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Carrera por Montaña; 18 kms; Dificultad física: Alta; Dificultad técnica: Media-alta; Duración del recorrido (mediana de los tiempos de la clasificación): 2h 14′; Zapatillas Inov8 FlyRoc 310 de trail.

Track para descargar aquí

Hoy se ha celebrado con éxito la primera edición abierta de la Carrera por Montaña de los Guájares (la segunda si contamos la edición piloto del año pasado). El frio y la lluvia se han aliado para acentuar la dureza, pero también la belleza, del fantástico recorrido que ha preparado Àngel Quiles, con la ayuda de la asociación Jóvenes los Guájares, el Ayuntamiento, y personas con nombre y apellidos como Edith, la mujer de Àngel, o Javi Castillo, del club Jabalí-Sierra de Huétor, y con seguridad muchas otras personas que se han dejado una buena dosis de ilusión y tiempo. Desde hoy mismo, ánimo a la organización, esta prueba debería sobrevivir.

La ruta estaba compuesta en más de un 75% por vereda de arcilla (hoy barro arcilloso)  y piedra vista, por lo que se hacían imprescindibles unas zapatillas de trail con buena respuesta y buen agarre en mojado. En ese sentido, mis Inov8 FlyRoc 310 se han comportado estupendamente. Ahora me alegro de no haber optado por unas zapatillas de GoreTex, porque era inevitable vadear (con el agua hasta más arriba de las rodillas) dos veces el río La Toba. Quede éste como un buen consejo para quien quiera hacer esta carrera en la próxima edición: las zapatillas de GoreTex no drenan y una vez que les entra agua, el agua se queda dentro, con las consiguientes incomodidad, incremento de peso y, sobre todo, reblandecimiento de la piel del pie, ampollas y posibles infecciones.

Finalmente, 145 corredores y corredores han cruzado el arco de meta. El nivel ha sido muy alto. Y no ha habido lesionados ni retirados por causas mayores, lo cual, en un día como el de hoy, ha sido una enorme suerte.

Respecto de los datos técnicos, me temo que el track está incompleto. El problema es que llevaba el GPS configurado para desconectarse automáticamente cada vez que la velocidad bajaba de 7 km/h (esto es, cuando andaba). En un trail de montaña como éste, es casi inevitable hacer tramos andando, así que en total hay casi dos kms de track perdidos. Por suerte, son tramos relativamente cortos (el más largo sólo tiene unos doscientos metros), y no debería resultar difícil seguir la ruta (que, además, está señalizada casi en su totalidad). Los tramos perdidos pueden identificarse claramente proyectando el archivo gpx sobre Google Earth.

Pincha aquí para acceder a la ruta interactiva

Como puede observarse en la ruta interactiva, el recorrido partía de Guájar-Alto, y atravesaba los otros dos Guájares: Guajar-Faragüit y Guájar-Fondón, lo cual requería atravesar dos veces el río La Toba. Para una mejor descripción de los lugares de paso y sus nombres populares, podéis consultar la descripción de la ruta facilitada por la organización aquí.

Más información, clasificación y fotos del recorrido en  http://trailguajares.blogspot.com/.

Imagen tomada de http://trailguajares.blogspot.com/

Nota: Respecto de la edición piloto (ver crónica aquí), el circuito ha sido modificado y recortado en su parte más dura, y también más peligrosa.

Ruta en bicicleta de carretera en dos etapas (1) Granada-Ogíjares-Dílar-Otura-Lecrín-Béznar-Azud de Vélez-Molvízar-Ítrabo-Torrecuevas-Almuñécar, 94 kms (2) Almuñecar-Torrecuevas-Ítrabo-Molvízar-Azud de Vélez-Guájar Faragüit-Pinos del Valle-Restábal-Saleres-Cozvíjar-Alhendín-Armilla-Granada, 102 kms.

Tracks y altmetrías para descargar aquí

Estos días de asueto he aprovechado mis visitas a Granada por motivos puntuales de trabajo para hacer de nuevo ciclismo de fondo en carretera. En la primera etapa Granada-Almuñécar, aproveché que la N323 cuenta ya con mucho menos tráfico desde la apertura de la nueva autovía de Motril para hacer una ruta sin grandes dificultades y con desnivel negativo. En la primera parte, el rodeo por los Ogíjares, Dílar y Otura me permitió incorporarme a la variante del Suspiro, ahorrándome las obras de Armilla. Durante todo el camino dirección sur fui buscando la N323/N323a, hasta llegar la rotonda de incorporación a la autovía, ya en la cercanía del puerto de Motril. Esta carretera la abandoné casi llegando a la costa, dirección Molvízar e Ítrabo, dos pueblos de la comarca de la costa tropical interior, por una carretera comarcal que desemboca en la conocida Carretera de la Cabra, a medio camino entre los pueblos de Otívar y Jete. Tomando dirección a Jete, 8 kms más me dejaban a la entrada de Almuñécar.

El regreso, un par de días más tarde, fue más duro, pero también mucho más interesante. Tras desandar parte del camino recorrido hasta tomar la N323 en dirección norte, y atravesar el Azud de Velez, en esta ocasión me desvié hacie el oeste hacia la preciosa pedanía de Güájar Farragüit, perteneciente al término de Los Guájares. Este pueblecito enlaza por una carretera comarcal en bastante mal estado con el Valle de Lecrín, lo que obliga a remontar en apenas 8 kms la mayor parte del desnivel positivo entre el Valle y la costa.

Como se puede apreciar en las fotos, esta carreterita es un bonito puerto de montaña, de cierta dureza a la salida de Guájar  Faragüit, pero sombreado por los pinos y que se suaviza algo después. Alcanzada la cota más alta, unos 8 kms después de abandonar el pueblo, el asfalto se deteriora notablemente, por lo que hasta Pinos del Valle hay que extremar las precauciones para evitar los pinchazos a los que soy tan propenso.

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La forma más directa de volver a Granada desde Pinos del Valle (con su precioso lavadero y su fuente cristalina, que datan de la época musulmana) es volver a la N323 desde Restábal. Yo opté por una variante que no había realizado nunca: desde Restábal tomé el desvío que a la izquierda indica el camino a Saleres. Tras un primer tramo corto de pendiente bajada, justo a la entrada de la pedanía de Saleres, la carretera se empina hasta porcentajes más que respetables. Los dos kilómetros que conducen hacia Albuñuelas son demoledores (ver el tachuelazo en la altimetría adjunta, km 62) y,  a diferencia de lo que ocurriera anteriormente, el calor ya apretaba de lo lindo y no había ni una mísera sombra en la que guarecerse.

Terminado este tremendo repecho, además, y tras bajar de nuevo durante un corto tramo, de nuevo se volvía a subir, camino de Cozvíjar, ahora sí, con una pendiente más llevadera, pero con el mismo sol de justicia, que cerca de ya de las 11am en Agosto se hace respetar.

Por fin, pasado Cozvíjar, me incorporo de nuevo a la carretera de ida, a la altura de Marchena/Padul y regreso a Granada por el camino más corto. Aún así, a la llegada, mi cuentakilómetros sobrepasa el centenar.

Altimetría Granada-Almuñécar

Granada-Almuñecar

Altimetría Almuñecar-Granada

Almuñecar-Granada

Ruta interactiva de las dos etapas

Trail por montaña; 30.1 kms; Dificultad técnica y física: muy alta; Zapatillas: Salomon XT Wings de trail running

Track descargable, Fotos personales, Fotos de la organización

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Escribo hoy medio cojo, desde el salón de casa y sin poder hacer gran cosa, después de correr ayer el I Trail Sierra de los Guájares (que me ha costado una herida en la planta del pie que me tendrá unos días de descanso deportivo).

Se trataba de un evento restringido a 30 personas, con la idea de hacer un test de lo que en el futuro puede convertirse en la Carrera por Montaña Sierra de los Guájares. Ángel, el creador del circuito, es un apasionado de este deporte y contó con la participación de la Selección Andaluza de Carreras por Montaña, con “Peri”, su seleccionador, a la cabeza. Quienes mejores para dar una opinión informada del asunto.

Junto con la élite andaluza (o, mejor dicho, muy por detrás de ellos) corrieron algunos miembros del Club Jabalí Sierra de Huétor y yo, invitado a última hora como “acomplado”. Me siento pues muy afortunado de haber estado presente y le agradezco en especial a Javi Castillo que me informara del mismo y facilitara mi presencia.

El recorrido completo constaba de 30 kms, aunque había varias posibilidades de escape para los que no quisieran sufrir tanto. Comenzaba en el centro de Guájar-Faragüit, en el corazón de la Sierra de los Guájares, desde donde salimos caracoleando por el sendero que conduce al poblado árabe del s. XIV conocido como “El Castillejo”.

Una vez pasado el Castillejo se descendía hacia una pista por la que se avanzaba un corto tramo hasta afrontar el mayor obstáculo de la jornada. El camino estaba cruzado trasversalmente por un cortafuegos, que ascendimos primero por la derecha, por dónde no presenteba gran pendiente o dificultad, y luego por la izquierda, donde, ahora sí, se nos presentaba casi como una pared infranqueable. En el ascenso, apenas si se podía caminar, sobre todo en la primera mitad, en la que a tramos teníamos cais que trepar entre las rocas apoyándonos en las manos.

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El cortafuegos había sido desbrozado recientemente, y los troncos de algunos arbustos, cortados casi a ras de suelo sobresalían como estacas en algunos puntos. Desafortunadamente, clavé mi zapatilla derecha en una de esas estacas, con tan mala suerte que me atravesó la suela y se clavó en la planta del pie. Me quito la zapatilla y, a pesar del agujero en la suela y lo espectacular de la sangre, compruebo que la herida es bastante limpia y no presenta desgarro, así que decidí arrancar el palo de la suela, bajar hasta el avituallamiento, pedir el botiquín, limpiar y seguir corriendo.

Así, en caliente, el pie aguantaba bastante bien, sobre todo en terreno regular. Primero debíamos seguir por la pista que llevábamos antes de atacar el cortafuegos, y despuúes abandonarla para seguir una vereda muy bonita, pero rápida y sin grandes dificultades técnicas, y que nos dejaba, suavemente, en el pueblo de Guájar Alto.

La bajada hasta el pueblo y el tramo urbano me siriveron para descansar un poco y evaluar daños. Desde aquí existía la posibilidad de cerrar el recorrido por asfalto en pocos kilómetros pero, de nuevo, testarudo de mi, decidí continuar y completar la segunda mitad de la ruta.

Esta segunda parte era totalmente distinta. Durante 8 kms que se hicieron interminables, todo era pistear cuesta arriba por el camino de las Majadillas, bajo un sol de justicia  y casi sin ningún descanso. En ocasiones abandonábamos una pista a la derecha para tomar otra, de tal manera que íbamos cerrando hacia la derecha el recorrido que nos condujera de nuevo hacia las inmediaciones de Guájar-Faragüit, el punto de partida. De lo que no era yo consciente era de la forma tan brusca en la que deberíamos después perder los 500 metros de altitud que habíamos ganado en el último tramo sobre el pueblo.

De modo que tocaba poner atención otra vez. Una buena parte de este descenso final se hacía campo a través, entre bancales, o por veredas pedregosas. Aquí ya no contaba con suficiente agilidad, y la herida del pie se hacía notar, así que largos tramos de bajada los tuve que hacer andando. En cualquier caso, a pesar de la lentitud, saber de la cercanía de la meta hacía las cosas, desde el punto de vista psicológico, bastante más fáciles.

Mapa interactivo de la ruta

Pincha en cualquier punto de la imagen para acceder a la ruta interactiva

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