiernas, con unos 40 de tramo libre. Puede parecer un sinsentido meter una cicloturista de carretera en una pretemporada claramente enfocada al atletismo, pero mi opinión y mi experiencia es que la bici en estas primeras semanas permite fortalecer grupos musculares que son esenciales para proteger las articulaciones del machaque que vendrá en invierno y primavera. La incompatibilidad entre ciclismo y atletismo se da en alto rendimiento, pero a nuestro nivel y bien combinados no son sólo compatibles, sino también complementarios (habrá quien se eche las manos a la cabeza, pero tendrá que explicarme por qué me equivoco). Eso sí, no me propongo mejorar tiempo ni puesto respecto al año pasado.

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El 18 de Octubre, la XXVII Media Maratón de Granada. Aquí si que me propongo hacer marca, si no personal absoluta, porque el trazado tiene demasiada cuesta, al menos personal en la prueba. Si la suerte y las condiciones me acompañan, bajar de 1h 30” no es del todo imposible (el año pasado fue casi 1h 33” sin tomarme el entrenamiento demasiado en serio). A ver, a ver…

Y todo esto ¿para qué? y, sobre todo ¿cómo? Del para qué, ya iré contando más cosas, pero se resume en hacer algún Marathon de primavera (Rotterdam tiene todas las papeletas), y los 101 km de Ronda 2010 en modalidad de marcha a pie unas semanas después. ¿De locos? Si, de locos de los de atar. Con una salvedad, los 101 de Ronda, mi primer ultrafondo, es el objetivo A. Con respecto al Maratón sólo aspiro a que me sirva como si fuese un “rodaje largo”, esto es, a hacerlo al 85% de mis posibilidades y no bajar por nada del mundo de las 3h 30′.

El cómo irá cambiando conforme avance la temporada. Lo que queda de Agosto, Septiembre, y primera semana de Octubre incluye lo que vengo haciendo ahora:

– Lunes: Rodaje largo de carrera en ruta, o trail nocturno por montaña.

– Martes: Bicicleta, salida corta o rodillo, escalada o potencia.

– Miércoles: Rodaje suave de carrera en ruta, ejercicios de técnica de carrera o descanso.

– Jueves: Series de carrera en pista: 12 x 400m, ó 6 x 800m, ó 5 x 1000, etc. etc. Ocasionalmente, fartlek.

– Viernes. Rodaje suave de carrera en ruta, ejercicios de técnicas de carrera, o descanso.

– Sábado: Bicicleta, salida larga, fondo.

– Domingo: Descanso.

A partir de Octubre quito la sesión de bici de los martes, pero mantengo la de los sábados, que ocasionalmente puede pasar al domingo. Además, iré incrementando la longitud de las series, para irme acercando progresivamente a un entrenamiento para gran fondo. Finalmente, para la vuelta de año, probablemente abandone totalmente la bicicleta, como ya he hecho esta temporada, y sustituya la ruta de bici de los sábados por un trail largo por encima de las 3h en terreno lo más variado posible. De Enero en adelante, a concentrarse y a rezar porque las lesiones me respeten.

Marcha cicloturista de gran fondo; 202 kms (155 tramo libre); Desnivel acumulado 4107 m; Dureza: extrema (IBP: 389)

Novedad: Galería de fotos de la organización

SNL

Clasificación y tiemposTrack (tramo libre), Fotos en Ideal (por alguna razón hay un montón de fotos repetidas y de gente sin dorsal, esperemos que lo solucionen, porque apenas hay una docena de fotos que merezcan la pena), fotos encontradas en picasa (1, 2, 3), vídeos encontrados en youtube (1, 2, 3), vídeo de ciclismo a fondo.

Mientras van aparecendo por la red las muchas fotos que nos hicieron a lo largo del camino, abro este post para narrar que dio de si la primera edición de la Sierra Nevada Límite Road y para facilitar los datos técnicos de la ruta.

Felices e ignorantes :)

Felices e ignorantes

A las 6.50 de la mañana, todo eran nervios y ganas de comenzar. La salida de fue dando por grupos de 50 personas, conforme íbamos llegando al cajón de salida. Pepe y yo estábamos ahí los primeros, así que partimos en el primer grupo, con los primeros rayos del alba.

El tramo neutralizado abarcaba desde la estación de esquí, en Pradollano, hasta Monachil, pasando por Cenes, Granada y Huétor-Vega, y era casi íntegramente cuesta abajo, salvo por la subida a Monachil. De modo que el tramo libre, que comenzaba en este bonito pueblo de entrada al PN de Sierra Nevada, comenzaba con nuestros ánimos y nuestras fuerzas prácticamente intactos.

La cosa comenzaba a ponerse realmente dura a la salida del pueblo, con dos rampas mantenidas de más del 15%, que daban comienzo al puerto del Purche, muy conocido por haberse subido varias veces en la Vuelta a España. Este puerto, además de muy duro, es bastante largo (10 kms), por lo que era menester tomárselo con filosofía. Para las 9.30 estaba corononando sin haberme desgastado en exceso, consciente (más o menos) de lo que quedaba por delante.

Tras el alto, que termina con otra rampa de casi el 15%, descendemos por la Carretera de la Sierra hasta Pinos Genil. Tras un corto tramo de subida suave y falsos llanos, justo junto al pueblo de Quéntar, comienza el sieguiente puerto, que nos llevará al Pantano de Quéntar, y, casi sin transición, al alto de los Blancares. Estos dos puertos pueden considerarse por tanto uno sólo, largo y pesado, pero de pendientes suaves (no supera el 7-8% en casi ningún tramo). Aún así, va consumiento energías y poco a poco se empieza a entender por qué esta prueba se llama “Límite”.

Tras el alto de los Blancares un largo descenso nos conduce al pueblo de La Peza y, desde ahí, comenzaba el único tramo de la prueba que no había entrenado con anterioridad. Craso error, porque lo que yo creía que era un largo tramo de llaneo y suaves subidas y descensos era en realidad una serie de repechos, algunos muy duros, que no daban tregua ni espacio para la recuperación. Un bucle circular nos condujo a través de Cortes y Graena, Purullena, El Bejarín, Benalúa de Guadix y Belerda. En este bucle las tres dificultades mayores (véase el perfil) se encontraban justo a la salida de La Peza (km 55), a la salida de Belerda (km 75) y tras cruzar el río Fardes (km 93), ya cerca de empalmar de nuevo, a la salida de la Peza, con la carretera por la que habíamos venido.

PerfilSNLRoad(Tramo libre)

Tocaba por tanto ahora subir los Blancares por su cara Este. Nada del otro mundo en condiciones normales, pero mucho más duro con 144 kms en las piernas (100 de tramo libre). Aquí las caras ya empezaban a reflejar preocupación, sobre todo para los que sabían lo que quedaba por delante.

Coronado el puerto se hacía imprescindible repostar y tomarse la bajada con calma, aprovechando para soltar piernas y recuperar las fuerzas que se pudiesen hasta Pinos Genil. Poco consuelo fue esa larga bajada cuando enfilamos desde Pinos hasta Güéjar-Sierra. Esa subida (kms 125-135 del tramo libre) no suele aparecer en los anales, pero es muy digna de tener en cuenta. Primero, porque alcanza el 10% de desnivel y mantiene más de un 7% durante casi toda la subida, y segundo, porque a 700 ms de altitud, a diferencia con lo que pasa en otras subidas de la carrera, y entre la 1 y la 1.30 de la tarde el sol aprieta de lo lindo. El calor en este tramo fue destructivo para todos, sobre todo a nivel psicológico, porque, si lo estábamos pasando así de mal en ese punto ¿qué sería de nosotros en lo que estaba por venir?

En la plaza de Güejar-Sierra, el “cementerio de corredores”, nos esperaba un estupendo avituallamiento muy bien surtido, agua helada de la fuente y, sobre todo, algo de sombra. Aquí es obligatorio parar cinco minutos al menos para mojarse la cabeza, tomar algo fresco y retomar energías (y ánimo). Porque desde aquí ya sólo queda sufrir.

Primero se bajan un par de kms hasta el paraje conocido como el Charcón, siguiendo en parte  lo que en su día fue la plataforma del tranvía minero de Sierra Nevada y hoy una popular ruta de paseo y disfrute para los granadinos. No para nosotros, porque terminada la bajada y un corto llano de unos cientos de metros, hay que atacar las primeras rampas del puerto más duro en los alrededores de Granada. La subida del Hostal del Duque (popularmente “el Duque”, sin más) empieza con un tramo de 3 kms con un 15% sostenido y con algunas rampas de hasta el 17%. Las curvas de 180º, de asfalto rayado (para evitar que los vehículos a motor patinen) se suceden una detras de otra durante esos tres kms.

Los imprudentes aquí lo pagan caro. Vuelvo a encotnrar a algunos compañeros de parte de la ruta, uno a pie, otro boqueando en la cuneta, totalmente exhausto. Más de un corredor habrá abandonado en este punto. Yo, sacando fuerzas de donde no las tengo, y con un 39/30 en todo el tramo me mantengo sobre la bici a duras penas. Para hacer las cosas más difíciles, una carreterilla de montaña sombreada y jalonada por regueros de agua, hoy, en Julio y a las 2 de la tarde se ha convertido en un infierno en el que el sol cae a plomo.

Por fin la pendiente baja (?) a un más manejable 10%. Otros 5 kms de subida me planta en el Dornajo y, sin transición, comienza la subida del Collado de las Sabinas. Intento poner un 39/27, pero no lo consigo, así que ya sólo queda avanzar penosamente con el desarrollo más suave y desear que corra algo de brisa a la salida de la siguiente curva.

Se sucede una curva tras otra y tras una subida que me parece interminable, me planto en las cuatro revueltas de monte seco que quedan una vez que se pasa la cota en la que los árboles desaparecen y son sustituidos por matorral de alta montaña. Esto son 2000 m de altitud y se nota. 2 km más y por fin veo el edificio del CARD enfrente de mi. Los que hemos hecho la mítica (y desaparecida) SNL de bicicleta de montaña sabemos lo que esto significa: se acabo, ya no hay más subida. Ya sólo queda dejarse caer un km y medio hasta Pradollano y saborear la llegada a meta como si fueses el ganador.

Un maillot para lucir con orgullo

Un maillot para lucir con orgullo

Al final, 8h 44′ horas montado en la bicicleta, 202 kms, 4200 ms de desnivel acumulado. Un record personal y algo que se quedará grabado en la memoria. Vistas las dificultades organizativas, no sé si esta carrera tendrá continuación, pero independientemente de lo que ocurra, gracias por ponernos un reto del que sentirse tan orgulloso.

PD: Muchas gracias a Fernando, Moski, Gabi G. y Alfredo por los ánimos a lo largo de la ruta y en meta.

Ortofoto interactiva de la ruta (pulsa en cualquier punto de la imagen para activar)

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Fotografías cortesía de Agustín Barbero Gervilla (Granabike)

 

Madre mía, ¿a esto lo llaman una marcha cicloturista?

 

Veamos, según mi cuentakilómetros, hice los 125 kms de la prueba a una media de 28 Km/h, y el tramo cronometrado, que era algo de bajada y el resto de escalada, a 25 Km/h. Y a partir del primer reagrupamiento, en el km 50 ya no vi más al pelotón de cabeza (lo cual no es de extrañar, porque según las clasificaciones el ganador hizo una media de 34 Km/h y 24 minutos menos que yo en el tramo cronometrado…

 

En cualquier caso, creo que los granabikers hicimos un papel bastante digno. Pilón el primero (como siempre), Ramón el segundo, yo con el culo de Ramón 500 ms por delante durante toda la carrera (también como siempre), y Paco Mira con su reclinada un poco por detrás, manteniendo su filosofía tranqui (el deporte es salud) hasta en los ambientes más competitivos. Los tiempos respectivos del tramo cronometrado fueron 1:27:48 (68º), 1:30:30 (74º), 1:33:31 (89º), y 1:53:18 (120º).

 

 

El recorrido de la marcha fue espectacular, atravesando todos los pueblos de los alrededores del pantano de los Bermejales y volviendo a Armilla por la carretera de la Cabra. Sin embargo, poco tiempo tuve yo para disfrutar las vistas. El ritmo del coche de cabeza fue muy duro desde el principio, y el pelotón ya llegó muy fraccionado al primer reagrupamiento poco antes de llegar a Alhama de Granada. Conseguí mantenerme a cola del pelotón hasta este punto, pero lo pagué bastante caro, porque en Alhama y despúes del parón, tenía ya las piernas muy castigadas, y aún quedaba todo el tramo cronometrado (40km).

 

Intenté comenzar fuerte, porque durante la primera media hora tuve a Ramón y a Pilón a la vista, y quería establecer contacto con ellos. Sin embargo, ellos iban protegidos en un pequeño grupo y yo solo, peleándome contra el viento, así que tuve que levantar el pie y seguir a mi ritmo. En la primera mitad del tramo, bajada y llano, fui casi todo el tiempo solo. Poco antes de pasar Jayena y comenzar el puerto, sin embargo, se me arrimaron dos que venían desde detrás y alcanzamos a otro, e hicimos un pequeño grupo en el que nos fuimos dando relevos, más mal que bien, hasta el comienzo del puerto. Ahí nos mantuvimos juntos en una distancia de unos 200 metros casi toda la subida.

 

En el puerto lo pasé realmente mal. En la primera parte del tramo cronometrado me había rebasado bastante gente, y creía que ya estaba casi en la cola de carrera. En realidad no era así. En una larga recta hacia el km 5 del puerto pude distinguir a Ramón en la distancia y pensé “vaya, aquí estamos pasándolas canutas todos…”. Viendo como iba, ni siquiera intenté apretar para alcanzarlo. Me conformaba con llevarlo ahí de referencia, ya algo más animado. Físicamente iba bastante mal, y no conseguía mover un piñón por debajo del 24.

 

En resumen, trillado como estoy en carreras de montaña, mi primera prueba de carretera me ha enseñado algunas valiosas lecciones. La primera, que hay que dosificar las fuerzas, porque vas a tope casi todo el camino y un pequeño bajón te manda a la cola de la carrera. La segunda, despistes los mínimos. Te paras a orinar y retomar contacto con el pelotón se convierte en un infierno. Y tercera, no todo es fondo en el deporte. Sin potencia, el entrenamiento está incompleto.

 

Para terminar, un regular para la organización. En el lado positivo la buena actitud de los currantes de a pie, durante toda la ruta. Te animaban, te preguntaban, te ofrecían agua… Muy atentos. En el lado negativo, la más que mala organización de las inscripciones, el caos en el reparto de dorsales y las largas colas, que se agotaran los maillots de tallas M y L, a pesar de haber pedido nuestras tallas en la inscripción.

 

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Fotografías cortesía de Agustín Barbero Gervilla (Granabike)