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Maratón homologado Rilver Race de la de IAAF: 42km 195m. Zapatillas Asics 2150.

Clasificación, Noticia de la carrera en Marca, Vídeos en corriendovoy.com, Emocionante vídeo de LaInformación.com, Retransmisión completa en Telemadrid (1, 2, 3, 4, 5), Fotos del Rincón del Korrecaminos.

Me reafirmo en mi opinión anterior. Madrid merece considerarse dentro y fuera de nuestras fronteras como lo que es: una de las mejores maratones del mundo. Reunir a 10500 participantes (de los que terminaron casi 8600) no es fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que es una maratón de perfil durísimo, que acaba y termina en largas subidas de 5 y 7 kms, respectivamente, y que se celebra en una ciudad que está muy por encima del nivel del mar. La distinción Silver Race de la IAAF está plenamente justificada.

Entre líneas, debe leerse una cierta crítica a parte de la comunidad runner, que, víctima de una injustificada obsesión por el crono, elige otras maratones más asequibles pero infinitamente peor organizadas. Dicho sea de paso, que los atletas de altísima élite, y por tanto preocupados por obtener marcas mínimas para mundiales y olimpiadas, elijan las maratones más rápidas (Rotterdam, Berlín…), es comprensible; que lo haga un atleta popular que va a llegar entre una y dos horas por detrás del ganador lo es bastante menos. Y criticar toda la organización de una maratón por su perfil es, sencillamente, una majadería. Si se hiciese caso a esos niñatos con un reloj por cabeza todas las maratones se acabarían homogeneizando en una carrera tipo, sin nada que las hiciese especiales y sin personalidad.

Lo bueno. Madrid -como siempre- se volcó con su maratón. Después de correr Rotterdam en 2010, me resultó aún más emocinante volver a comprobar la variedad y la espectacularidad del circuito madrileño. Como siempre, partimos de Recoletos hacia el Norte, donde impresiona ver los grandes edificios del nuevo Madrid empresarial, con los rascacielos de la antigua Ciudad Deportiva y las torres Kio como emblemas. Después, unos cuantos kilómetros algo más insípidos dan entrada al Madrid más céntrico y popular (Fuencarral, Gran Vía, Callao, Preciados, Puerta del Sol, Calle Mayor, Ópera…). Lógicamente es aquí dónde más público se arremolina, pero lo cierto es que el público no falta casi en ningún tramo del recorrido.

Los tramos más solitarios y, por ende, psicológicamente más duros, son los que empiezan pasada la media maratón: el Parque del Oeste (kms 22-24) y, sobre todo, la Casa de Campo (kms 25’5-32’5). Los interminables kilómetros de la Casa de Campo, además, no prometen nada bueno, porque, recién salidos, nos espera un duro repecho, un breve descanso y, por último (km 35), los 7 interminables kilómetros cuesta arriba por los que el MAPOMA tiene fama de maratón matador, y que no terminan hasta la misma meta en Retiro. En esos 7 kms te cruzas a innumerables corredores andando, desmayados, acalambrados, contracturados, retirados… y por cada ‘víctima’ que te cruzas, ves que tú mismo estás al borde del desfallecimiento.

Para quien, a estas alturas, no conozca ya el MAPOMA, aquí os dejo la ruta interactiva, con el perfil, y desde la que os podéis descargar el track del recorrido (pulsar en “exportar” dentro de la página a la que se dirige el enlace.

Pulsa sobre la imagen para acceder a la ruta interactiva

En lo personal, las cosas no me fueron tan bien como habría querido, pero tampoco tan mal como me había temido. Las semanas anteriores al MAPOMA han estado repletas de pequeños problemas de salud, que me han dificultado notablemente el entrenamiento (sobre todo el volumen total y los rodajes largos). De hecho con fiebre el martes y el miércoles anteriores a la carrera, prácticamente tenía decidido no correr. Pudo más la pasión que el buen sentido, y tras un viaje relámpago, decidido poco más de 48 horas antes, me encuentro en la línea de salida, en una primaveral mañana, soleada y con una temperatura inmejorable para correr.

Los primeros kilómetros fueron bien (demasiado, diría) con un ritmo constante de 4’26”/km que se mantuvieron inalterados hasta la media, situada en la C/Ferraz. A partir de aquí empezaron las sensaciones extrañas. Primero los escalofríos, injustificados por el esfuerzo y la buena temperatura, y poco después el agarrotamiento de los músculos, que fue a más durante los últimos e interminables 15 kms.

A diferencia de mi primer y hasta ayer único MAPOMA, en el que el cansancio no apareció hasta casi estar saliendo de la Casa de Campo, en este el famoso muro hizo aparición incluso antes. Para la entrada de la Casa de Campo, mi ritmo ya había bajado hasta estar un poco por encima de los 4’35”/km, y en los kilómetros últimos de subida, no dejó de bajar hasta estar bien por encima de los 5’/km. Los últimos kilómetros fueron un enorme tormento, vi con un poco de angustia como el globo de las 3h 15′, que había adelantado mucho antes, me adelantaba a mi, para sacarme finalmente 5 minutos de ventaja (5 minutos que fueron cayendo zancada a zancada en esos inacabables últimos 7 kms).

Aún así, sufrir es algo que se hacer, al menos cuando corro, así que intenté centrarme, mantener la pisada firme, la zancada regular, y tener en la cabeza la cercanía cada vez mayor de la meta. Una pena que esos momentos, cuando más cerca estás de ver tu objetivo cumplido, la fatiga no te deje disfrutar del gran momento que es hacer entrada en el Parque del Retiro, con tantos cientos de personas dándote la bienvenida.

De entre mis compañeros habituales, corrió también este MAPOMA Palma, que se bautizaba en la distancia con un fantástico tiempo de 4h 15′, quedando en la clasificación en el tercio superior del grupo de las féminas.

Maratón homologada (distintivo Silver Race IAAF); 42km 195m; zapatillas Mizuno Wave Precision 8; Clasificación oficialTrack GPS (.gpx); Archivo Google Earth (.kml); Fotos personales (Marijose) 

Fotos y vídeos en otros blogs: blog de Commedia, videomontaje de Calmolin, fotos de acorrer.es, vídeos de cienmilbalas.blogspot.com, vídeo de Telemadrid, fotos de la llegada en www.forofosdelrunning.com.

fotoblog1

Recordatorio: tachar una de las cosas que había en mi lista de “cosas que hay que hacer al menos una vez en la vida”. Por supuesto que quedan muchas más, y que probablemente haga más maratones (al menos eso espero) pero, por lo pronto, ésta ya la he cumplido, y sin duda la emoción de mi primera maratón se quedará en mi memoria como la de la más especial.

Afrontaba este MAPOMA 2009 con muchos nervios. En estos días, y sobre todo la noche de antes, han pasado por mi cabeza los kilómetros y kilómetros de entreno, los interminables rodajes largos, las pesadísimas series, las horas y horas en soledad perdido en el campo intentando acostumbrar mis piernas y mi corazón a algo que hace menos de dos años me parecía prácticamente inalcanzable. Y la gran pregunta “¿Seré capaz?”.

En el momento en que sonó el pistoletazo de salida todo eso quedó atrás. Por una vez, salía bien colocado, a menos de 100 m de la línea de salida. Entre eso y el escrupuloso respeto entre los corredores, todo fue fluido desde el principio: no me llevé ningún empujón, nadie se me cruzó delante, y apenas tuve que adelantar a nadie. Y sólo tardé 45” en pasar por debajo del arco de salida, así que por una vez mi tiempo oficial y mi tiempo real son bastante parecidos.

Mi primera intención era seguir al globo de los 3h 30′ pero, primero, había demasiados corredores con la misma intención que iban demasiado pegados a los globos (con lo que éstos causaban unos tapones y unas aglomeraciones considerables) y, segundo, desde el principio vi que mis piernas iban bastante bien y que ese ritmo era un poco conservador. Así que, por lo uno o por lo otro, decidí obedecer a mi organismo y correr a un ritmo ligeramente más rápido.

Pronto el globo se quedó atrás. La lluvia, que había hecho acto de presencia en la misma salida, empezó a arreciar y el suelo se empezó a poner muy resbaladizo, pero mi GPS seguía mostrando una precisión en el ritmo casí matemática, 4′ 40” el km con variaciones de apenas un par de segundos entre kilómetro y kilómetro.

Poco después de acabar la primera larga subida, de aproximadamente 7 kms, del tramo de la Castellana-Plaza de Castilla la lluvia paró, y el sol en momentos hizo tímido acto de presencia. Los siguientes kilómetros alternaban los tramos de llano con ligeras bajadas, así que no fue difícil mantener el mismo ritmo que llevaba, incluso un par de segundos más rápido. Conforme descendíamos hacia el centro más populoso de Madrid iba de verdad disfrutando de la carrera: veía que los kilómetros iban pasando, pero aún no tanto como para empezar a sufrir, el ritmo (después de curtirme en carreras más cortas y más rápidas) me parecía cómodo, apenas había cuestas dignas de mención y, lo mejor, el público empezaba a concentrarse más y más conforme avanzábamos.

Para cuando llegábamos a Hortaleza la concentración de gente era notable. Algunos vecinos tenían abiertas sus ventanas o sus coches y sus equipos de música retumbaban por toda la calle (creo que escuche “carros de fuego” al menos tres veces…). Y en Gran Vía, Callao, Sol, Calle Mayor y Palacio Real la sensación era espectacular, hasta costaba no cometer el error de acelerar, llevado por los ánimos que te producía la gente, aplaudiedo y coreando.

Pasado el centro más popular se encontraba la media maratón, en la C/Ferraz. Poco después se acababa “lo bueno” y empezaba eso por lo que el MAPOMA se ha hecho fama de maratón rompepiernas (habría que decir mejor “rompecorazones”…). Primero se enfila una larga bajada por el Parque del Oeste, y después se entra en la Casa de Campo y empieza lo peor. Los edificios y la gente desaparecen casi por completo, y, lo que es peor, se acaba la cuesta abajo. El circuito interior de la Casa de Campo se compone de tramos de llano y ligeras subidas que se hacen interminables. Ya van 25 kms en las piernas y las crónicas avisan: aquí aparece el muro.

El muro… Ese mito temible que todo corredor teme encontrarse alguna vez. Pues bien, si tienes un buen día, si las piernas te responden, si tu entrenamiento ha sido consistente o, yo que sé, si los astros se sitúan favorablemente, ese día no hay muro. Lógicamente, los kilómetros se acumulan, las piernas pesan, los músculos duelen, la espalda empieza a gritar auxilio, pero en mi caso, todo fue ocurriendo de forma gradual. Para el kilómetro 32, donde se salía de la Casa de Campo mi GPS seguía marcando un ritmo preciso de 4′ 37” el km.

A partir de ahí, se recorría un bucle de unos 3 kms a la orilla del Manzanares y la última parte que, ahora sí, picaba y mucho cuesta arriba.

Los 7 últimos kms del MAPOMA son lo más parecido que conozco a una tortura. Apliqué lo poquito que sé de aguantar el sufrimiento, e intenté disociarme lo más que pude del dolor de mis piernas. Me agarre a mi ritmo, lo más constante que pude y procuré distraerme con lo que iba viendo a mi paso. Y lo que iba viendo eran corredores y más corredores que se iban quedando atrás, con la cara desencajada del agotamiento.

Al final pasas por Atocha y el Retiro ya está ahí a tu alcance. Sabes que tienes que rodearlo, sabes que aún te quedan algo más de tres kilómetros, pero ya está a un paso, ya sabes que vas a terminar la maratón, así que todo empieza a despejarse un poco (si que es que antes no se pone todo negro).

Doblo la esquina de Alcalá, y ahí está Marijose, desgañitándose. Nota para el lector: si os acordáis de una chica de poco más de 1’50 a poco de la entrada al Retiro, animando como loca a todo el que pasaba, no hay duda, esa era Marijose (fotógrada animosa y animadora de carreras populares varias).

Y la entrada al Retiro, la megafonía, los arcos, los últimos 500 m a meta y la sensación de estar soñando, de haber hecho algo grande, la necesidad de guardar en tu pupila algo que sabes que recordarás siempre y pensar “por fin, soy maratoniano”.

Mis tiempos:

misdatos

Ruta interactiva:

Pulsa en cualquier punto de la imagen para ver la ruta interactiva

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Este…

monoloco

Mi calendario de pruebas “cumbre” de este año (no incluyo algunas carreras locales de BTT y las del circuito de Fondo de la Diputación que utilizaré como parte de la preparación) no lo he podido planificar yo, y si he sido yo, declino toda responsabilidad por enajenación mental.

 Ahí va…

28 de Marzo de 2009: Media Maratón de Praga 2009 (Hervis Prague Half Marathon 2009), el peazo regalo que Marijose me hizo para mi cumple, http://www.pim.cz/

praga

26 de Abril de 2009: Maratón Popular de Madrid, MAPOMA 2009. Mi primera locura, 42 Kms de asfalto en plena primavera madrileña, http://www.maratonmadrid.org/

madrid

16 de Mayo de 2009: 101 de La Legión. La prueba de resistencia más mítica del sur de España. 101 Kms en tres variedades posibles: BTT, marcha a pie y duatlón. Este año me toca duatlón, 77 kms en BTT, 18 corriendo y, para postre, otros 6 en BTT, incluyendo la “cuesta del cachondeo”, http://www.lalegion101.es/

ronda

3/4 de Julio de 2009: Sierra Nevada Limite Road. Para los BTTeros quizá una versión descafeinada de la desaparecida SNL, pero físicamente un infierno. Dos etapas, en la primera 202 kms y más de 5000 metros de desnivel acumulado, con salida y llegada en Borreguiles, en el corazón de Sierra Nevada. Una prueba comparable, si no peor, que la mítica Quebrantahuesos. En la segunda, la subida a la cumbre del segundo pico más alto de la península, el Veleta, desde Granada capital, http://www.sierranevadalimite.es/

snl-road

Dudo mucho que las termine todas, pero no quedará por mí el intentarlo. La preparación debe ser muy cuidadosa, e iré dando cuenta de ella en este blog.

Hasta la maratón seguiré dando prioridad al running, con 2 rodajes por semana de longitud creciente progresiva (uno de ellos de trail running), 1 sesión de series o fartlek en semanas alternas, 1 o 2 sesiones de spinning dependiendo de que si esa semana he hecho series o no, 1 una salida de BTT, carretera, o mixta (BTT + Trail running). La media maratón de Praga la haré como un rodaje largo más, sin ánimo de hacer marca, como parte de la preparación para el MAPOMA.

Tras la conveniente recuperación de la maratón, debo empezar a conceder algo más de peso a la bici. Con el buen tiempo quizá pueda sustituir uno de los rodajes de carrera por una salida con la bici de carretera, con el objetivo fundamental de trabajar potencia, en combinación con las dos clases de spinning. Y, como suele ser habitual en Granabike, progresivamente las rutas BTT de los fines de semana desde Marzo se irán haciendo más largas y eso me debe permitir también construir fondo en bici y adaptarme a estar montado durante largos periodos sin sufrir grandes incomodidades.

Finalmente, tras los 101 de Ronda, hay que descansar bien y compensar por el deterioro de la paliza del último mes. Una vez respetadas al menos dos semanas de recuperación, con rodajes suaves y rutas “tranquis” tocará concentrarse de lleno en la bicicleta de carretera. A estas alturas mi cuerpo andará bastante resentido, así no me planteo más que terminar el ciclomaratón del día 3 de Julio. Si lo concluyo, me daré por satisfecho, y será momento de pensar si merece la pena intentar la subida al Veleta al día siguiente. En cualquier caso, en el mes de Agosto me habré ganado unas merecidas vacaciones (y, por qué no, un cursillo de piragüismo).