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Duatlón cross; 10.04 km primer tramo a pie, 22.50 km segundo tramo BTT, 5.19 km tercer tramo a pie; dificultad física: alta; dificultad técnica: media-baja.

Clasificación, fotos y vídeos en la página web de la ACD Bomberos de Linares; Crónica y clasificación en Linares28; Crónica de Triatlón Mezquita; Reseña de la Delegación Jiennense de la Federación Andaluza de Triatlón; Tracks descargables desde las rutas interactivas incluidas más abajo (pulsa sobre la opción “exportar” dentro de la página de Garmin Connect).

Antes de comenzar esta crónica, vaya por delante nuestra enhorabuena y agradecimiento a la organización – la ACD Bomberos de Linares -.  Primero, por todos los esfuerzos que han realizado para levantar esta prueba en época de crisis y desde la nada, con poco más que mucho cariño, mucha ilusión, y mucho trabajo. Y segundo, por el recibimiento tan caluroso que la representación Granabike hemos recibido por parte de la organización (chapó, José Manuel). Allí hemos estado Nando, Pepe Balderas, Guillermo, los Eduardos, Antonio Luis, Agus y yo mismo. Incluyo también en el lote a Manuel Calvente, que a sus “y pico” años tiene todavía fuerzas de sobra para terminar de sobra una prueba tan dura como ésta, y al tándem Catetochil/Anachil, detrás de las cámaras y ayudando en la logística del evento.  Creo puedo asegurar que la opinión positiva ha sido unánime.

La prueba ha salido prácticamente perfecta: ningún problema en la recogida de dorsales; una zona de transición protegida, ordenada y bien señalizada; voluntarios en todos los rincones; puntos de control y avituallamientos bien situados; y un recorrido currado, con un poco de todo (dureza y alguna zonita entretenida, tanto en los tramos a pie como en los de BTT).

El primer tramo, a pie, como mandan los cánones del Duatlón, comenzaba llaneando por la pista que conduce a la Cuesta del Mimbre, bordeando el terreno de las instalaciones deportivas de la Garza. Antes del primer kilómetro, doblamos a la izquierda y ya enfilamos la cuesta, primero por tierra y después por un asfalto malo y cuarteado.

Antes del final de la subida por asfalto, el recorrido se desviaba por una llamativa vereda hacia el Pozo de San Vicente y el antiguo Cortijo de Don Fabián. Y un poco más adelante, retomado el circuito de pista, nos encontrábamos con un desvío que nos llevaba la primera sorpresa del día: una serie de repechos por una zona de arenales en el que bien sacamos provecho de las zapatillas de trail. Esa zona estaba compuesta de tres subidas de más del 20% y sus correspondientes bajadas, de arena totalmente suelta (lo que dificultaba las subidas y convertía las bajadas en un “slalom”).

Desde ahí la cosa se ponía algo más tranquila, y sólo quedaba pistear hacia la antigua central derruida de San José, y poco después enganchar la bajada de nuevo hacia la Cuesta del Mimbre de vuelta a la Garza.

Ruta interactiva del primer tramo (pedestre)

Ruta interactiva del primer tramo

Mi transición fue bastante rápida para lo que acostumbro. Probablemente no llegara al minuto el tiempo que estuve dentro del polideportivo. Y me encontré  bien encima de la bici, teniendo en cuenta el tiempo que llevo sin entrenar esta modalidad. Para mi sorpresa, este tramo no consistió en ver pasar impotente como hasta el apuntador me iba adelantando. Perdí algún puesto, pero nada catastrófico.

El circuito del tramo BTT se recorría dos veces, y era una extensión del primer tramo pedestre. No pasamos por los arenales (con buen criterio), pero alargamos por la Mina de San Ignacio hacia el camino de Guarromán. En esta extensión del recorrido se incluía la segunda sopresa del día: un circuito balizado entre árboles, al más puro estilo X-Country, repleto de toboganes, saltos, repechos (…y barro). Después de ir pisteando durante kilómetros, se agradecía el entretenimiento (ver el primer vídeo de Catetochil en la página web de la ACD Bomberos; no tiene desperdicio).

Ruta interactiva del segundo tramo (BTT)

Ruta interactiva del segundo tramo (BTT)

Y de nuevo transición, y otra vez bastante rápida (desde que no intento cambiarme las zapatillas de pie, llevo la cosa bastante mejor). El último tramo, salvada la cuarta vez que subíamos la cuesta del mimbre, no tenía mayores sorpresas. Tras la vereda, esta vez el giro se hacía hacia la izquierda y se descendía por el camino paralelo a la cuesta, de vuelta hacia la Garza. En total, un último tramo de algo más de 5kms (y no 4 como se nos había dicho piadosamente) que no me quedó más remedio que hacer al trote, a unos bastante penosos 5′ 40” de media.

Ruta interactiva del tercer tramo (pedestre)

Ruta interactiva del tercer tramo (pedestre)

En resumen: una prueba exigente por las distancias y por el perfil pero bien diseñada. Quizá con mucha pista para los amantes de las emociones fuertes, pero aún así con su punto de entretenimiento en algunos tramos. Para mi caso, dada mi escasa técnica sobre la BTT, perfecta.

Por lo que respecta a mis compañeros. Enhorabuena a todos, especialmente los que se estrenaban en esto del duatlón. Una pena que Antonio Luis, que iba como una bala, pinchara las dos ruedas y tuviera que retirarse. Mala suerte también los pinchazos de Fernando y Guillermo, aunque éstos sí consiguieron terminar (Fernando, cronometra cuanto perdiste reparando el pinchazo, porque el último tramo a pie lo hiciste 30” más rápido que yo… no te digo “ná”).

Y sólo un deseo. Que esta prueba se mantenga en el calendario para los años venideros.

KDD Duatlón de montaña; 1er tramo a pie 9.1 kms (dos vueltas circuito forestal); tramo BTT (37 kms mixtos asfalto, pista forestal y sendero); 2º tramo a pie 4.6 kms (una vuelta circuito forestal). Dificultad técnica: media-baja. Dificultad física: Muy alta.

Este fin de semana los Granabikers más díscolos hemos celebrado la primera KDD Duatlón Cross – HIMAT. Ha sido una reunión de amiguetes inquietos a los que las zapatillas y los pedales, por separado, se nos quedan cortos, pero, visto el detalle y el cariño con el que Fernando ha preparado todo, bien se merecería convertirse algún día en una convocatoria oficial. Así que vaya por delante mi agradecimiento a él mismo, así como a todos los que estuvieron colaborando en la organización el día del evento.

Foto cortesía de Fernando L. V.

El recorrido se mantuvo tal y como estaba decidido. En el primer tramo a pie completamos dos vueltas al Circuito Deportivo de la Suerte de Fuente Alta, junto a Pradollano (puerta de entrada de la estación de esquí de Sierra Nevada), un total de 9.1 kms de vereda. Este circuito está situado en un punto privilegiado del parque, y tanto el circuito mismo como las vistas dejaron una estupenda impresión a los que no lo conocían. A continuación os muestro la ruta interactiva del circuito, desde la que podéis descargar el track y los datos técnicos:

Circuito RUN HIMAT - Ruta interactiva

El posterior tramo BTT discurre primero por asfalto, descendiendo por el Collado de las Sabinas hacia el Dornajo/Collado de las Víboras, donde tomamos la pista de San Jerónimo para adentrarnos en el valle del Río Monachil. Descendemos al río Monachil, lo cruzamos en los dos sentidos, y volvemos a ascender por la pista de San Jerónimo, para desandar finalmente el camino andado hasta el circuito run de nuevo. Tal que así…

Tramo BTT HIMAT - Ruta interactiva

Finalmente, el segundo tramo a pie discurrió de nuevo por el circuito de Fuente Alta, esta vez completando una sola vuelta, que ya es bastante después de lo que llevaban las piernas a estas alturas.

El recorrido completo, incluyendo las dos vueltas iniciales al circuito a pie, el tramo BTT, y la vuelta final al circuito a pie, ordenados, quedó como sigue:

Duatlón HIMAT completo - Ruta interactiva

En cuanto a la carrera misma, el ritmo fue alto desde el principio, conmigo a la cabeza en el primer tramo a pie. La escasa ventaja con la que sali de dicho tramo fue neutralizada rápidamente entre la transición y la larga bajada hasta el río Monachil (nunca me he caracterizado por ser precisamente un buen bajador). Cruzado el río Monachil, donde empiezan los largos 15 en ascenso, sin descanso, recuperé algo de ritmo, pero Javi, que acabaría ganando, y Aarón, que quedaría segundo, ya iban lanzados y no hicieros más que ir incrementando su ventaja hasta el final.

Los tiempos en los distintos controles quedaron como sigue:

Marcha cicloturista cronometrada de bicicleta de carretera, 38km

Track, proyección en Google Earth y análisis IBP para descargar, Fotos en Ideal Digital, Fotos en Picasa (Ramón Ángel Serrano, Jose Manuel Catetochil, Jorge Guevara), Crónica de la prueba en Ideal Digital

Clasificación

Aún me faltaba esta clásica por añadir en este blog. La subida cicloturista al Veleta, en su 17ª edición, es una de las de más solera de las cicloturistas granadinas y, sin duda, una de las que más tirón tienen en los alrededores: algo menos de 600 ciclistas en esta edición del 2010.

La propuesta lo merece: subir desde Granada hasta el segundo pico más alto de la península (después del vecino Mulhacén) en el tiempo más corto posible. En esta ocasión, las circunstancias obligaron a un punto de salida a las afueras de Granada capital (en Cenes de la Vega) y a un punto de llegada un poco más bajo. En lugar de ascender hasta la cumbre del Veleta, como otros años, en esta ocasión la nieve que aún permanece en las cotas más altas ha obligado a que el recorrido fuera unos dos kilómetros más corto.

Lo interesante en este caso no está en el track ni en el perfil. La carretera de subida al Veleta es fácil de encontrar, subiendo el Collado de las Sabinas y abandonando la carretera que conduce a Pradollano poco antes de llegar al CARD en dirección a la Hoya de la Mora. El perfil es también bastante monótono: llano en los escasos 3 kilómetros que distan entre Cenes y Pinos Genil y, a partir de ahí, una subida de inclinación casi constante hasta la meta. La pendiente media es del 7-8%, con algunos tramos en la zona de las Sabinas en torno al 10-12%, y algunas rampas pasada la Hoya de la Mora que se acercan al 10% y que se hacen bastante duras por el mal estado del firme (el asfalto de hecho desaparece en algunos puntos). Es pues la continuidad de la subida lo que le confiere su especial dureza a esta prueba. Además de dotes escaladores, se requiere una cierta estabilidad de ánimo para soportar un esfuerzo tan prolongado sin ningún descanso. Como prueba, en sólo 38 kms se alcanza un respetable índice de dificultad IBP de 161.

Mucho más interesante es el cambio de entorno que se va produciendo conforme se asciende, pasando por la Vega, el Pinar y, finalmente, el sorprendente paisaje casi lunar de la alta montaña. Este año, además, quedaban importantes restos de nieve en los últimos kilómetros, de tal manera que parecía que la carretera en algunos tramos estuviera excavada en el hielo. Muchos ciclistas no quisieron perderse la oportunidad de fotografiarse junto a las impresionantes paredes de nieve que bordeaban la carretera, lo que convirtió el recorrido en una curiosa fiesta multicolor. Más que ningún otro año, se ha respirado ese ambiente verdaderamente cicloturista, al margen de la competición, que debería reinar en este tipo de pruebas.

Ruta interactiva

Haz clic en cualquier punto de la imagen para la ruta interactiva

Marcha cicloturista de carretera con 27 km de tramo neutralizado y 85 de tramo libre; Desnivel acumulado positivo 2230m

Tracks para descargar (archivo .gpx, archivo .kml – Google Earth)

Clasificación, fotos y vídeos aquí (Gescon-chip) y aquí (Organización.- Club ciclista Acci de Guadix)

El Puerto de la Ragua es conocido por ser en invierno la meca del esquí de fondo en Sierra Nevada, y, para los que tienen un poco de memoria, por ser la via de paso más directa – siempre que las condiciones metereológicas lo permitían – entre Granada y Almería antes de la construcción de la A-92, atravesando de cara norte a cara sur el Parque Natural de Sierra Nevada. Sobra decir que cualquier competición ciclista que pase por ahí es necesariamente dura.

El punto de partida se sitúa cerca de la Catedral de Guadix, a 949 metros de altitud. Desde aquí parte el tramo neutralizado que atraviesa Jérez del Marquesado y Lanteira, hasta llegar a La Calahorra, con su famoso castillo al fondo, y que sirve de punto de arranque para el tramo libre. Esta primera parte no resulta demasiado interesante, y es en su mayor parte de falso llano, ligeramente pendiente hacia arriba y con cortos tramos de bajada poco pronunciados.

Desde la Calahorra comienza la subida al Puerto de La Ragua propiamente dicho. Desde los respetables 1250 metros a los que se sitúa esta localidad, aún tenemos que subir hasta los 2000 metros donde está la cima del puerto, en 14 kms de distancia. La pendiente media está, por tanto, en torno al 7%. Subiendo por esta cara norte, el puerto es muy tendido, sin rampas pronunciadas y sin descansos, lo que lo hace ideal para marcar un ritmo constante de pedaleo desde la base hasta la cima.

Desde la cima descendemos rápidamente por la cara sur, de características muy similares pero con mejor asfalto, hasta llegar al desvío a la derecha que conduce al valle del Río Bayárcal, ya en la provincia de Almería, y a 1200 m de altitud.

Dejamos el pueblo de Bayárcal a nuestra derecha, sin llegar a entrar, y empezamos a remontar lo que antes hemos descendido, de vuelta a la provincia de Granada. A diferencia de la carretera por la que hemos bajado, suave y constante, ésta empieza con un duro zigzag en la que la pendiente sube varias veces del 10%, y se mantiene después algo más asequible durante 5km. Tras éstos, el falso llano se alterna con subidas suaves 5 kms más hasta que enganchamos la parte alta de la carretera de la cara sur de la Ragua por la que hemos bajado. Desde aquí, todo es desandar el camino andado: 5 kms aproximadamente de subida de nuevo hasta la cima del puerto, bajar por la cara sur (por la que subimos en un principio, teniendo ahora mucho cuidado con el alfalto en mal estado), y de nuevo hacia la Calahorra, Lanteira, Jérez del Marquesado y finalmente Guadix.

Ruta interactiva

Pincha en la imagen para la ruta interactiva

En esta ocasión Granabike iba representado por Guillermo Aguado, Pepe Balderas y yo mismo. La primera parte del tramo libre la hemos hecho los tres muy juntos, con Pepe y yo subiendo a ritmo, y Guillermo haciendo la goma y contactándonos en los avituallamientos. En la bajada Pepe y yo nos fuimos un poco por delante, y al comenzar la subida desde Bayárcal Guillermo ya venía con algún retraso.

En la subida Pepe iba bastante mas fresco que yo, a pesar de lo cual me ha esperado en todo momento (gracias Pepe), lo que me ha venido de perlas para no desfallecer en la parte más dura de la ruta. Todo el regreso, por tanto, lo hemos hecho juntos, incluyendo el tramo de Jérez del Marquesado, donde el viento ha empezado a pegar bien, y los relevos – más generosos los de Pepe que los míos – se hacían imprescindibles para no acabar muerto y casi frenado.

Finalmente los dos hemos entrado en 4h 50′, algo por detrás de la mitad de la clasificación, y Guillermo escasamente 10′ después. Decir que me quedo satisfecho es decir poco; trás 8 meses dedicados casi en exclusiva a correr, y entrenando con la bicicleta menos que esporádicamente, las sensaciones y el tiempo han sido mucho mejores de lo que esperaba.

Para terminar, la organización ha estado bastante correcta. La entrega de dorsales, chips y maillots era rápida. La gestión del tramo neutralizado acptable (aunque la marcha, un poco lenta, del coche de cabeza estuvio a punto de provocar una montonera un par de veces). Y la comida y la bebida a la llegada eran abundantes y de calidad. Personalmente, sólo eché en falta un poco de atención a la mitad de cola del grupo de corredores. En algunos puntos, faltaba alguna señal indicando el camino. Cierto que en esos puntos el tramo más obvio era siempre el correcto, pero quizá alguien para asegurar que se estaba tomando el bueno habría sido de agradecer. Por lo demás, mi más sincera enhorabuena al grupo ciclista Acci y a todos los corredores.

Marcha cicloturista de carretera; 3 tramos: 1º neutralizado (55 km), 2º Cronometrado (33 km), 3º neutralizado (18 km); Total 116 kms.

Fotos personales, Fotos de Gaby Gómez (Granabike), Track para descargar

Un año más un pequeño grupo de granabikers hemos participado en la Marcha Cicloturista Juanmi Mercado. Por orden de llegada: Jesús, yo, Gaby y Agustín, que corría este año griposo y con algo de fiebre.

Esta marcha es ya casi un clásico a pesar de su corta trayectoria. Con un total de 85 ciclistas (algunos menos que en la edición anterior), la carrera se queda en un grupo bastante pequeño y a la vez bastante “selecto”. Por eso, por el duro ritmo que se impone desde el principio, y por el perfil rompepiernas, se ha hecho fama de exigente.

Los primeros kilómetros, desde Armilla al pequeño puerto de la Malahá, el grupo fue compacto, con el coche de carrera en cabeza. Poco después, cuando nos acercábamos a Ventas de Huelma, empezó a fragmentarse y, para cuando estábamos subiendo Cuesta Gorda, camino de Cacín, el pelotón ya se había disgregado en un largo rosario de grupos pequeños en el que cada uno encontraba su ritmo y sus compañeros de fatigas.

En el km 44 aproximadamente, en el alto de Alhama y tras la primera gran dificultad del día, nos esperaba un bien surtido avituallamiento, y nos reagrupamos para la larga, serpenteante y peligrosa bajada al pueblo de Alhama.

Poco después, antes de llegar a Arenas del Rey, a orillas del Pantano de los Bermejales, comenzaba el tramo cronometrado. La única queja de algunos participantes respecto de la organización fue que no se volvió a reagrupar a todo el mundo en este punto. Lo cierto es que para cuando el grupo salía del avituallamiento, los más rezagados acababan de llegar, así que supongo que el juez decidió dar la salida al tramo libre únicamente con los corredores de cabeza. Y lo cierto es que en todos los demás aspectos la organización estuvo esta vez impecable, incluyendo la rápida evacuación de un accidentado que, hasta donde sabemos, está fuera de peligro.

Los tiempos, por tanto, del tramo cronometrado no son del todo fiables, puesto que más de la mitad de los participantes pasamos por el comienzo de dicho tramo cuando los primeros hacía ya un buen rato que habían salido. No afecta eso, sin embargo, al orden de clasificación, ni debe suponer mayor problema para los que, como yo, participamos en estos eventos por simple diversión y para compartir un día de ciclismo con los nuestros.

El tramo libre comenzaba con unos kilómetros de llaneo, falso llano, algo de subida y una rápida bajada, que se hacían hasta cómodamente protegido por un grupo, pero bien duros si te tocaba hacerlos sólo. Yo me quedé solo a ratos, sobre todo cuando había algún tramo de bajada algo más técnica y con peor firme, pero con algo de esfuerzo conseguía volver a empalmar.

A la salida de Jayena éramos al menos 10 corredores los que atacábamos con fuerza el puerto que toma el mismo nombre del pueblo, la mayor dificultad del día, con 10 kms de longitud y tramos de hasta el 10% de desnivel. No es un puerto excesivamente pendiente, pero se hace más duro de lo que parece en el perfil, por el calor y el viento de la zona, y por la distancia, que se acaba atragantando con las fatigas de la jornada acumuladas en las piernas.

Una vez reagrupados de nuevo en el segundo avituallamiento, en el alto de Jayena, ya sólo quedaba bajar de nuevo hacia Armilla por la Carretera de la Cabra y el Suspiro del Moro, con sólo un par de tachuelas que se superan sin dificultad. En todo este tramo, los tres granabikers nos quedamos juntos para dar cuenta a la llegada de nuestra pequeña aventura.

Perfil JMercadoAltimetría de la ruta

Análisis IBP

IBPJMercadoRuta interactiva

BikemapJMercadoPincha aquí para acceder a la ruta interactiva

¡¡¡SUSPENDIDO!!!

Inadmisible es el calificativo más suave que se me ocurre para la desfachatez que supone suspender una prueba deportiva inscrita en el calendario oficial de la Federación Andaluza de Triatlón sin ningún tipo de explicación ni aviso previo, y sin nadie en el lugar para dar la cara. Señores de la Concejalía de deportes del Ayuntamiento de Armilla, llevan ya una temporada cubriéndose de gloria.

Piensen que, aparte de los 20€ que cuesta la prueba, estas cosas nos cuestan tiempo, desplazamientos desde otras ciudades, cuadrar agendas… Si no están preparados para hacer las cosas con seriedad, absténganse y ahórrennos las molestias.

Mientras tanto, sigue disponible la crónica del año pasado: http://josecesarperales.wordpress.com/2008/10/06/29092008-impresiones-del-i-duatlon-cross-base-aerea-de-armilla-280908/

duatarmilla

Marcha cicloturista de gran fondo; 202 kms (155 tramo libre); Desnivel acumulado 4107 m; Dureza: extrema (IBP: 389)

Novedad: Galería de fotos de la organización

SNL

Clasificación y tiemposTrack (tramo libre), Fotos en Ideal (por alguna razón hay un montón de fotos repetidas y de gente sin dorsal, esperemos que lo solucionen, porque apenas hay una docena de fotos que merezcan la pena), fotos encontradas en picasa (1, 2, 3), vídeos encontrados en youtube (1, 2, 3), vídeo de ciclismo a fondo.

Mientras van aparecendo por la red las muchas fotos que nos hicieron a lo largo del camino, abro este post para narrar que dio de si la primera edición de la Sierra Nevada Límite Road y para facilitar los datos técnicos de la ruta.

Felices e ignorantes :)

Felices e ignorantes

A las 6.50 de la mañana, todo eran nervios y ganas de comenzar. La salida de fue dando por grupos de 50 personas, conforme íbamos llegando al cajón de salida. Pepe y yo estábamos ahí los primeros, así que partimos en el primer grupo, con los primeros rayos del alba.

El tramo neutralizado abarcaba desde la estación de esquí, en Pradollano, hasta Monachil, pasando por Cenes, Granada y Huétor-Vega, y era casi íntegramente cuesta abajo, salvo por la subida a Monachil. De modo que el tramo libre, que comenzaba en este bonito pueblo de entrada al PN de Sierra Nevada, comenzaba con nuestros ánimos y nuestras fuerzas prácticamente intactos.

La cosa comenzaba a ponerse realmente dura a la salida del pueblo, con dos rampas mantenidas de más del 15%, que daban comienzo al puerto del Purche, muy conocido por haberse subido varias veces en la Vuelta a España. Este puerto, además de muy duro, es bastante largo (10 kms), por lo que era menester tomárselo con filosofía. Para las 9.30 estaba corononando sin haberme desgastado en exceso, consciente (más o menos) de lo que quedaba por delante.

Tras el alto, que termina con otra rampa de casi el 15%, descendemos por la Carretera de la Sierra hasta Pinos Genil. Tras un corto tramo de subida suave y falsos llanos, justo junto al pueblo de Quéntar, comienza el sieguiente puerto, que nos llevará al Pantano de Quéntar, y, casi sin transición, al alto de los Blancares. Estos dos puertos pueden considerarse por tanto uno sólo, largo y pesado, pero de pendientes suaves (no supera el 7-8% en casi ningún tramo). Aún así, va consumiento energías y poco a poco se empieza a entender por qué esta prueba se llama “Límite”.

Tras el alto de los Blancares un largo descenso nos conduce al pueblo de La Peza y, desde ahí, comenzaba el único tramo de la prueba que no había entrenado con anterioridad. Craso error, porque lo que yo creía que era un largo tramo de llaneo y suaves subidas y descensos era en realidad una serie de repechos, algunos muy duros, que no daban tregua ni espacio para la recuperación. Un bucle circular nos condujo a través de Cortes y Graena, Purullena, El Bejarín, Benalúa de Guadix y Belerda. En este bucle las tres dificultades mayores (véase el perfil) se encontraban justo a la salida de La Peza (km 55), a la salida de Belerda (km 75) y tras cruzar el río Fardes (km 93), ya cerca de empalmar de nuevo, a la salida de la Peza, con la carretera por la que habíamos venido.

PerfilSNLRoad(Tramo libre)

Tocaba por tanto ahora subir los Blancares por su cara Este. Nada del otro mundo en condiciones normales, pero mucho más duro con 144 kms en las piernas (100 de tramo libre). Aquí las caras ya empezaban a reflejar preocupación, sobre todo para los que sabían lo que quedaba por delante.

Coronado el puerto se hacía imprescindible repostar y tomarse la bajada con calma, aprovechando para soltar piernas y recuperar las fuerzas que se pudiesen hasta Pinos Genil. Poco consuelo fue esa larga bajada cuando enfilamos desde Pinos hasta Güéjar-Sierra. Esa subida (kms 125-135 del tramo libre) no suele aparecer en los anales, pero es muy digna de tener en cuenta. Primero, porque alcanza el 10% de desnivel y mantiene más de un 7% durante casi toda la subida, y segundo, porque a 700 ms de altitud, a diferencia con lo que pasa en otras subidas de la carrera, y entre la 1 y la 1.30 de la tarde el sol aprieta de lo lindo. El calor en este tramo fue destructivo para todos, sobre todo a nivel psicológico, porque, si lo estábamos pasando así de mal en ese punto ¿qué sería de nosotros en lo que estaba por venir?

En la plaza de Güejar-Sierra, el “cementerio de corredores”, nos esperaba un estupendo avituallamiento muy bien surtido, agua helada de la fuente y, sobre todo, algo de sombra. Aquí es obligatorio parar cinco minutos al menos para mojarse la cabeza, tomar algo fresco y retomar energías (y ánimo). Porque desde aquí ya sólo queda sufrir.

Primero se bajan un par de kms hasta el paraje conocido como el Charcón, siguiendo en parte  lo que en su día fue la plataforma del tranvía minero de Sierra Nevada y hoy una popular ruta de paseo y disfrute para los granadinos. No para nosotros, porque terminada la bajada y un corto llano de unos cientos de metros, hay que atacar las primeras rampas del puerto más duro en los alrededores de Granada. La subida del Hostal del Duque (popularmente “el Duque”, sin más) empieza con un tramo de 3 kms con un 15% sostenido y con algunas rampas de hasta el 17%. Las curvas de 180º, de asfalto rayado (para evitar que los vehículos a motor patinen) se suceden una detras de otra durante esos tres kms.

Los imprudentes aquí lo pagan caro. Vuelvo a encotnrar a algunos compañeros de parte de la ruta, uno a pie, otro boqueando en la cuneta, totalmente exhausto. Más de un corredor habrá abandonado en este punto. Yo, sacando fuerzas de donde no las tengo, y con un 39/30 en todo el tramo me mantengo sobre la bici a duras penas. Para hacer las cosas más difíciles, una carreterilla de montaña sombreada y jalonada por regueros de agua, hoy, en Julio y a las 2 de la tarde se ha convertido en un infierno en el que el sol cae a plomo.

Por fin la pendiente baja (?) a un más manejable 10%. Otros 5 kms de subida me planta en el Dornajo y, sin transición, comienza la subida del Collado de las Sabinas. Intento poner un 39/27, pero no lo consigo, así que ya sólo queda avanzar penosamente con el desarrollo más suave y desear que corra algo de brisa a la salida de la siguiente curva.

Se sucede una curva tras otra y tras una subida que me parece interminable, me planto en las cuatro revueltas de monte seco que quedan una vez que se pasa la cota en la que los árboles desaparecen y son sustituidos por matorral de alta montaña. Esto son 2000 m de altitud y se nota. 2 km más y por fin veo el edificio del CARD enfrente de mi. Los que hemos hecho la mítica (y desaparecida) SNL de bicicleta de montaña sabemos lo que esto significa: se acabo, ya no hay más subida. Ya sólo queda dejarse caer un km y medio hasta Pradollano y saborear la llegada a meta como si fueses el ganador.

Un maillot para lucir con orgullo

Un maillot para lucir con orgullo

Al final, 8h 44′ horas montado en la bicicleta, 202 kms, 4200 ms de desnivel acumulado. Un record personal y algo que se quedará grabado en la memoria. Vistas las dificultades organizativas, no sé si esta carrera tendrá continuación, pero independientemente de lo que ocurra, gracias por ponernos un reto del que sentirse tan orgulloso.

PD: Muchas gracias a Fernando, Moski, Gabi G. y Alfredo por los ánimos a lo largo de la ruta y en meta.

Ortofoto interactiva de la ruta (pulsa en cualquier punto de la imagen para activar)

Pincha en la imagen para acceder

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Prueba de larga distancia: 101 kms; 75 MTB – 19 Marcha – 6 MTB

NOVEDAD: YA ESTÁN DISPONIBLES LOS RESULTADOS / CLASIFICACIONES OFICIALES DE TODAS LAS MODALIDADES DE LOS 101 DE RONDA 2009 (ENLACE A DORSAL-CHIP)

Nota: en los próximos días actualizaré este post con enlaces a páginas en los que aparezcan otras crónicas (Los Mastrinkais, JFdelaFuente), fotos  (Granabike, Agacha el LomoLa Vereíta, Los Mastrinkais, diario Sur, la Voz de Ronda), y noticias (la Voz de Ronda, la Opinión de MálagaClasificaciones MTB en Club Ciclista Santa Eulalia).  Por favor, permaneced también muy atentos a lo que vaya apareciendo en www.granabike.com

Ronda es nuestra “Lourdes”, ese lugar al que los ciclistas, marchadores y duatletas peregrinamos año tras año para disfrutar/sufrir nuestro deporte favorito. A pesar de la dificultosa (por masiva) inscripción on-line, la masificación, las dos interminables horas metido en el polideportivo, los tapones, las montoneras, las colas y, este año, el tremendo calor, una edición tras otra los cientouneros volvemos de la ciudad del tajo con la sensación de haber vivido una experiencia inigualable, de haber participado de un éxtasis colectivo de proporciones épicas y con la pena de que esa fecha que habíamos señalado en rojo en nuestro calendario haya pasado ya, y hayamos caído de bruces de vuelta en la dura realidad.

Esta noticia en la prensa online da fe de la naturaleza extrema de esta edición de los 101: “El intenso calor convierte en un infierno el recorrido de los 101 Km.”

El frente granabiker estaba compuesto por una nutrida representación. 25 ciclistas y 3 duatletas, según mis cálculos. Casi todos, a excepción de dos accidentados, llegamos a meta en los tiempos que nos habíamos marcado o, simplemente, llegamos, que ya es mucho. Ese es el caso de los tres duatletas que, aún siendo ya repetidores en Ronda, nos atrevimos este año con el duatlón. Vaya por delante pues, mi más sincera enhorabuena a mis compañeros de aventura: Carlos Navarro alias “Dikken” y José Manuel alias “Catetochil”. Dos personas más grandes aún como seres humanos qué como deportistas. Sus ojos y sus sonrisas al entrar en meta no tenían precio.

Por mi parte, yo me enfrentaba a esta edición ya muy machacado en pruebas atléticas de resistencia, falto de entreno en MTB y con bastantes nervios, que fueron mutando a expectación y, finalmente, a impaciencia, conforme el resto de granabikers nos íbamos juntando por el camino, en nuestras casillas alquiladas en Arriate, o en la salida.

A las 10.35 se dio la salida neutralizada del polideportivo y a las 11.15 la oficial a las afueras de Ronda. Este año se notaba que el buen tiempo había atraído a muchos deportistas a los que la lluvia dejó en casa en la edición del 2008. Los primeros kilómetros fueron tumultuosos y hasta el km 20 aproximadamente no se formó una fila lo suficientemente espaciada como para pedalear cómodamente.

En el primer cuarto de la prueba no terminé de encontrar buenas sensaciones. En las bajadas me encontraba algo inseguro, por lo arenososo y resbaladizo del camino (de ahí el gran número de caídas), porque llevaba quizás los neumáticos con excesiva presión, y por las aglomeraciones. Y en las subidas no terminaba de encontrar mi ritmo. Ciertamente los tiempos de paso no eran del todo malos, o por lo menos no demasiado alejados de los del año pasado, cuando mi volumen de entrenamiento en BTT fue mucho mayor que esta temporada, pero mi pedaleo distaba mucho de ser tan alegre como me habría gustado.

Al comenzar el segundo cuarto, donde se encuentran realmente las primeras dificultades serias, empecé a sentirme algo mejor. La primera subida de envergadura, poco después de atravesar Arriate, pude hacerla cómodamente montado en la bici sin que nadie me estorbara demasiado y con dos o tres coronas grandes (y a ratos el plato pequeño) todavía en la reserva. Por este punto nos unimos Fede, Antonio, Gabi y yo, quienes subimos bastante juntos hasta coronar en el km 35. A partir de ese punto ellos bajaron algo más rápidos que yo y al comenzar la siguiente subida, pasado Setenil (km 55 apoximadamente) decidí que darles alcance era poco inteligente teniendo en cuenta lo que quedaba por delante.

Los kms 55-75 fueron algo más cómodos de lo que yo esperaba. En parte porque recordaba la subida del 55 más dura y más larga y también, supongo, por el efecto psicológico que produce la cercanía de la transición, algo que los duatletas conocen bien. Aunque queden 24 kms de prueba, cuando sólo quedan unos pocos para cambiar de modalidad se tiene la falsa impresión de que la prueba se acaba, y de que vas a poder liberarte en parte del sufrimento acumulado y descansar. 

La transición en el cuartel de Montejaque (por cierto, muy bien organizada) me la tomé con calma. Aproveché para estirar las piernas, comer y beber algo de lo que llevaba y recapitular un poco. La salida del mismo, por el tramo de asfalto que conduce al camino de la ermita, la hice a un trote vivo y sin que nada apuntase lo que iba a pasar a continuación.

Al poco de empezar la subida, y sin previo aviso, de repente las piernas me dejaron de responder, el corazón se me puso a 175 y ni tan siquiera andando era capaz de bajar pulsaciones. Supongo que me encontré con el famoso muro, ese punto en el que continuar se convierte en un sufrimiento indecible. Además, a media subida me quedé sin agua, así que opte por sentarme unos minutos a la sombra para recobrar fuerzas. En esos minutos los pocos duatletas que me alcanzaron llevaban un ritmo tan penoso como el mío y alguno incluso optó por sentarse en la misma sombra que yo. Los intercambios de miradas entre nosotros lo decían todo.

Reuniendo las pocas fuerzas que me quedaban afronté los últimos 600 m de subida y cuando la inclinación del terreno se suavizó un poco, parte de las buenas sensaciones y los animos regresaron.

Viví la cuesta abajo como una liberación. Descendí a un ritmo vivo, bastante más ágil de lo que esperaba y disfruté del avituallamiento de Montejaque con fruición. Aún quedaban muchos kilómetros de marcha por delante y mi cuerpo necesitaba un buen respiro.

Tras comer, beber y refrescarme bajo la manguera la cosa empezó a pintar bastante mejor. Hice el largo tramo de asfalto por las cercanías de Montejaque trotando vivo y los siguientes tramos (tierra, asfalto, tierra) alternando entre andar y correr a intervalos de 3-5 minutos y procurando no subir de las 170 ppm. En total, calculo que recorrí los casi 19 kms de marcha en 2h 32′ (según mi GPS) lo que me supuso adelantar a tantos marchadores como me adelantaron, aproximadamente, y no perder posiciones.

Durante este último tramo de marcha, mi mayor miedo era cómo me iban a responder las piernas en la siguiente transición. Pero lo cierto es que apenas acusé el cambio. Retomé la bici casi en mejores condiciones que las que tenía cuando la solté y en los últimos 6 kms rebasé a bastante gente. Para cuando empezó la famosa cuesta del cachondeo ya era uno de los pocos que seguía montado en la bici y lo cierto es que la subí sin mayores problemas.

La entrada a Ronda me retrotrajo a la edición del año anterior, pero con el doble de sufrimiento acumulado y con el doble orgullo de haber conseguido lo que me había propuesto, bajar de las 8 horas (7h 51′). Y también con la doble alegría de ver a un nutrido grupo de granabikers esperando en la meta para animarnos. Todavía se me ponen los pelos de punta.

Hoy me siento físicamente una piltrafa, pero una piltrafa feliz.

Ruta interactivo (circuito completo)

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Ruta interactiva (tramo a pie)

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Fotografías cortesía de Agustín Barbero Gervilla (Granabike)

 

Madre mía, ¿a esto lo llaman una marcha cicloturista?

 

Veamos, según mi cuentakilómetros, hice los 125 kms de la prueba a una media de 28 Km/h, y el tramo cronometrado, que era algo de bajada y el resto de escalada, a 25 Km/h. Y a partir del primer reagrupamiento, en el km 50 ya no vi más al pelotón de cabeza (lo cual no es de extrañar, porque según las clasificaciones el ganador hizo una media de 34 Km/h y 24 minutos menos que yo en el tramo cronometrado…

 

En cualquier caso, creo que los granabikers hicimos un papel bastante digno. Pilón el primero (como siempre), Ramón el segundo, yo con el culo de Ramón 500 ms por delante durante toda la carrera (también como siempre), y Paco Mira con su reclinada un poco por detrás, manteniendo su filosofía tranqui (el deporte es salud) hasta en los ambientes más competitivos. Los tiempos respectivos del tramo cronometrado fueron 1:27:48 (68º), 1:30:30 (74º), 1:33:31 (89º), y 1:53:18 (120º).

 

 

El recorrido de la marcha fue espectacular, atravesando todos los pueblos de los alrededores del pantano de los Bermejales y volviendo a Armilla por la carretera de la Cabra. Sin embargo, poco tiempo tuve yo para disfrutar las vistas. El ritmo del coche de cabeza fue muy duro desde el principio, y el pelotón ya llegó muy fraccionado al primer reagrupamiento poco antes de llegar a Alhama de Granada. Conseguí mantenerme a cola del pelotón hasta este punto, pero lo pagué bastante caro, porque en Alhama y despúes del parón, tenía ya las piernas muy castigadas, y aún quedaba todo el tramo cronometrado (40km).

 

Intenté comenzar fuerte, porque durante la primera media hora tuve a Ramón y a Pilón a la vista, y quería establecer contacto con ellos. Sin embargo, ellos iban protegidos en un pequeño grupo y yo solo, peleándome contra el viento, así que tuve que levantar el pie y seguir a mi ritmo. En la primera mitad del tramo, bajada y llano, fui casi todo el tiempo solo. Poco antes de pasar Jayena y comenzar el puerto, sin embargo, se me arrimaron dos que venían desde detrás y alcanzamos a otro, e hicimos un pequeño grupo en el que nos fuimos dando relevos, más mal que bien, hasta el comienzo del puerto. Ahí nos mantuvimos juntos en una distancia de unos 200 metros casi toda la subida.

 

En el puerto lo pasé realmente mal. En la primera parte del tramo cronometrado me había rebasado bastante gente, y creía que ya estaba casi en la cola de carrera. En realidad no era así. En una larga recta hacia el km 5 del puerto pude distinguir a Ramón en la distancia y pensé “vaya, aquí estamos pasándolas canutas todos…”. Viendo como iba, ni siquiera intenté apretar para alcanzarlo. Me conformaba con llevarlo ahí de referencia, ya algo más animado. Físicamente iba bastante mal, y no conseguía mover un piñón por debajo del 24.

 

En resumen, trillado como estoy en carreras de montaña, mi primera prueba de carretera me ha enseñado algunas valiosas lecciones. La primera, que hay que dosificar las fuerzas, porque vas a tope casi todo el camino y un pequeño bajón te manda a la cola de la carrera. La segunda, despistes los mínimos. Te paras a orinar y retomar contacto con el pelotón se convierte en un infierno. Y tercera, no todo es fondo en el deporte. Sin potencia, el entrenamiento está incompleto.

 

Para terminar, un regular para la organización. En el lado positivo la buena actitud de los currantes de a pie, durante toda la ruta. Te animaban, te preguntaban, te ofrecían agua… Muy atentos. En el lado negativo, la más que mala organización de las inscripciones, el caos en el reparto de dorsales y las largas colas, que se agotaran los maillots de tallas M y L, a pesar de haber pedido nuestras tallas en la inscripción.

 

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Fotografías cortesía de Agustín Barbero Gervilla (Granabike)

Era la primera edición y se notaba. Por las ganas de que todo saliera bien, por los nervios, y por algún detalle de inexperiencia que quedaba superado por la buena voluntad.

Lo mejor, el ambiente, nada de ese espíritu super-competitivo que a veces se respira en estás pruebas tan machotas. Bastante gente con equipaciones, digamos, “no óptimas”, incluido un servidor y muchas, muchas dudas entre los participantes sobre el reglamento. Un punto a favor, en realidad, el duatlón va enganchando a gente de sus deportes hermanos, el ciclismo y el atletismo. También estupendo el público, que nos animaba desde fuera, ya que no le estaba permitido el acceso al interior de la base aérea.

Lo peor, la confusa información sobre el recorrido, incluso en la misma línea de partida, por megafonía y, sobre todo, la falta de seguridad y control de acceso en la zona de boxes (con el riesgo de que algún amigo de lo ajeno quisiera hacerse con material gratis). Por suerte no pasó nada.

La carrera, a jopo desde el primer momento. El recorrido era casi totalmente llano, así que hice el primer tramo a pie, de 5’9 kms, en una de mis mejores marcas en carrera: algo menos de 25 minutos. Ese primer tramo lo completé en el puesto 34 de 84 participantes.

En el tramo MTB se recorría dos veces una variante del circuito a pie, algo más larga, 9 kms, con el mismo perfil llano. La primera vuelta la hice fuerte pero cómodo, la mayor parte del tiempo en plato grande y jugando con entre la 2ª y la 4ª corona de piñones. Hacia la mitad de esa segunda vuelta formamos un grupeto dos armilleros y yo, a ratos haciendo incluso relevos. Hacia mitad de la segunda vuelta se escapó uno de los tres (el más joven, que subió algo el ritmo), mientras que los otros dos nos quedamos un poco rezagados y entramos juntos en boxes.

Por desgracia, en boxes tuve problemas al cambiarme las zapatillas, y perdí algo más de un minuto, mientras que mi compañero de aventuras en el tramo MTB me sacaba prácticamente 30 segundos que ya no podría recuperar. Además, el ritmo fuerte del tramo MTB me había dejado las piernas bastante castigadas, y empecé el último tramo a pie (2’3 km) lento. Luego las piernas se fueron soltando un poco y mejoré un poco la zancada. Finalmente ese último tramo lo finalicé a una media de 4′ 48” el km, lo que me supuso perder un puesto de los tres que había recuperado en el tramo MTB, para finalizar en el puesto 32 (1h 14′)

3 y 6 miutos detrás de mi entraron mis dos compañeros del equipo Granabike, Gastón y Enrique. Castigados como yo por el ritmo tan fuerte al que se había corrido, pero tan satisfechos también como yo por haber superado el reto. Mención especial se merece nuestro amigo Manolo Calvente, que a sus 64 años del ala terminó la prueba con un resultado más que meritorio.