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Duatlón cross; 10.04 km primer tramo a pie, 22.50 km segundo tramo BTT, 5.19 km tercer tramo a pie; dificultad física: alta; dificultad técnica: media-baja.

Clasificación, fotos y vídeos en la página web de la ACD Bomberos de Linares; Crónica y clasificación en Linares28; Crónica de Triatlón Mezquita; Reseña de la Delegación Jiennense de la Federación Andaluza de Triatlón; Tracks descargables desde las rutas interactivas incluidas más abajo (pulsa sobre la opción “exportar” dentro de la página de Garmin Connect).

Antes de comenzar esta crónica, vaya por delante nuestra enhorabuena y agradecimiento a la organización – la ACD Bomberos de Linares -.  Primero, por todos los esfuerzos que han realizado para levantar esta prueba en época de crisis y desde la nada, con poco más que mucho cariño, mucha ilusión, y mucho trabajo. Y segundo, por el recibimiento tan caluroso que la representación Granabike hemos recibido por parte de la organización (chapó, José Manuel). Allí hemos estado Nando, Pepe Balderas, Guillermo, los Eduardos, Antonio Luis, Agus y yo mismo. Incluyo también en el lote a Manuel Calvente, que a sus “y pico” años tiene todavía fuerzas de sobra para terminar de sobra una prueba tan dura como ésta, y al tándem Catetochil/Anachil, detrás de las cámaras y ayudando en la logística del evento.  Creo puedo asegurar que la opinión positiva ha sido unánime.

La prueba ha salido prácticamente perfecta: ningún problema en la recogida de dorsales; una zona de transición protegida, ordenada y bien señalizada; voluntarios en todos los rincones; puntos de control y avituallamientos bien situados; y un recorrido currado, con un poco de todo (dureza y alguna zonita entretenida, tanto en los tramos a pie como en los de BTT).

El primer tramo, a pie, como mandan los cánones del Duatlón, comenzaba llaneando por la pista que conduce a la Cuesta del Mimbre, bordeando el terreno de las instalaciones deportivas de la Garza. Antes del primer kilómetro, doblamos a la izquierda y ya enfilamos la cuesta, primero por tierra y después por un asfalto malo y cuarteado.

Antes del final de la subida por asfalto, el recorrido se desviaba por una llamativa vereda hacia el Pozo de San Vicente y el antiguo Cortijo de Don Fabián. Y un poco más adelante, retomado el circuito de pista, nos encontrábamos con un desvío que nos llevaba la primera sorpresa del día: una serie de repechos por una zona de arenales en el que bien sacamos provecho de las zapatillas de trail. Esa zona estaba compuesta de tres subidas de más del 20% y sus correspondientes bajadas, de arena totalmente suelta (lo que dificultaba las subidas y convertía las bajadas en un “slalom”).

Desde ahí la cosa se ponía algo más tranquila, y sólo quedaba pistear hacia la antigua central derruida de San José, y poco después enganchar la bajada de nuevo hacia la Cuesta del Mimbre de vuelta a la Garza.

Ruta interactiva del primer tramo (pedestre)

Ruta interactiva del primer tramo

Mi transición fue bastante rápida para lo que acostumbro. Probablemente no llegara al minuto el tiempo que estuve dentro del polideportivo. Y me encontré  bien encima de la bici, teniendo en cuenta el tiempo que llevo sin entrenar esta modalidad. Para mi sorpresa, este tramo no consistió en ver pasar impotente como hasta el apuntador me iba adelantando. Perdí algún puesto, pero nada catastrófico.

El circuito del tramo BTT se recorría dos veces, y era una extensión del primer tramo pedestre. No pasamos por los arenales (con buen criterio), pero alargamos por la Mina de San Ignacio hacia el camino de Guarromán. En esta extensión del recorrido se incluía la segunda sopresa del día: un circuito balizado entre árboles, al más puro estilo X-Country, repleto de toboganes, saltos, repechos (…y barro). Después de ir pisteando durante kilómetros, se agradecía el entretenimiento (ver el primer vídeo de Catetochil en la página web de la ACD Bomberos; no tiene desperdicio).

Ruta interactiva del segundo tramo (BTT)

Ruta interactiva del segundo tramo (BTT)

Y de nuevo transición, y otra vez bastante rápida (desde que no intento cambiarme las zapatillas de pie, llevo la cosa bastante mejor). El último tramo, salvada la cuarta vez que subíamos la cuesta del mimbre, no tenía mayores sorpresas. Tras la vereda, esta vez el giro se hacía hacia la izquierda y se descendía por el camino paralelo a la cuesta, de vuelta hacia la Garza. En total, un último tramo de algo más de 5kms (y no 4 como se nos había dicho piadosamente) que no me quedó más remedio que hacer al trote, a unos bastante penosos 5′ 40” de media.

Ruta interactiva del tercer tramo (pedestre)

Ruta interactiva del tercer tramo (pedestre)

En resumen: una prueba exigente por las distancias y por el perfil pero bien diseñada. Quizá con mucha pista para los amantes de las emociones fuertes, pero aún así con su punto de entretenimiento en algunos tramos. Para mi caso, dada mi escasa técnica sobre la BTT, perfecta.

Por lo que respecta a mis compañeros. Enhorabuena a todos, especialmente los que se estrenaban en esto del duatlón. Una pena que Antonio Luis, que iba como una bala, pinchara las dos ruedas y tuviera que retirarse. Mala suerte también los pinchazos de Fernando y Guillermo, aunque éstos sí consiguieron terminar (Fernando, cronometra cuanto perdiste reparando el pinchazo, porque el último tramo a pie lo hiciste 30” más rápido que yo… no te digo “ná”).

Y sólo un deseo. Que esta prueba se mantenga en el calendario para los años venideros.

KDD Duatlón de montaña; 1er tramo a pie 9.1 kms (dos vueltas circuito forestal); tramo BTT (37 kms mixtos asfalto, pista forestal y sendero); 2º tramo a pie 4.6 kms (una vuelta circuito forestal). Dificultad técnica: media-baja. Dificultad física: Muy alta.

Este fin de semana los Granabikers más díscolos hemos celebrado la primera KDD Duatlón Cross – HIMAT. Ha sido una reunión de amiguetes inquietos a los que las zapatillas y los pedales, por separado, se nos quedan cortos, pero, visto el detalle y el cariño con el que Fernando ha preparado todo, bien se merecería convertirse algún día en una convocatoria oficial. Así que vaya por delante mi agradecimiento a él mismo, así como a todos los que estuvieron colaborando en la organización el día del evento.

Foto cortesía de Fernando L. V.

El recorrido se mantuvo tal y como estaba decidido. En el primer tramo a pie completamos dos vueltas al Circuito Deportivo de la Suerte de Fuente Alta, junto a Pradollano (puerta de entrada de la estación de esquí de Sierra Nevada), un total de 9.1 kms de vereda. Este circuito está situado en un punto privilegiado del parque, y tanto el circuito mismo como las vistas dejaron una estupenda impresión a los que no lo conocían. A continuación os muestro la ruta interactiva del circuito, desde la que podéis descargar el track y los datos técnicos:

Circuito RUN HIMAT - Ruta interactiva

El posterior tramo BTT discurre primero por asfalto, descendiendo por el Collado de las Sabinas hacia el Dornajo/Collado de las Víboras, donde tomamos la pista de San Jerónimo para adentrarnos en el valle del Río Monachil. Descendemos al río Monachil, lo cruzamos en los dos sentidos, y volvemos a ascender por la pista de San Jerónimo, para desandar finalmente el camino andado hasta el circuito run de nuevo. Tal que así…

Tramo BTT HIMAT - Ruta interactiva

Finalmente, el segundo tramo a pie discurrió de nuevo por el circuito de Fuente Alta, esta vez completando una sola vuelta, que ya es bastante después de lo que llevaban las piernas a estas alturas.

El recorrido completo, incluyendo las dos vueltas iniciales al circuito a pie, el tramo BTT, y la vuelta final al circuito a pie, ordenados, quedó como sigue:

Duatlón HIMAT completo - Ruta interactiva

En cuanto a la carrera misma, el ritmo fue alto desde el principio, conmigo a la cabeza en el primer tramo a pie. La escasa ventaja con la que sali de dicho tramo fue neutralizada rápidamente entre la transición y la larga bajada hasta el río Monachil (nunca me he caracterizado por ser precisamente un buen bajador). Cruzado el río Monachil, donde empiezan los largos 15 en ascenso, sin descanso, recuperé algo de ritmo, pero Javi, que acabaría ganando, y Aarón, que quedaría segundo, ya iban lanzados y no hicieros más que ir incrementando su ventaja hasta el final.

Los tiempos en los distintos controles quedaron como sigue:

¡¡¡SUSPENDIDO!!!

Inadmisible es el calificativo más suave que se me ocurre para la desfachatez que supone suspender una prueba deportiva inscrita en el calendario oficial de la Federación Andaluza de Triatlón sin ningún tipo de explicación ni aviso previo, y sin nadie en el lugar para dar la cara. Señores de la Concejalía de deportes del Ayuntamiento de Armilla, llevan ya una temporada cubriéndose de gloria.

Piensen que, aparte de los 20€ que cuesta la prueba, estas cosas nos cuestan tiempo, desplazamientos desde otras ciudades, cuadrar agendas… Si no están preparados para hacer las cosas con seriedad, absténganse y ahórrennos las molestias.

Mientras tanto, sigue disponible la crónica del año pasado: http://josecesarperales.wordpress.com/2008/10/06/29092008-impresiones-del-i-duatlon-cross-base-aerea-de-armilla-280908/

duatarmilla

Prueba de larga distancia: 101 kms; 75 MTB – 19 Marcha – 6 MTB

NOVEDAD: YA ESTÁN DISPONIBLES LOS RESULTADOS / CLASIFICACIONES OFICIALES DE TODAS LAS MODALIDADES DE LOS 101 DE RONDA 2009 (ENLACE A DORSAL-CHIP)

Nota: en los próximos días actualizaré este post con enlaces a páginas en los que aparezcan otras crónicas (Los Mastrinkais, JFdelaFuente), fotos  (Granabike, Agacha el LomoLa Vereíta, Los Mastrinkais, diario Sur, la Voz de Ronda), y noticias (la Voz de Ronda, la Opinión de MálagaClasificaciones MTB en Club Ciclista Santa Eulalia).  Por favor, permaneced también muy atentos a lo que vaya apareciendo en www.granabike.com

Ronda es nuestra “Lourdes”, ese lugar al que los ciclistas, marchadores y duatletas peregrinamos año tras año para disfrutar/sufrir nuestro deporte favorito. A pesar de la dificultosa (por masiva) inscripción on-line, la masificación, las dos interminables horas metido en el polideportivo, los tapones, las montoneras, las colas y, este año, el tremendo calor, una edición tras otra los cientouneros volvemos de la ciudad del tajo con la sensación de haber vivido una experiencia inigualable, de haber participado de un éxtasis colectivo de proporciones épicas y con la pena de que esa fecha que habíamos señalado en rojo en nuestro calendario haya pasado ya, y hayamos caído de bruces de vuelta en la dura realidad.

Esta noticia en la prensa online da fe de la naturaleza extrema de esta edición de los 101: “El intenso calor convierte en un infierno el recorrido de los 101 Km.”

El frente granabiker estaba compuesto por una nutrida representación. 25 ciclistas y 3 duatletas, según mis cálculos. Casi todos, a excepción de dos accidentados, llegamos a meta en los tiempos que nos habíamos marcado o, simplemente, llegamos, que ya es mucho. Ese es el caso de los tres duatletas que, aún siendo ya repetidores en Ronda, nos atrevimos este año con el duatlón. Vaya por delante pues, mi más sincera enhorabuena a mis compañeros de aventura: Carlos Navarro alias “Dikken” y José Manuel alias “Catetochil”. Dos personas más grandes aún como seres humanos qué como deportistas. Sus ojos y sus sonrisas al entrar en meta no tenían precio.

Por mi parte, yo me enfrentaba a esta edición ya muy machacado en pruebas atléticas de resistencia, falto de entreno en MTB y con bastantes nervios, que fueron mutando a expectación y, finalmente, a impaciencia, conforme el resto de granabikers nos íbamos juntando por el camino, en nuestras casillas alquiladas en Arriate, o en la salida.

A las 10.35 se dio la salida neutralizada del polideportivo y a las 11.15 la oficial a las afueras de Ronda. Este año se notaba que el buen tiempo había atraído a muchos deportistas a los que la lluvia dejó en casa en la edición del 2008. Los primeros kilómetros fueron tumultuosos y hasta el km 20 aproximadamente no se formó una fila lo suficientemente espaciada como para pedalear cómodamente.

En el primer cuarto de la prueba no terminé de encontrar buenas sensaciones. En las bajadas me encontraba algo inseguro, por lo arenososo y resbaladizo del camino (de ahí el gran número de caídas), porque llevaba quizás los neumáticos con excesiva presión, y por las aglomeraciones. Y en las subidas no terminaba de encontrar mi ritmo. Ciertamente los tiempos de paso no eran del todo malos, o por lo menos no demasiado alejados de los del año pasado, cuando mi volumen de entrenamiento en BTT fue mucho mayor que esta temporada, pero mi pedaleo distaba mucho de ser tan alegre como me habría gustado.

Al comenzar el segundo cuarto, donde se encuentran realmente las primeras dificultades serias, empecé a sentirme algo mejor. La primera subida de envergadura, poco después de atravesar Arriate, pude hacerla cómodamente montado en la bici sin que nadie me estorbara demasiado y con dos o tres coronas grandes (y a ratos el plato pequeño) todavía en la reserva. Por este punto nos unimos Fede, Antonio, Gabi y yo, quienes subimos bastante juntos hasta coronar en el km 35. A partir de ese punto ellos bajaron algo más rápidos que yo y al comenzar la siguiente subida, pasado Setenil (km 55 apoximadamente) decidí que darles alcance era poco inteligente teniendo en cuenta lo que quedaba por delante.

Los kms 55-75 fueron algo más cómodos de lo que yo esperaba. En parte porque recordaba la subida del 55 más dura y más larga y también, supongo, por el efecto psicológico que produce la cercanía de la transición, algo que los duatletas conocen bien. Aunque queden 24 kms de prueba, cuando sólo quedan unos pocos para cambiar de modalidad se tiene la falsa impresión de que la prueba se acaba, y de que vas a poder liberarte en parte del sufrimento acumulado y descansar. 

La transición en el cuartel de Montejaque (por cierto, muy bien organizada) me la tomé con calma. Aproveché para estirar las piernas, comer y beber algo de lo que llevaba y recapitular un poco. La salida del mismo, por el tramo de asfalto que conduce al camino de la ermita, la hice a un trote vivo y sin que nada apuntase lo que iba a pasar a continuación.

Al poco de empezar la subida, y sin previo aviso, de repente las piernas me dejaron de responder, el corazón se me puso a 175 y ni tan siquiera andando era capaz de bajar pulsaciones. Supongo que me encontré con el famoso muro, ese punto en el que continuar se convierte en un sufrimiento indecible. Además, a media subida me quedé sin agua, así que opte por sentarme unos minutos a la sombra para recobrar fuerzas. En esos minutos los pocos duatletas que me alcanzaron llevaban un ritmo tan penoso como el mío y alguno incluso optó por sentarse en la misma sombra que yo. Los intercambios de miradas entre nosotros lo decían todo.

Reuniendo las pocas fuerzas que me quedaban afronté los últimos 600 m de subida y cuando la inclinación del terreno se suavizó un poco, parte de las buenas sensaciones y los animos regresaron.

Viví la cuesta abajo como una liberación. Descendí a un ritmo vivo, bastante más ágil de lo que esperaba y disfruté del avituallamiento de Montejaque con fruición. Aún quedaban muchos kilómetros de marcha por delante y mi cuerpo necesitaba un buen respiro.

Tras comer, beber y refrescarme bajo la manguera la cosa empezó a pintar bastante mejor. Hice el largo tramo de asfalto por las cercanías de Montejaque trotando vivo y los siguientes tramos (tierra, asfalto, tierra) alternando entre andar y correr a intervalos de 3-5 minutos y procurando no subir de las 170 ppm. En total, calculo que recorrí los casi 19 kms de marcha en 2h 32′ (según mi GPS) lo que me supuso adelantar a tantos marchadores como me adelantaron, aproximadamente, y no perder posiciones.

Durante este último tramo de marcha, mi mayor miedo era cómo me iban a responder las piernas en la siguiente transición. Pero lo cierto es que apenas acusé el cambio. Retomé la bici casi en mejores condiciones que las que tenía cuando la solté y en los últimos 6 kms rebasé a bastante gente. Para cuando empezó la famosa cuesta del cachondeo ya era uno de los pocos que seguía montado en la bici y lo cierto es que la subí sin mayores problemas.

La entrada a Ronda me retrotrajo a la edición del año anterior, pero con el doble de sufrimiento acumulado y con el doble orgullo de haber conseguido lo que me había propuesto, bajar de las 8 horas (7h 51′). Y también con la doble alegría de ver a un nutrido grupo de granabikers esperando en la meta para animarnos. Todavía se me ponen los pelos de punta.

Hoy me siento físicamente una piltrafa, pero una piltrafa feliz.

Ruta interactivo (circuito completo)

Pincha en cualquier punto de la imagen para la ruta interactiva (circuito completo)

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Ruta interactiva (tramo a pie)

Pincha en cualquier punto de la imagen para ver la ruta interactiva (tramo a pie)

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Ruta mixta de BTT y trail de montaña a pie; 35’7 kms (24 BTT; 12 Trail aprox); zapatillas Salomon 3D de Trail.

Archivos descargables: Track, Archivo Google Earth (.kml), Ortofoto de la ruta

Más fotos en http://picasaweb.google.es/jcesar1974/TrailTrevenque#

y en http://picasaweb.google.es/pjcp75/TrevenqueTrailRunning#

Hoy tocaba algo especial. A las 10 Rafa y yo estábamos montados en nuestras bicicletas camino de la Zubia. El primer paso del plan era subir hacia el Canal de la Espartera, y así lo hemos hecho, cruzando los pinares de la Zubia desde el campo de fútbol hasta llegar a la Pista de los Llanos y, desde allí, a nuestro destino, en poco más de una hora.

Allí nos esperaba Pablo, para la parte novedosa de la ruta de hoy: dejar las bicicletas a buen recaudo, calzarnos las zapatillas de trail y afrontar la cara sur del Trevenque corriendo. Esperábamos encontrar algo de nieve, pero lo que hemos encontrado ha desbordado nuestras expectativas. Al poco de salir, algunas placas de hielo nos han hecho pensar que la cosa podía complicarse (no es esta una zona donde un resbalón resulte recomendable), pero a no más de 500 metros de la placeta de la Espartera el hielo se ha convertido en nieve. Primero una fina capa que invitaba a correr y, conforme íbamos ganando altura, un manto cada vez más profundo. Para cuando hemos alcanzado el arranque de los Arenales, la nieve nos llegaba ya a las rodillas, y era imposible correr más, así que hemos hecho una buena parte de la ruta andando.

Foto Cortesia de Pablo Castillo

Foto Cortesía de Pablo Castillo

La pista no ha vuelto a ser practicable para el running hasta bastante más adelante, una vez que hemos salido al Refugio de Rosales. La bajada desde ahí por la fuente del vino hasta la vereda del Barranco del Buho ha sido divertidísima. Seguía habiendo nieve, pero la gravedad te ayudaba a dar zancadas lo suficientemente potentes como para avanzar.

La última parte de la ruta, la vereda del Barranco del Buho estaba ya libre de nieve y el único inconveniente ha sido el barro en algunos tramos. Llegadas estas alturas, con las zapatillas empapadas hasta adentro, no es que eso supusiese un gran problema.

El regreso a Granada lo hemos hecho por el nuevo carril-bici de Cumbres Verdes. Un engendro inútil y de un impacto visual enorme, pero que hoy nos ha valido para librarnos del traficazo de domingueros que subía por la Carretera.

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Era la primera edición y se notaba. Por las ganas de que todo saliera bien, por los nervios, y por algún detalle de inexperiencia que quedaba superado por la buena voluntad.

Lo mejor, el ambiente, nada de ese espíritu super-competitivo que a veces se respira en estás pruebas tan machotas. Bastante gente con equipaciones, digamos, “no óptimas”, incluido un servidor y muchas, muchas dudas entre los participantes sobre el reglamento. Un punto a favor, en realidad, el duatlón va enganchando a gente de sus deportes hermanos, el ciclismo y el atletismo. También estupendo el público, que nos animaba desde fuera, ya que no le estaba permitido el acceso al interior de la base aérea.

Lo peor, la confusa información sobre el recorrido, incluso en la misma línea de partida, por megafonía y, sobre todo, la falta de seguridad y control de acceso en la zona de boxes (con el riesgo de que algún amigo de lo ajeno quisiera hacerse con material gratis). Por suerte no pasó nada.

La carrera, a jopo desde el primer momento. El recorrido era casi totalmente llano, así que hice el primer tramo a pie, de 5’9 kms, en una de mis mejores marcas en carrera: algo menos de 25 minutos. Ese primer tramo lo completé en el puesto 34 de 84 participantes.

En el tramo MTB se recorría dos veces una variante del circuito a pie, algo más larga, 9 kms, con el mismo perfil llano. La primera vuelta la hice fuerte pero cómodo, la mayor parte del tiempo en plato grande y jugando con entre la 2ª y la 4ª corona de piñones. Hacia la mitad de esa segunda vuelta formamos un grupeto dos armilleros y yo, a ratos haciendo incluso relevos. Hacia mitad de la segunda vuelta se escapó uno de los tres (el más joven, que subió algo el ritmo), mientras que los otros dos nos quedamos un poco rezagados y entramos juntos en boxes.

Por desgracia, en boxes tuve problemas al cambiarme las zapatillas, y perdí algo más de un minuto, mientras que mi compañero de aventuras en el tramo MTB me sacaba prácticamente 30 segundos que ya no podría recuperar. Además, el ritmo fuerte del tramo MTB me había dejado las piernas bastante castigadas, y empecé el último tramo a pie (2’3 km) lento. Luego las piernas se fueron soltando un poco y mejoré un poco la zancada. Finalmente ese último tramo lo finalicé a una media de 4′ 48” el km, lo que me supuso perder un puesto de los tres que había recuperado en el tramo MTB, para finalizar en el puesto 32 (1h 14′)

3 y 6 miutos detrás de mi entraron mis dos compañeros del equipo Granabike, Gastón y Enrique. Castigados como yo por el ritmo tan fuerte al que se había corrido, pero tan satisfechos también como yo por haber superado el reto. Mención especial se merece nuestro amigo Manolo Calvente, que a sus 64 años del ala terminó la prueba con un resultado más que meritorio.