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Carrera de fondo en ruta; 10.000m; Dificultad física: media; Zapatillas Mizuno Wave Rider

Clasificación, Fotos de la organización (sólo inscritos), Fotos (I), Vídeo (I), Vídeo (II)

Corren malos tiempos para que un banco organice una carrera solidaria. Admítanlo, cualquier intento de autopropaganda se acaba convirtiendo en contrapropaganda. Que los ciudadanos de a pie nos creamos eso del banco cercano y comprometido es complicado, así que como lavado de cara la cosa les ha funcionado regular.

Dicho esto, vayamos a los datos. De las 11.966 inscripciones, aproximadamente la mitad eran de la carrera 10k (10€) y la otra mitad para el 5k (5€). Si, como parece ser, el 90% de lo recaudado iba a proyectos educativos de ACNUR, la cuenta de la vieja dice que se recogieron algo más 80.000€. Llamadme cerdo capitalista, pero, copón, 80.000€ de una tacada es algo a lo que ninguna oenegé va a hacer ascos. Maquiavélico, pero cierto.

Política aparte, la carrera rozó la épica por otras razones. En la vida había corrido yo bajo tamaña manta de agua. Cuando me metí al metro de la Elipa, amenazaba; saliendo de la estación de Nuevos Ministerios chispeaba; ya en manga corta, calentando, llovía con ganas; pero es que para cuando sonó el pistoletazo de salida, jarreaba la de Dios es Cristo. Y aún así, salir chapoteando como alma que lleva el diablo Castellana abajo entre otras 10.000 almas con look recién duchado hasta tiene su encanto. Ahí están los vídeos para demostrarlo. Los cientos de personas que bajan, cruzándose con los cientos de personas que suben, forman un cuadro digno de aparecer en cualquer vídeo motivacional de esos que nos gustan a nosotros los corredores.

El recorrido es simple, pero el entorno lo hace diferente. No todos los días se corta la Castellana para que uno corra. La salida se encontraba unos doscientos metros calle arriba desde Nuevos Ninisterios. Se sale cuesta abajo, por la derecha según se avanza,  y se baja durante 3km. Se gira unos 50m antes de llegar a Cibeles y se sube por el lado contrario de la calle durante 5 eternos kilómetros, hasta llegar a plaza de Castilla. Y vuelta a bajar, ya a tumba abierta, camino de la meta. Eso es todo. Lo más rápido posible.

Y en esta ocasión fue bastante rápido. Tanto que, a pesar del perfil y de la lluvia, me he quedado a sólo 6′ de mi mejor marca en 10k, y he conseguido mi mejor clasificación relativa en una carrera de fondo (73 de 3680 que finalizaron). Lo malo fue luego volver en el metro hecho una sopa...

Carrera de Fondo en ruta; 10k urbanos; Zapatillas Nike LunarElite+

Crónica, clasificaciones, fotos y vídeos facilitados por la organización

Acceso a la ruta interactiva (track y perfil dentro del enlace)

Pulsa aquí para la ruta interactiva

El veterano club de atletismo Akiles de Madrid organiza este 10k en el entorno del Paseo de la Florida y el Parque del Oeste desde hace ya 25 años. Se trata de una carrera de ambiente muy popular, que comenzó con un 2400 para las categorías inferiores, en el que se demostró a las claras que el club tiene cantera. Esos 2km y pico corridos en poco más de 6 minutos lo dicen todo.

La prueba grande convocó a 500 corredores y corredoras, lo que resulta muy meritorio en un día en el que en Madrid, entre carreras de fondo y montaña, se celebraban un total de 8 pruebas (!), entre ellas algunas de las más míticas del calendario nacional, como los 100km/24h o el Cross del Telégrafo.

En mi caso, la duda estaba entre Carabanchel y ésta. Puesto que ninguna de las dos las había corrido antes, no sé lo que me he perdido, pero sí tengo claro que no me arrepiento de mi elección. Ya conocía la zona, porque es punto de paso del MAPOMA, pero no podría decir que en las dos ediciones del Maratón de Madrid que he corrido hasta ahora, me haya fijado mucho, o haya tenido oportunidad de disfrutar de mi paso por el Parque del Oeste, por razones que (con 25km en las piernas) resultan obvias.

La carrera consistía en dos vueltas a un circuito en parte urbano (fundamentalmente, el largo de la Avda. de Valladolid, y en parte en el interior del Parque). No suelen gustarme los circuitos repetidos, porque la segunda vuelta suele hacerse bastante tediosa. En este caso, sin embargo, eso permite dos ventajas: la primera, que el porcentaje del recorrido total que discurre por dentro del parque sea mayor y, segundo, tratándose de una prueba con bastante cuesta (100 metros de desnivel positivo acumulado), dosificar mejor las fuerzas en el regreso de la segunda vuelta.

El punto de salida se encontraba en el Paseo de Ruperto Chapí, esquina con Camoens. Arrancaba con un largo (falso) llaneo, seguido de un fuerte descenso y otro largo tramo de llaneo. Al regreso a la zona de meta, en el Paseo de Camoens, se encontraba la parte más dura del circuito, donde en algún tramo el porcentaje era de en torno al 4%. En esta parte, lógicamente, se concentraba la mayor parte del público (familiares de los corredores en su mayoría). En el resto, también lógicamente, el público era más bien escaso, y se reducía a algunos transeúntes animosos.

El circuito, por tanto, no permite alegrías con las marcas, pero lo cierto es que el tiempo del ganador 30′ 26” es bastante buena. Yo, por mi parte, con 40′ 40”, y el puesto 49 de la general, quedo más que contento. De hecho, supone una pequeña inyección de moral después de que se me haya quedado la espinita clavada de las recientes carrera de las FAS de Granada y MAPOMA, donde mis tiempos estuvieron un poco por debajo de mis expectativas.

En general, me queda muy buen sabor de boca, por razones personales, pero también por la buena organización y el sabor de prueba de atletismo popular puro, sin pretensiones. A pesar de la lejanía, no descarto repetir en el futuro.

Maratón homologado Rilver Race de la de IAAF: 42km 195m. Zapatillas Asics 2150.

Clasificación, Noticia de la carrera en Marca, Vídeos en corriendovoy.com, Emocionante vídeo de LaInformación.com, Retransmisión completa en Telemadrid (1, 2, 3, 4, 5), Fotos del Rincón del Korrecaminos.

Me reafirmo en mi opinión anterior. Madrid merece considerarse dentro y fuera de nuestras fronteras como lo que es: una de las mejores maratones del mundo. Reunir a 10500 participantes (de los que terminaron casi 8600) no es fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que es una maratón de perfil durísimo, que acaba y termina en largas subidas de 5 y 7 kms, respectivamente, y que se celebra en una ciudad que está muy por encima del nivel del mar. La distinción Silver Race de la IAAF está plenamente justificada.

Entre líneas, debe leerse una cierta crítica a parte de la comunidad runner, que, víctima de una injustificada obsesión por el crono, elige otras maratones más asequibles pero infinitamente peor organizadas. Dicho sea de paso, que los atletas de altísima élite, y por tanto preocupados por obtener marcas mínimas para mundiales y olimpiadas, elijan las maratones más rápidas (Rotterdam, Berlín…), es comprensible; que lo haga un atleta popular que va a llegar entre una y dos horas por detrás del ganador lo es bastante menos. Y criticar toda la organización de una maratón por su perfil es, sencillamente, una majadería. Si se hiciese caso a esos niñatos con un reloj por cabeza todas las maratones se acabarían homogeneizando en una carrera tipo, sin nada que las hiciese especiales y sin personalidad.

Lo bueno. Madrid -como siempre- se volcó con su maratón. Después de correr Rotterdam en 2010, me resultó aún más emocinante volver a comprobar la variedad y la espectacularidad del circuito madrileño. Como siempre, partimos de Recoletos hacia el Norte, donde impresiona ver los grandes edificios del nuevo Madrid empresarial, con los rascacielos de la antigua Ciudad Deportiva y las torres Kio como emblemas. Después, unos cuantos kilómetros algo más insípidos dan entrada al Madrid más céntrico y popular (Fuencarral, Gran Vía, Callao, Preciados, Puerta del Sol, Calle Mayor, Ópera…). Lógicamente es aquí dónde más público se arremolina, pero lo cierto es que el público no falta casi en ningún tramo del recorrido.

Los tramos más solitarios y, por ende, psicológicamente más duros, son los que empiezan pasada la media maratón: el Parque del Oeste (kms 22-24) y, sobre todo, la Casa de Campo (kms 25’5-32’5). Los interminables kilómetros de la Casa de Campo, además, no prometen nada bueno, porque, recién salidos, nos espera un duro repecho, un breve descanso y, por último (km 35), los 7 interminables kilómetros cuesta arriba por los que el MAPOMA tiene fama de maratón matador, y que no terminan hasta la misma meta en Retiro. En esos 7 kms te cruzas a innumerables corredores andando, desmayados, acalambrados, contracturados, retirados… y por cada ‘víctima’ que te cruzas, ves que tú mismo estás al borde del desfallecimiento.

Para quien, a estas alturas, no conozca ya el MAPOMA, aquí os dejo la ruta interactiva, con el perfil, y desde la que os podéis descargar el track del recorrido (pulsar en “exportar” dentro de la página a la que se dirige el enlace.

Pulsa sobre la imagen para acceder a la ruta interactiva

En lo personal, las cosas no me fueron tan bien como habría querido, pero tampoco tan mal como me había temido. Las semanas anteriores al MAPOMA han estado repletas de pequeños problemas de salud, que me han dificultado notablemente el entrenamiento (sobre todo el volumen total y los rodajes largos). De hecho con fiebre el martes y el miércoles anteriores a la carrera, prácticamente tenía decidido no correr. Pudo más la pasión que el buen sentido, y tras un viaje relámpago, decidido poco más de 48 horas antes, me encuentro en la línea de salida, en una primaveral mañana, soleada y con una temperatura inmejorable para correr.

Los primeros kilómetros fueron bien (demasiado, diría) con un ritmo constante de 4’26”/km que se mantuvieron inalterados hasta la media, situada en la C/Ferraz. A partir de aquí empezaron las sensaciones extrañas. Primero los escalofríos, injustificados por el esfuerzo y la buena temperatura, y poco después el agarrotamiento de los músculos, que fue a más durante los últimos e interminables 15 kms.

A diferencia de mi primer y hasta ayer único MAPOMA, en el que el cansancio no apareció hasta casi estar saliendo de la Casa de Campo, en este el famoso muro hizo aparición incluso antes. Para la entrada de la Casa de Campo, mi ritmo ya había bajado hasta estar un poco por encima de los 4’35”/km, y en los kilómetros últimos de subida, no dejó de bajar hasta estar bien por encima de los 5’/km. Los últimos kilómetros fueron un enorme tormento, vi con un poco de angustia como el globo de las 3h 15′, que había adelantado mucho antes, me adelantaba a mi, para sacarme finalmente 5 minutos de ventaja (5 minutos que fueron cayendo zancada a zancada en esos inacabables últimos 7 kms).

Aún así, sufrir es algo que se hacer, al menos cuando corro, así que intenté centrarme, mantener la pisada firme, la zancada regular, y tener en la cabeza la cercanía cada vez mayor de la meta. Una pena que esos momentos, cuando más cerca estás de ver tu objetivo cumplido, la fatiga no te deje disfrutar del gran momento que es hacer entrada en el Parque del Retiro, con tantos cientos de personas dándote la bienvenida.

De entre mis compañeros habituales, corrió también este MAPOMA Palma, que se bautizaba en la distancia con un fantástico tiempo de 4h 15′, quedando en la clasificación en el tercio superior del grupo de las féminas.

Media maratón en ruta homologada; 21.095m; zapatillas Asics 2150; Dificultad física: Alta

Clasificación, Ruta Interactiva (si quieres descargar el track sigue el enlace “exportar” en la ruta interactiva), Vídeo enlazado de Pedregal76 (youtube), Fotos en Picasa (1) (encotradas en “forofosdelrunning.com”).


Todas las crónicas que había leído de esta media maratón estaban en lo cierto: un recorrido muy bonito pero un perfil demoledor. Lo que sale en el vídeo debajo de este párrafo es sólo el último esfuerzo, de los que llegaron con tiempos en torno a 1h 50′. Una imagen vale más que mil palabras.

Los primeros kilómetros discurren por ciudad. Poco después de salir de las instalaciones deportivas municipales de Santa Ana se callejea un poco y se termina enfilando la Avenida del Cardenal Herrera Oria en dirección hacia el cruce con la M40, donde termina el paisaje de edificios y empieza un entorno verde algo más acogedor.

Hasta el kilómetro 12 y medio, el recorrido es en su mayor parte cuesta abajo (salvo la última parte de falso llano), pero no es para nada cómodo. Hay varios repechos cortos que obligan bruscamente a cambiar el ritmo, y algunas bajadas de pendiente acusada que castigan mucho las piernas por impacto, agarrotándolas y cargándolas para más adelante, cuando va a hacer falta que estén ligeras.

Esta claro que en la última época, en la que me he dedicado al fondo en ruta puro y duro, he ganado forma en el llano y, quien lo iba a decir, en las bajadas. Por tanto, estos primeros 12 kms me fueron razonablemente bien, superando por sólo unos pocos segundos los 4 min/km y ocupando posiciones bastante adelantadas. Mirándolo con perspectiva, no creo que hiciera una segunda mitad de carrera mala. De hecho, mantuve un ritmo bastante constante y, si tuve algún bajón, fue ya muy hacia el final. Eso sí; en cuanto la cosa se puso un poco cuesta arriba, muchos de los corredores que habían ido reservando en la primera mitad me fueron adelantando. Fácilmente debí perder entre 50 y 70 puestos en la segunda mitad de la carrera. Por suerte, fui consciente de dónde estaban mis límites bastante pronto, y desde la primera subida me dediqué a correr lo más constantemente que podía o sabía, sin dejarme desmoralizar demasiado por tanto corredor que iba perdiendo de vista en lontananza.

Con mi camiseta de vaquita, pasándolo regular...

La primera dificultad seria empezaba, como digo, en el km 12.5, justo tras el desvío hacia el monte de El Pardo. Primero hay un “aviso” de un un kilómetro, aproximadamente, seguido de un corto descanso y después (ahora sí) tres larguísimos kilómetros de subida para remontar todos y cada uno de los metros que se han bajado en la primera parte de la prueba. Desgraciadamente para el que no estuviera sobre aviso, superado ese gran obstáculo, es relativamente fácil pensar que la cosa está hecha, pero el regalito final no tiene desperdicio: casi otros tres kilometros en los que hay que superar cerca de 100 metros de desnivel antes de llegar a meta, con un corto descanso casi justo a la mitad.

Plano del recorrido

Al final, 1h 33” de marca que, si no del todo feliz, me dejan suficientemente satisfecho. Partiendo la carrera justo por la mitad, la primera me sale a algo menos de 44′ y la segunda a algo más de 49′. Nada desastroso teniendo en cuenta el perfil. Ahora bien, por tal de tener unas sensaciones de carrera algo mejores y evitar que me adelante tantísima gente, la próxima vez me reservo un poquito. Los árboles de El Pardo, serían muy bonitos, pero es que casi ni los vi.

Velocidad punto por punto y perfil de la carrera

Media maratón homologada, 21km 97m sobre superficie mixta (asfalto, hormigón y tierra), zapatillas New Balance MR805

Nota: Ya están disponibles los resultados-clasificaciones en la página de la A.D. Marathon (acceder desde aquí).

Nota 2: Actualizado el post con los datos técnicos de altimetría y velocidad (ver abajo).

Fotos personales, Track para descargar, Enlace a las fotos de la AD Marathon, Enlace a las fotos de deporteintegral.com,

mmvillaverdeJPG

Imagen extraída de la página de AD Maratón

Ya está el post completo. Las fotos que me quedaban por subir ya están todas accesibles a través del enlace que aparece en la cabecera, junto con  el track y los enlaces a otras fotos que he encontrado en Internet. Los datos técnicos (altimetría por tramos de 100m, velocidad por intervalos de 15s) los he añadido en forma de gráficos abajo.

En lo personal, mis intuiciones sobre esta media sólo se han cumplido en parte. Por un lado, craso error, no es para nada una media llana. Aunque el desnivel no se aprecia en exceso en la imagen de la ruta interactiva, la carrera es muy rompepiernas. En el gráfico de la altimetría sí se observa la continua transición de desniveles positivos a negativos y no se trata de porcentajes precisamente despreciables. El resultado final son casi 200m de desnivel positivo acumulado.

Por otro lado, sí era correcta mi sensación de que mi nivel de forma era algo mejor de lo que mostraban mis tiempos de Guadix y Jaén. Vamos, que he vuelto a hacer mejor marca (1h 28′ 30”, casi un minuto menos que en Guadix). Por desgracia, mis molestias en los glúteos van a más, así que de aquí, a la nevera, y mis posibilidades de seguir entrenando al mismo nivel para la media de Granada son bastante reducidas.

La ruta baja desde la C/Unanimidad al parque lineal del Manzanares, por donde se sigue, primero en un sentido y luego en otro, la orilla del río. Uno esperaría que aquí el perfil fuese llano, pero en realidad, como ya he dicho, es una sucesión de cortas subidas y bajadas y, además, gran sorpresa, por tierra en lugar de asfalto…

Tras salir del parque se vuelve hacia el casco urbano de Villaverde y se sigue un circuito de largas avenidas. Por esta parte, las cuestas se alargan, pierden algo de pendiente, pero también se hace bastante dura, porque siempre pica o baja.

Por último, conforme nos acercamos de nuevo al punto de salida, empezamos a callejear para alcanzar la distancia homologada y hay que remontar la mayor parte de la altura que se perdió anteriormente. Esta es sin duda la parte más dura. En los últimos dos kms la pendiente se acusa, y, llegando el último kilómetro se hace realmente fuerte.

Ruta interactiva

MMVillaverdeRunMap

Pincha en la imagen para acceder a la ruta interactiva

Me gustaría también desde aquí felicitar a la organización. No creo que estuviese sobrada de medios, pero se notaba mucha ilusión y mucho trabajo. Muchos voluntarios, recogida de dorsales y guardarropa rápidos y ordenados, megafonía informativa y, sobre todo, buena señalización (incluso la línea de la homologación pintada en el suelo, todo un detalle…).

Si hubiera que poner algún pero, yo pondría el primer avituallamiento como un kilómetro antes y, sobre todo, haría por donde eliminar el callejeo del último tramo. Tantas curvas resultan un poco molestas, e incluso un poco peligrosas, si a la vuelta te encuentras un paso de cebra o un coche mal aparcado. Detalles pequeños, para una organización muy currada.

Altimetría de la ruta

AltimetríaVillaverde

Velocidades

VeloVillaverde

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Maratón homologada (distintivo Silver Race IAAF); 42km 195m; zapatillas Mizuno Wave Precision 8; Clasificación oficialTrack GPS (.gpx); Archivo Google Earth (.kml); Fotos personales (Marijose) 

Fotos y vídeos en otros blogs: blog de Commedia, videomontaje de Calmolin, fotos de acorrer.es, vídeos de cienmilbalas.blogspot.com, vídeo de Telemadrid, fotos de la llegada en www.forofosdelrunning.com.

fotoblog1

Recordatorio: tachar una de las cosas que había en mi lista de “cosas que hay que hacer al menos una vez en la vida”. Por supuesto que quedan muchas más, y que probablemente haga más maratones (al menos eso espero) pero, por lo pronto, ésta ya la he cumplido, y sin duda la emoción de mi primera maratón se quedará en mi memoria como la de la más especial.

Afrontaba este MAPOMA 2009 con muchos nervios. En estos días, y sobre todo la noche de antes, han pasado por mi cabeza los kilómetros y kilómetros de entreno, los interminables rodajes largos, las pesadísimas series, las horas y horas en soledad perdido en el campo intentando acostumbrar mis piernas y mi corazón a algo que hace menos de dos años me parecía prácticamente inalcanzable. Y la gran pregunta “¿Seré capaz?”.

En el momento en que sonó el pistoletazo de salida todo eso quedó atrás. Por una vez, salía bien colocado, a menos de 100 m de la línea de salida. Entre eso y el escrupuloso respeto entre los corredores, todo fue fluido desde el principio: no me llevé ningún empujón, nadie se me cruzó delante, y apenas tuve que adelantar a nadie. Y sólo tardé 45” en pasar por debajo del arco de salida, así que por una vez mi tiempo oficial y mi tiempo real son bastante parecidos.

Mi primera intención era seguir al globo de los 3h 30′ pero, primero, había demasiados corredores con la misma intención que iban demasiado pegados a los globos (con lo que éstos causaban unos tapones y unas aglomeraciones considerables) y, segundo, desde el principio vi que mis piernas iban bastante bien y que ese ritmo era un poco conservador. Así que, por lo uno o por lo otro, decidí obedecer a mi organismo y correr a un ritmo ligeramente más rápido.

Pronto el globo se quedó atrás. La lluvia, que había hecho acto de presencia en la misma salida, empezó a arreciar y el suelo se empezó a poner muy resbaladizo, pero mi GPS seguía mostrando una precisión en el ritmo casí matemática, 4′ 40” el km con variaciones de apenas un par de segundos entre kilómetro y kilómetro.

Poco después de acabar la primera larga subida, de aproximadamente 7 kms, del tramo de la Castellana-Plaza de Castilla la lluvia paró, y el sol en momentos hizo tímido acto de presencia. Los siguientes kilómetros alternaban los tramos de llano con ligeras bajadas, así que no fue difícil mantener el mismo ritmo que llevaba, incluso un par de segundos más rápido. Conforme descendíamos hacia el centro más populoso de Madrid iba de verdad disfrutando de la carrera: veía que los kilómetros iban pasando, pero aún no tanto como para empezar a sufrir, el ritmo (después de curtirme en carreras más cortas y más rápidas) me parecía cómodo, apenas había cuestas dignas de mención y, lo mejor, el público empezaba a concentrarse más y más conforme avanzábamos.

Para cuando llegábamos a Hortaleza la concentración de gente era notable. Algunos vecinos tenían abiertas sus ventanas o sus coches y sus equipos de música retumbaban por toda la calle (creo que escuche “carros de fuego” al menos tres veces…). Y en Gran Vía, Callao, Sol, Calle Mayor y Palacio Real la sensación era espectacular, hasta costaba no cometer el error de acelerar, llevado por los ánimos que te producía la gente, aplaudiedo y coreando.

Pasado el centro más popular se encontraba la media maratón, en la C/Ferraz. Poco después se acababa “lo bueno” y empezaba eso por lo que el MAPOMA se ha hecho fama de maratón rompepiernas (habría que decir mejor “rompecorazones”…). Primero se enfila una larga bajada por el Parque del Oeste, y después se entra en la Casa de Campo y empieza lo peor. Los edificios y la gente desaparecen casi por completo, y, lo que es peor, se acaba la cuesta abajo. El circuito interior de la Casa de Campo se compone de tramos de llano y ligeras subidas que se hacen interminables. Ya van 25 kms en las piernas y las crónicas avisan: aquí aparece el muro.

El muro… Ese mito temible que todo corredor teme encontrarse alguna vez. Pues bien, si tienes un buen día, si las piernas te responden, si tu entrenamiento ha sido consistente o, yo que sé, si los astros se sitúan favorablemente, ese día no hay muro. Lógicamente, los kilómetros se acumulan, las piernas pesan, los músculos duelen, la espalda empieza a gritar auxilio, pero en mi caso, todo fue ocurriendo de forma gradual. Para el kilómetro 32, donde se salía de la Casa de Campo mi GPS seguía marcando un ritmo preciso de 4′ 37” el km.

A partir de ahí, se recorría un bucle de unos 3 kms a la orilla del Manzanares y la última parte que, ahora sí, picaba y mucho cuesta arriba.

Los 7 últimos kms del MAPOMA son lo más parecido que conozco a una tortura. Apliqué lo poquito que sé de aguantar el sufrimiento, e intenté disociarme lo más que pude del dolor de mis piernas. Me agarre a mi ritmo, lo más constante que pude y procuré distraerme con lo que iba viendo a mi paso. Y lo que iba viendo eran corredores y más corredores que se iban quedando atrás, con la cara desencajada del agotamiento.

Al final pasas por Atocha y el Retiro ya está ahí a tu alcance. Sabes que tienes que rodearlo, sabes que aún te quedan algo más de tres kilómetros, pero ya está a un paso, ya sabes que vas a terminar la maratón, así que todo empieza a despejarse un poco (si que es que antes no se pone todo negro).

Doblo la esquina de Alcalá, y ahí está Marijose, desgañitándose. Nota para el lector: si os acordáis de una chica de poco más de 1’50 a poco de la entrada al Retiro, animando como loca a todo el que pasaba, no hay duda, esa era Marijose (fotógrada animosa y animadora de carreras populares varias).

Y la entrada al Retiro, la megafonía, los arcos, los últimos 500 m a meta y la sensación de estar soñando, de haber hecho algo grande, la necesidad de guardar en tu pupila algo que sabes que recordarás siempre y pensar “por fin, soy maratoniano”.

Mis tiempos:

misdatos

Ruta interactiva:

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