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Maratón homologado: 42km 190m; Perfil prácticamente plano; Zapatillas Nike LunarElite

Track y ruta interactiva, Clasificación, Vídeos de Meta

Segundo intento frustrado de mejorar mis 3h 13′ de mejor marca, y segunda vez que viene el tío del mazo a dejarme KO tras 30 kms. corridos con más valentía que cabeza. Eso resume casi todo lo que hay que contar, en lo que a mi actuación se refiere, aunque todo lo demás bien merece unos comentarios, en su mayoría elogiosos.

Empezamos el sábado por la tarde: la recogida de dorsales se cierra a las 8pm, así que el bueno de Joe y yo vamos con tiempo y, desconociendo las distancias y el trasporte público, decidimos dar un paseo. Por el camino descubrimos quizá el único ‘pero’ de esta carrera. El Estado Olímpico, donde se sitúa la línea de salida y la feria del corredor, está a media hora larga del centro de Sevilla. Además, para una ciudad con tanto encanto como ésta, el paseo y el lugar de destino claramente la desmerecen. Los alrededores del estadio parecen haber envejecido antes incluso de haber sido totalmente terminados, y el estadio mismo produce una cierta sensación de descuido.

La entrega de dorsales, sin embargo, está perfectamente organizada. Hay más que suficiente personal y, por tanto, las colas son inexistentes. Y la bolsa del corredor está magníficamente dotada: camiseta técnica, shorts de running y calcetines, todo de marca Joma, probablemente de más valor en tienda de lo que costaba la inscripción anticipada.

A las 6.45 de la mañana siguiente suena el despertador, y nos levantamos con tiempo suficiente para el desayuno que marcan los cánones. Los nervios y la expectación se mezclan a partes iguales. Para Joe es la segunda maratón, para mi ya es la cuarta. He entrenado meticulosamente durante varios meses, pero un desafortunado encadenamiento de gripes y problemas digestivos cortó todo intento de preparación razonable hace casi un mes. Sinceramente, no sé que esperar de mi cuerpo (incertidumbre que luego se demostraría justificada).

Enfrentados a la necesidad de trasladarnos de nuevo hasta la quinta puñeta, esta vez tomamos un taxi. Llegamos. Es temprano, pero los alrededores del estadio ya bullen de actividad. Cientos de operarios de aquí para allí, seguridad, voluntarios y corredores, muchos corredores, se mueven como hormigas a nuestro alrededor.

Entramos en las entrañas del Estadio, y en ese momento es cuando uno empieza a entender por qué esta maratón, dicen, es la mejor organizada de la Península. Llama la atención la rapidez de funcionamiento del guardarropa, y el gran número de baños químicos, casi sin colas. Personalmente, me sorprenden dos cosas. La primera es que haya una zona climatizada para cambiarse, con suficientes sillas para todos y con grandes estufas. La segunda: una amplia zona de calentamiento (en realidad una pista de tartán cubierta) para ir entrando en materia sin sufrir las bajas temperaturas que, incluso en Sevilla, nos está deparando este invierno.

Se está bien dentro, pero me vence la curiosidad y salgo al anillo del estadio. Incluso con las gradas vacías, impresiona. Empiezas a imaginarte lo que será cruzar ese mismo túnel en la llegada a meta. Una de las marcas de la casa, que con más frecuencia aparece mencionada en las crónicas de decenas de corredores blogueros como yo. Empiezo a dar mis primeras vueltas de calentamiento. Las sensaciones son buenas. El ambiente se caldea y, antes de darme cuenta, ya estoy hombro con hombro con otros cinco mil corredores esperando el disparo…

Y por fin, la salida. Un poco lenta, por la necesidad de tener que apretarnos para atravesar las puertas del Estadio, pero, ya fuera, en seguida se abren largas avenidas que permiten coger velocidad de crucero en poco más de un minuto. A un lado y a otro, amplias extensiones sin construir, edificios de nueva arquitectura desperdigados. Impresiona cruzar el puente sobre el Guadalquivir para encarar el tramo de la carrera pero, pasado este punto, todo empieza a ser bastante monótono. El recorrido es llano, amplio, las avenidas se hacen kilométricas, interminables, y el paisaje no tiene gran cosa que destacar. Los kilómetros se suceden rápidamente uno detrás de otro en la primera mitad, pero poco a poco, las piernas empiezan a acusar el castigo físico y psicológico. Cruzo la media maratón con buenas sensaciones en 1h 34′ 33”. Sin embargo, para cuando empiezan a aparecer algunos puntos reconocibles (el Sánchez Pizjuán, el parque de Maria Luisa, la zona de Plaza de España…), mi cuerpo comienza a lanzar claras señales de alarma. Tal y como se aprecia en la ruta interactiva, la amenaza se concreta en el kilómetro 30, exactamente donde los libros dicen que suele hacerlo.

Haz click en la imagen para la ruta interactiva

Miro mi ritmo y, en poco más de un kilómetro, y sin que pueda hacer gran cosa para evitarlo, baja de 4′ 26” a más de 5’/km. De aquí en adelante – esto ya lo he vivido yo antes – sólo queda sufrir como un perro, durante una hora con sus sesenta minutos, cada uno de los cuales se estira como un chicle. A tramos consigo bajar de los 4’50”, en otros el ritmo sube por encima de los 5’15”. Por primera vez en mi vida en una carrera en ruta, tengo que parar, tomar aire y seguir. Mirando el track y teniendo en cuenta dos paradas (más o menos voluntarias) y otra más (obligatoria, vejiga llena obliga). La media de los últimos 12 kms se mantiene en torno a los 5’/km. Vivirlo es mucho peor que contarlo, y poco a poco veo como mi objetivo de bajar de las 3h 13” vuelve a escaparse. Para el kilómetro 34 ya era bastante obvio, así que supongo que eso añadió algún grado más al contador de fatiga.

Pero hasta el peor de los tormentos tiene su fin, y atravesar el túnel de entrada al estadio proporciona sensaciones impagables. Esa última vuelta resulta de gloria y tortura a partes iguales. Nada más cruzar la línea de meta, una amable voluntaria me echa una toalla por encima (dan ganicas de darle un abrazo y llorar teatralmente en su hombro) y sólo entonces uno empieza a darse cuenta de lo que acabada de hacer. Una vez más.

En el interior casi inmediatamente localizo a Joe, quien, por cierto, me había pasado como una flecha en el kilómetro 25. También el había “muerto las mil muertes” (en sus propias palabras), pero había conseguido entrar en 3h 14′ 45”, casi cinco minutos por delante de mis 3h 19′ 33”. En este punto, de todas formas, el tiempo ya casi ha dejado de tener importancia. Mi cabeza sigue corriendo por las calles de Sevilla.

Como ya he dicho en alguna ocasión, este es un año de objetivos escasos pero selectos. Lo de competir indiscriminadamente me tira menos que antes, pero sí que le tengo ganas a un par de cosas.

Ronda 2012 no va a poder ser, porque me he quedado sin dorsal, así que toca intentar sacarse una espinita que tengo clavada con el Maratón. El tiempo me da un poco igual, aunque no estaría del todo mal rebajar los 3h 12′ de Rotterdam. Lo que realmente quiero es hacer una maratón bien preparada, con tiempo y con cabeza, y correrla como aquel primer MAPOMA que tan gratos recuerdos me dejó.

Sevilla se presta a ello: largas calles, poco callejeo, perfil llano, prácticamente a nivel del mar, sin calor. Una maratón para correrla como un reloj. Si algo he aprendido sobre correr, va a ser hora de ponerlo en práctica. De aquí hasta entonces, cinco semanas de impacto (80 kms/semana, con un día de entrenamiento de calidad en pista), menos una de recuperación, más dos de precompetición. Con la ayuda del amigo Fernando, que también está ya en ello, con las vacaciones por medio, y campo y caminos para hartarse de correr. Preparado.

Página web de la organización

Maratón homologado Rilver Race de la de IAAF: 42km 195m. Zapatillas Asics 2150.

Clasificación, Noticia de la carrera en Marca, Vídeos en corriendovoy.com, Emocionante vídeo de LaInformación.com, Retransmisión completa en Telemadrid (1, 2, 3, 4, 5), Fotos del Rincón del Korrecaminos.

Me reafirmo en mi opinión anterior. Madrid merece considerarse dentro y fuera de nuestras fronteras como lo que es: una de las mejores maratones del mundo. Reunir a 10500 participantes (de los que terminaron casi 8600) no es fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que es una maratón de perfil durísimo, que acaba y termina en largas subidas de 5 y 7 kms, respectivamente, y que se celebra en una ciudad que está muy por encima del nivel del mar. La distinción Silver Race de la IAAF está plenamente justificada.

Entre líneas, debe leerse una cierta crítica a parte de la comunidad runner, que, víctima de una injustificada obsesión por el crono, elige otras maratones más asequibles pero infinitamente peor organizadas. Dicho sea de paso, que los atletas de altísima élite, y por tanto preocupados por obtener marcas mínimas para mundiales y olimpiadas, elijan las maratones más rápidas (Rotterdam, Berlín…), es comprensible; que lo haga un atleta popular que va a llegar entre una y dos horas por detrás del ganador lo es bastante menos. Y criticar toda la organización de una maratón por su perfil es, sencillamente, una majadería. Si se hiciese caso a esos niñatos con un reloj por cabeza todas las maratones se acabarían homogeneizando en una carrera tipo, sin nada que las hiciese especiales y sin personalidad.

Lo bueno. Madrid -como siempre- se volcó con su maratón. Después de correr Rotterdam en 2010, me resultó aún más emocinante volver a comprobar la variedad y la espectacularidad del circuito madrileño. Como siempre, partimos de Recoletos hacia el Norte, donde impresiona ver los grandes edificios del nuevo Madrid empresarial, con los rascacielos de la antigua Ciudad Deportiva y las torres Kio como emblemas. Después, unos cuantos kilómetros algo más insípidos dan entrada al Madrid más céntrico y popular (Fuencarral, Gran Vía, Callao, Preciados, Puerta del Sol, Calle Mayor, Ópera…). Lógicamente es aquí dónde más público se arremolina, pero lo cierto es que el público no falta casi en ningún tramo del recorrido.

Los tramos más solitarios y, por ende, psicológicamente más duros, son los que empiezan pasada la media maratón: el Parque del Oeste (kms 22-24) y, sobre todo, la Casa de Campo (kms 25’5-32’5). Los interminables kilómetros de la Casa de Campo, además, no prometen nada bueno, porque, recién salidos, nos espera un duro repecho, un breve descanso y, por último (km 35), los 7 interminables kilómetros cuesta arriba por los que el MAPOMA tiene fama de maratón matador, y que no terminan hasta la misma meta en Retiro. En esos 7 kms te cruzas a innumerables corredores andando, desmayados, acalambrados, contracturados, retirados… y por cada ‘víctima’ que te cruzas, ves que tú mismo estás al borde del desfallecimiento.

Para quien, a estas alturas, no conozca ya el MAPOMA, aquí os dejo la ruta interactiva, con el perfil, y desde la que os podéis descargar el track del recorrido (pulsar en “exportar” dentro de la página a la que se dirige el enlace.

Pulsa sobre la imagen para acceder a la ruta interactiva

En lo personal, las cosas no me fueron tan bien como habría querido, pero tampoco tan mal como me había temido. Las semanas anteriores al MAPOMA han estado repletas de pequeños problemas de salud, que me han dificultado notablemente el entrenamiento (sobre todo el volumen total y los rodajes largos). De hecho con fiebre el martes y el miércoles anteriores a la carrera, prácticamente tenía decidido no correr. Pudo más la pasión que el buen sentido, y tras un viaje relámpago, decidido poco más de 48 horas antes, me encuentro en la línea de salida, en una primaveral mañana, soleada y con una temperatura inmejorable para correr.

Los primeros kilómetros fueron bien (demasiado, diría) con un ritmo constante de 4’26”/km que se mantuvieron inalterados hasta la media, situada en la C/Ferraz. A partir de aquí empezaron las sensaciones extrañas. Primero los escalofríos, injustificados por el esfuerzo y la buena temperatura, y poco después el agarrotamiento de los músculos, que fue a más durante los últimos e interminables 15 kms.

A diferencia de mi primer y hasta ayer único MAPOMA, en el que el cansancio no apareció hasta casi estar saliendo de la Casa de Campo, en este el famoso muro hizo aparición incluso antes. Para la entrada de la Casa de Campo, mi ritmo ya había bajado hasta estar un poco por encima de los 4’35”/km, y en los kilómetros últimos de subida, no dejó de bajar hasta estar bien por encima de los 5’/km. Los últimos kilómetros fueron un enorme tormento, vi con un poco de angustia como el globo de las 3h 15′, que había adelantado mucho antes, me adelantaba a mi, para sacarme finalmente 5 minutos de ventaja (5 minutos que fueron cayendo zancada a zancada en esos inacabables últimos 7 kms).

Aún así, sufrir es algo que se hacer, al menos cuando corro, así que intenté centrarme, mantener la pisada firme, la zancada regular, y tener en la cabeza la cercanía cada vez mayor de la meta. Una pena que esos momentos, cuando más cerca estás de ver tu objetivo cumplido, la fatiga no te deje disfrutar del gran momento que es hacer entrada en el Parque del Retiro, con tantos cientos de personas dándote la bienvenida.

De entre mis compañeros habituales, corrió también este MAPOMA Palma, que se bautizaba en la distancia con un fantástico tiempo de 4h 15′, quedando en la clasificación en el tercio superior del grupo de las féminas.

Maratón homologado en ruta categoría Silver Race; 42km 195m; Zapatillas Mizuno Wave Precision 9

Fotos personales, fotos de la organización, track para descargar

Al final mis previsiones resultaron un poco optimistas. Aún así, 3h13’02” (3h 12′ 03” netos) son  casi tres minutos menos que mi anterior mejor marca, así que me doy por satisfecho.

Pena del tremendo pajarazo que me dio hacia el kilómetro 30; debí perder como 100 puestos en esa última hora de tortura. Ahora sé lo que es el famoso muro. La evolución del ritmo lo dice todo: una media de 4′ 17” por kilómetro en los primeros 30 kms, y de más de 5 en los 12 últimos, o lo que es lo mismo, una segunda media maratón diez minutazos más lenta que la primera.  Parte puede explicarse por el intenso frío y el viento que sopló, sobre todo en el último tercio, pero seguro una buena parte de culpa la tuve yo, al confiar en exceso en unas sensaciones que empezaron siendo muy buenas. Así que me llevo la lección bien aprendida para la próxima.

Salvando el escollo puntual del viento, se trata de un recorrido rápido, completamente llano, como demuestra la estratosférica marca del ganador (2h 4′ 48”). De hecho, no cuelgo perfil porque no hay tal perfil. El único secreto de esta maratón es marcarse un ritmo sensato y mantenerlo a lo largo de toda la carrera.

Igualmente, todos los detalles del recorrido los tenéis disponible en el siguiente enlace a la ruta interactiva:

Pincha en la imagen para acceder a la ruta interactiva

El otoño viene bien cargadito de eventos a escala provincial. Así que hay que pensar con calma, a ver si nos centramos, que la temporada va a ser dura.

homer

La primera en la frente: el 20 de Septiembre coinciden la Media Maratón de Motril y el II Duatlón Cross “Base Aérea de Armilla”.

La de Motril es una media llana, a nivel del mar y si la temperatura es buena, ideal para buscar marca. Eso para quien venga fino del verano, que no es mi caso. Yo llevo ya dos meses pegándole más a los pedales que a las zapatillas. Aún así, mis últimas series son bastante prometedoras (6 x 800 a 2’52”, esto es, a 3′ 35”/km), lo cual me lleva por estimación a estar cerca de rebajar 1h 32′ en la media.  La alternativa: pasar de Motril, correr el Duatlón de Armilla, ahora que ando bastante equilibrado en ambas modalidades, e intentar rebajar la marca del año pasado.

La siguiente cita es el 4 de Octubre, la Marcha Cicloturista de Armilla (que no sé si mantiene la marca Juanmi Mercado; si lo hace, será la 5ª). 125 kms bastante rompepiernas, con unos 40 de tramo libre. Puede parecer un sinsentido meter una cicloturista de carretera en una pretemporada claramente enfocada al atletismo, pero mi opinión y mi experiencia es que la bici en estas primeras semanas permite fortalecer grupos musculares que son esenciales para proteger las articulaciones del machaque que vendrá en invierno y primavera. La incompatibilidad entre ciclismo y atletismo se da en alto rendimiento, pero a nuestro nivel y bien combinados no son sólo compatibles, sino también complementarios (habrá quien se eche las manos a la cabeza, pero tendrá que explicarme por qué me equivoco). Eso sí, no me propongo mejorar tiempo ni puesto respecto al año pasado.

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El 18 de Octubre, la XXVII Media Maratón de Granada. Aquí si que me propongo hacer marca, si no personal absoluta, porque el trazado tiene demasiada cuesta, al menos personal en la prueba. Si la suerte y las condiciones me acompañan, bajar de 1h 30” no es del todo imposible (el año pasado fue casi 1h 33” sin tomarme el entrenamiento demasiado en serio). A ver, a ver…

Y todo esto ¿para qué? y, sobre todo ¿cómo? Del para qué, ya iré contando más cosas, pero se resume en hacer algún Marathon de primavera (Rotterdam tiene todas las papeletas), y los 101 km de Ronda 2010 en modalidad de marcha a pie unas semanas después. ¿De locos? Si, de locos de los de atar. Con una salvedad, los 101 de Ronda, mi primer ultrafondo, es el objetivo A. Con respecto al Maratón sólo aspiro a que me sirva como si fuese un “rodaje largo”, esto es, a hacerlo al 85% de mis posibilidades y no bajar por nada del mundo de las 3h 30′.

El cómo irá cambiando conforme avance la temporada. Lo que queda de Agosto, Septiembre, y primera semana de Octubre incluye lo que vengo haciendo ahora:

– Lunes: Rodaje largo de carrera en ruta, o trail nocturno por montaña.

– Martes: Bicicleta, salida corta o rodillo, escalada o potencia.

– Miércoles: Rodaje suave de carrera en ruta, ejercicios de técnica de carrera o descanso.

– Jueves: Series de carrera en pista: 12 x 400m, ó 6 x 800m, ó 5 x 1000, etc. etc. Ocasionalmente, fartlek.

– Viernes. Rodaje suave de carrera en ruta, ejercicios de técnicas de carrera, o descanso.

– Sábado: Bicicleta, salida larga, fondo.

– Domingo: Descanso.

A partir de Octubre quito la sesión de bici de los martes, pero mantengo la de los sábados, que ocasionalmente puede pasar al domingo. Además, iré incrementando la longitud de las series, para irme acercando progresivamente a un entrenamiento para gran fondo. Finalmente, para la vuelta de año, probablemente abandone totalmente la bicicleta, como ya he hecho esta temporada, y sustituya la ruta de bici de los sábados por un trail largo por encima de las 3h en terreno lo más variado posible. De Enero en adelante, a concentrarse y a rezar porque las lesiones me respeten.

Maratón homologada (distintivo Silver Race IAAF); 42km 195m; zapatillas Mizuno Wave Precision 8; Clasificación oficialTrack GPS (.gpx); Archivo Google Earth (.kml); Fotos personales (Marijose) 

Fotos y vídeos en otros blogs: blog de Commedia, videomontaje de Calmolin, fotos de acorrer.es, vídeos de cienmilbalas.blogspot.com, vídeo de Telemadrid, fotos de la llegada en www.forofosdelrunning.com.

fotoblog1

Recordatorio: tachar una de las cosas que había en mi lista de “cosas que hay que hacer al menos una vez en la vida”. Por supuesto que quedan muchas más, y que probablemente haga más maratones (al menos eso espero) pero, por lo pronto, ésta ya la he cumplido, y sin duda la emoción de mi primera maratón se quedará en mi memoria como la de la más especial.

Afrontaba este MAPOMA 2009 con muchos nervios. En estos días, y sobre todo la noche de antes, han pasado por mi cabeza los kilómetros y kilómetros de entreno, los interminables rodajes largos, las pesadísimas series, las horas y horas en soledad perdido en el campo intentando acostumbrar mis piernas y mi corazón a algo que hace menos de dos años me parecía prácticamente inalcanzable. Y la gran pregunta “¿Seré capaz?”.

En el momento en que sonó el pistoletazo de salida todo eso quedó atrás. Por una vez, salía bien colocado, a menos de 100 m de la línea de salida. Entre eso y el escrupuloso respeto entre los corredores, todo fue fluido desde el principio: no me llevé ningún empujón, nadie se me cruzó delante, y apenas tuve que adelantar a nadie. Y sólo tardé 45” en pasar por debajo del arco de salida, así que por una vez mi tiempo oficial y mi tiempo real son bastante parecidos.

Mi primera intención era seguir al globo de los 3h 30′ pero, primero, había demasiados corredores con la misma intención que iban demasiado pegados a los globos (con lo que éstos causaban unos tapones y unas aglomeraciones considerables) y, segundo, desde el principio vi que mis piernas iban bastante bien y que ese ritmo era un poco conservador. Así que, por lo uno o por lo otro, decidí obedecer a mi organismo y correr a un ritmo ligeramente más rápido.

Pronto el globo se quedó atrás. La lluvia, que había hecho acto de presencia en la misma salida, empezó a arreciar y el suelo se empezó a poner muy resbaladizo, pero mi GPS seguía mostrando una precisión en el ritmo casí matemática, 4′ 40” el km con variaciones de apenas un par de segundos entre kilómetro y kilómetro.

Poco después de acabar la primera larga subida, de aproximadamente 7 kms, del tramo de la Castellana-Plaza de Castilla la lluvia paró, y el sol en momentos hizo tímido acto de presencia. Los siguientes kilómetros alternaban los tramos de llano con ligeras bajadas, así que no fue difícil mantener el mismo ritmo que llevaba, incluso un par de segundos más rápido. Conforme descendíamos hacia el centro más populoso de Madrid iba de verdad disfrutando de la carrera: veía que los kilómetros iban pasando, pero aún no tanto como para empezar a sufrir, el ritmo (después de curtirme en carreras más cortas y más rápidas) me parecía cómodo, apenas había cuestas dignas de mención y, lo mejor, el público empezaba a concentrarse más y más conforme avanzábamos.

Para cuando llegábamos a Hortaleza la concentración de gente era notable. Algunos vecinos tenían abiertas sus ventanas o sus coches y sus equipos de música retumbaban por toda la calle (creo que escuche “carros de fuego” al menos tres veces…). Y en Gran Vía, Callao, Sol, Calle Mayor y Palacio Real la sensación era espectacular, hasta costaba no cometer el error de acelerar, llevado por los ánimos que te producía la gente, aplaudiedo y coreando.

Pasado el centro más popular se encontraba la media maratón, en la C/Ferraz. Poco después se acababa “lo bueno” y empezaba eso por lo que el MAPOMA se ha hecho fama de maratón rompepiernas (habría que decir mejor “rompecorazones”…). Primero se enfila una larga bajada por el Parque del Oeste, y después se entra en la Casa de Campo y empieza lo peor. Los edificios y la gente desaparecen casi por completo, y, lo que es peor, se acaba la cuesta abajo. El circuito interior de la Casa de Campo se compone de tramos de llano y ligeras subidas que se hacen interminables. Ya van 25 kms en las piernas y las crónicas avisan: aquí aparece el muro.

El muro… Ese mito temible que todo corredor teme encontrarse alguna vez. Pues bien, si tienes un buen día, si las piernas te responden, si tu entrenamiento ha sido consistente o, yo que sé, si los astros se sitúan favorablemente, ese día no hay muro. Lógicamente, los kilómetros se acumulan, las piernas pesan, los músculos duelen, la espalda empieza a gritar auxilio, pero en mi caso, todo fue ocurriendo de forma gradual. Para el kilómetro 32, donde se salía de la Casa de Campo mi GPS seguía marcando un ritmo preciso de 4′ 37” el km.

A partir de ahí, se recorría un bucle de unos 3 kms a la orilla del Manzanares y la última parte que, ahora sí, picaba y mucho cuesta arriba.

Los 7 últimos kms del MAPOMA son lo más parecido que conozco a una tortura. Apliqué lo poquito que sé de aguantar el sufrimiento, e intenté disociarme lo más que pude del dolor de mis piernas. Me agarre a mi ritmo, lo más constante que pude y procuré distraerme con lo que iba viendo a mi paso. Y lo que iba viendo eran corredores y más corredores que se iban quedando atrás, con la cara desencajada del agotamiento.

Al final pasas por Atocha y el Retiro ya está ahí a tu alcance. Sabes que tienes que rodearlo, sabes que aún te quedan algo más de tres kilómetros, pero ya está a un paso, ya sabes que vas a terminar la maratón, así que todo empieza a despejarse un poco (si que es que antes no se pone todo negro).

Doblo la esquina de Alcalá, y ahí está Marijose, desgañitándose. Nota para el lector: si os acordáis de una chica de poco más de 1’50 a poco de la entrada al Retiro, animando como loca a todo el que pasaba, no hay duda, esa era Marijose (fotógrada animosa y animadora de carreras populares varias).

Y la entrada al Retiro, la megafonía, los arcos, los últimos 500 m a meta y la sensación de estar soñando, de haber hecho algo grande, la necesidad de guardar en tu pupila algo que sabes que recordarás siempre y pensar “por fin, soy maratoniano”.

Mis tiempos:

misdatos

Ruta interactiva:

Pulsa en cualquier punto de la imagen para ver la ruta interactiva

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Este…

monoloco

Mi calendario de pruebas “cumbre” de este año (no incluyo algunas carreras locales de BTT y las del circuito de Fondo de la Diputación que utilizaré como parte de la preparación) no lo he podido planificar yo, y si he sido yo, declino toda responsabilidad por enajenación mental.

 Ahí va…

28 de Marzo de 2009: Media Maratón de Praga 2009 (Hervis Prague Half Marathon 2009), el peazo regalo que Marijose me hizo para mi cumple, http://www.pim.cz/

praga

26 de Abril de 2009: Maratón Popular de Madrid, MAPOMA 2009. Mi primera locura, 42 Kms de asfalto en plena primavera madrileña, http://www.maratonmadrid.org/

madrid

16 de Mayo de 2009: 101 de La Legión. La prueba de resistencia más mítica del sur de España. 101 Kms en tres variedades posibles: BTT, marcha a pie y duatlón. Este año me toca duatlón, 77 kms en BTT, 18 corriendo y, para postre, otros 6 en BTT, incluyendo la “cuesta del cachondeo”, http://www.lalegion101.es/

ronda

3/4 de Julio de 2009: Sierra Nevada Limite Road. Para los BTTeros quizá una versión descafeinada de la desaparecida SNL, pero físicamente un infierno. Dos etapas, en la primera 202 kms y más de 5000 metros de desnivel acumulado, con salida y llegada en Borreguiles, en el corazón de Sierra Nevada. Una prueba comparable, si no peor, que la mítica Quebrantahuesos. En la segunda, la subida a la cumbre del segundo pico más alto de la península, el Veleta, desde Granada capital, http://www.sierranevadalimite.es/

snl-road

Dudo mucho que las termine todas, pero no quedará por mí el intentarlo. La preparación debe ser muy cuidadosa, e iré dando cuenta de ella en este blog.

Hasta la maratón seguiré dando prioridad al running, con 2 rodajes por semana de longitud creciente progresiva (uno de ellos de trail running), 1 sesión de series o fartlek en semanas alternas, 1 o 2 sesiones de spinning dependiendo de que si esa semana he hecho series o no, 1 una salida de BTT, carretera, o mixta (BTT + Trail running). La media maratón de Praga la haré como un rodaje largo más, sin ánimo de hacer marca, como parte de la preparación para el MAPOMA.

Tras la conveniente recuperación de la maratón, debo empezar a conceder algo más de peso a la bici. Con el buen tiempo quizá pueda sustituir uno de los rodajes de carrera por una salida con la bici de carretera, con el objetivo fundamental de trabajar potencia, en combinación con las dos clases de spinning. Y, como suele ser habitual en Granabike, progresivamente las rutas BTT de los fines de semana desde Marzo se irán haciendo más largas y eso me debe permitir también construir fondo en bici y adaptarme a estar montado durante largos periodos sin sufrir grandes incomodidades.

Finalmente, tras los 101 de Ronda, hay que descansar bien y compensar por el deterioro de la paliza del último mes. Una vez respetadas al menos dos semanas de recuperación, con rodajes suaves y rutas “tranquis” tocará concentrarse de lleno en la bicicleta de carretera. A estas alturas mi cuerpo andará bastante resentido, así no me planteo más que terminar el ciclomaratón del día 3 de Julio. Si lo concluyo, me daré por satisfecho, y será momento de pensar si merece la pena intentar la subida al Veleta al día siguiente. En cualquier caso, en el mes de Agosto me habré ganado unas merecidas vacaciones (y, por qué no, un cursillo de piragüismo).