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Ruta de trail running nocturno de alta montaña; Dificultad física: alta; Dificultad técnica: Media; Zapatillas Inov-8 TrailRoc 245 (minimalistas-transición)

Hoy estoy que me salgo. Dos entradas el mismo día después de más de un año sin escribir. Pero la ocasión lo merece.

Ejercía hoy de Cicerone Aarón Hicks, uno de los miembros supervivientes del grupo fundador de Granada Ultra Trail, haciendo honor a su historial. Le seguíamos Sergio Nogueras, Antonio Marín y yo.

La ruta comienza en la Cortijuela al caer la noche, en pleno corazón de la media montaña de Sierra Nevada, a los pies del Trevenque. Desde ahí salimos cuesta arriba en dirección hacia el Collado Chaquetas por la pista forestal. Al llegar al collado, encendemos nuestras linternas y abandonamos la pista hacia la izquierda, por un empinado y pedregoso sendero. Ascendemos penosamente y nos vamos adentrando en la zona de alta montaña, por encima de los 2000m, hasta llegar a la cresta de la Loma de Dílar. De vez en cuando nos cruzamos con algún grupo de vacas que se pasan el verano pastando por aquí. No sé quien se asusta más, si ellas o nosotras. Echamos la vista atrás y la luna nos deja entrever la cadena de cotas medias de los Alayos, y las luces de Granada brillan al fondo. Espectacular.

El camino por la cresta asciende de forma suave hasta llegar el Peñón de Dílar, a más de 2400m de altitud. Coronamos y durante un par de kilómetros podemos correr rápido, esquivando las lascas de pizarra y empezando a sufrir las dificultades que implican estas alturas. Al poco, el camino se empieza a empinar de nuevo, y allternamos caminar y correr hasta llegar al borde mismo de la estación de esquí.

Nos colamos dentro de las pistas de esquí (ahora sin nieve, lógicamente) y bajamos todo lo rápido que nos dejan las piedras y los matorrales. Al poco se abre una vereda que acaba convirtiéndose en un camino ancho y que, ahora sí, nos permite bajar rápido hasta Pradollano, donde los ojos brillantes de un zorro extrañado nos dan la bienvenida.

Desde Pradollano salimos por la Fuente del Mirlo y enfilamos el camino del Collado de Matas Verdes. Este camino es un continuo sube y baja; una vez tras otra vamos cruzando barranquillos por los que bajan arroyos, que luego hay que remontar. El verano ha resecado mucho el terreno, que tiene muchas piedras sueltas y tierra. En algunas zonas ha habido desprendimientos y, a pesar de que hay más bajada que subida, el avance se hace sufrido. Tanto Aarón como yo probamos el suelo, él incluso en una de las caídas se da un fuerte golpe en la espalda que lo deja un poco renqueante.

Tras innumerables subidas y bajadas por fin enfilamos la larga subida que nos deja en el mismo Collado de Matas Verdes (que da nombre al camino). De nuevo el Trevenque y las luces de Granada se abren ante nuestros ojos, y sólo queda descolgarse un par de kilómetros más hasta llegar, cerca de las 12.30 de la noche, cansados y magullados, al punto de inicio de la ruta.

Mapa y altimetría de la ruta

Collado de Matas Verdes

Pincha aquí para acceder a la ruta interactiva

P.D. Mención aparte se merecen las zapatillas. Acabo de adquirir unas Innov-8 TrailRoc 245, unas zapatillas con sólo 3mm de drop, lo que las convierte en unas minimalistas o incluso en unas buenas zapatillas de transición al barefoot. Acostumbrado a correr con zapatillas con poco drop en asfalto, no me ha costado demasiado adaptarme a ellas. El agarre es muy bueno, y a pesar del poco drop, la suela aguanta bastante bien los terrenos técnicos. En general van muy vien subiendo, pero no tanto en el llaneo y las bajadas.

El upper no tiene tensores ni protecciones, lo que las hace muy cómodas y ligeras. El único inconveniente es que la ausencia de protecciones laterales y superiores deja el pie desprotegido. En una zona con tantos arbusto y pinchos como ésta, no es un incoveniente menor.

Rutas de trail running; Dificultad técnica y física: Media-alta; Zapatillas: Adidas Adizero XT (Lavaderos) y Asics Trabuco 13 (Alayos).

Llevo tiempo sin actualizar el blog. Me resulta difícil encontrar ganas y tiempo para escribr. Por suerte, no para correr. Sí es cierto que he pasado de competir en torno a 14 ó 15 veces al año, a no más de tres o cuatro. Algo debe haber cambiado en mi filosofía como corredor, que ponerme un dorsal (y escribir sobre ello) significa cada vez menos y correr casi cada día cada vez más.

En este tiempo he corrido algunas pruebas a las que les tenía muchas ganas. Primero, el 10.000 popular de Canillejas, el que dicen que es el más rápido de toda España por su desnivel total ligeramente negativo. Segundo, el III Maratón de Málaga, que no fue homologado por un error en el circuito, que se solventó finalmente para salvar los 42km 195m (lo que no terminó de convencer a los técnicos de la Federación). Y tercero, y por cuarta vez, el Maratón de Madrid.

Sin haber entrenado de forma particularmente específica para ninguno ellos, en los tres hice marca: 38′ 30”, 3h 12′ 40”, y 3h 11′ 28”, respectivamente. Mi rutina de correr ácrata no parece dar malos resultados. Nunca sabré que pasaría si me sometiera a una rutina más formal de entrenamiento, pero eso, la verdad, no va a pasar.

Respecto del correr cotidiando, no creía yo que Sierra Nevada tuviera muchas más posibilidades de sorprenderme. Me equivocaba. Nuestro club Granada Ultra Trail ha programado dos rutas este mes de Junio que han resultado ser rotundamente espectaculares.

La primera de ellas ha sido un clásico del final de la primavera. La visita a los Lavaderos de la Reina es obligada hacia finales de Mayo o primeros de Junio. La diferencia es que, en lugar de acceder a los mismos por el refugio de Peña Partida o por la Acequia del Papeles, arrancamos del Collado del Alguacil para bajar hacia el Maitena y luego remontar campo a través hasta la misma cascada de los Lavaderos. La vuelta la hicimos por la Peña del Soldado y las Catifas, de vuelta hacia el collado del Alguacil. Esta primavera tan húmeda y fría ha dejado grandes cantidades de nieve en algunos tramos, lo que hizo la ruta más dura, pero también mucho más espectacular.

Acceso a la ruta interactiva

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

La segunda ruta, la que hemos realizado hoy, ha sido algo más corta, pero en realidad mucho más exigente, por el calor, por el desnivel, y por lo escarpado del terreno. Partiendo del área recreativa del río Dílar, hemos remontado hacia el Canal de la Espartera y, desde ahí, hemos cruzado todo el Barranco del Buho hasta la toma del canal. Ahí, el río crecido por el deshielo nos preparaba una buena sorpresa. Cruzar el río no ha sido nada fácil, y tampoco del todo seguro, aunque finalmente pudimos tomar la vereda del Collado del Pino, buscando su cota máxima.

Desde allí, campo a través y entre peñas, hemos seguido avanzando a duras penas hasta encontrar la cuerda de los Alayos. Llegado este punto ya habíamos cubierto lo más duro de la ruta, con sus buenos 1300 m de desnivel positivo acumulado. Desde allí, “sólo” quedaba crestear todos los grandes picos de los Alayos y descolgarnos por un arenal interminable de nuevo hasta el río Dílar (donde cruzar no sólo ha sido bastante más fácil, sino también mucho más agradable, por lo refrescante).

Acceso a la ruta interactiva

La ruta de los Lavaderos convocó al club casi al completo. La de los Alayos sólo a algunos de los más habituales (Manuel, Sergio, Pedro, Aarón y éste quien escribe). Dos rutas muy distintas, con estilos muy distintos, pero ambas de las que dejan un poso de felicidad, de esos que duran hasta la siguiente aventura.

Carrera por montaña; Terreno: Vereda, campo a través, cortafuegos y pista forestal; 17km; zapatillas Asics Gel Trabuco 13; Dificultad física: muy alta; dificultad técnica: media.

Clasificación y fotos en la página web de global-tempo.

Después de mucho tiempo sin actualizar el blog, me animo a vencer la pereza para dar cuenta de la primera carrera por montaña de Cenes de la Vega.

Pocos imaginarían que tan cerca de las mismas puertas de Granada capital pudiera sacarse un trail tan duro. A priori, me extrañaba la denominación de CxM, pero, visto lo visto, está más que bien puesta, ya que por dureza no tiene nada que envidiar a otras carreras del mismo tipo ya consolidadas.

Viendo el perfil, y esos más de 1000m de desnivel positivo en una distancia aparentemente corta (17km), y haciendo un cálculo bastante sencillo, podíamos haberlo imaginado. Sin embargo, una cosa es imaginar una carrera y otra es correrla. En nuestro caso, además, la experiencia corría en nuestra contra. Estábamos más que familiarizados con la zona, pero para elegir el recorrido la organización había evitado las pistas forestales – más obvias, más anchas, y de pendiente más constante – para decantarse por veredas y trozos de cortafuegos, cercanas a las mismas, pero de terreno mucho más quebrado y rompepiernas.

El punto de partida se encontraba en el casco urbano de Cenes. Desde ahí, un llaneo de algo menos de 3km por la ribera del Genil nos plantaba a los pies de uno de los cortafuegos que salvan el barranco del Balcón del Genil (la Raja Tomás) y te dejan en el Camino de los Neveros. El recorrido, sin embargo, abandonaba a las primeras de cambio el Camino de los Neveros por la derecha, para ir cresteando paralelamente al mismo. Ese cresteo constaba de 4 empinadísimas cuestas – de más del 30% de desnivel en algún tramo – y de muy breves descansos entre ellas. En total, algo más de 5kms de durísimo ascenso casi constante, en el que sólo era posible correr a cortos intervalos, que nos dejaban el cumbre del Cerro de los Majojos, un popular punto de despegue para parapentistas.

Una vez descendidos por la cara opuesta del cerro, nos enganchamos al camino de los Neveros, que descendemos entre el km 8 y el 10 de la prueba. A continuación abandonamos el camino por un cortafuegos técnicamente sencillo, pero de pendiente endiablada, donde se pueden alcanzar velocidades importantes. Por desgracia, ese largo y pronunciado descenso castiga las piernas tanto o más como los ascensos, y todavía queda por subir un largo tramo por la pista forestal que une la carretera de la Sierra y el Camino de los Neveros, antes de enfilar de nuevo el camino y el último cortafuegos que nos deja a las puertas de Cenes y a un kilómetro escaso de la meta.

En resumen, la dureza de la ruta no reside sólo en el desnivel, sino también en la brusquedad de las subidas y de las bajadas. Las subidas son inmensamente duras, pero igualmente las bajadas son largas, de fuerte pendiente y castigan las piernas extraordinariamente. Yo, dos días después, aún tengo unas agujetas que apenas me han dejado hoy rodar un poco para soltar las piernas.

No sí la publicidad, que rezaba que ésta es la carrera más dura de Sierra Nevada, puede tomarse por cierta, sobre todo teniendo en cuenta que la Media Maratón de Montaña que se celebra en breve durante el Mountain Weekend Festival (organizado por el Club Alpino Benalmádena) tiene una distancia y un desnivel medio mayor que ésta; pero, igualmente, no es una carrera para incautos.

En el apartado de la organización, todo fue razonablemente bien para ser una primera edición. Ya sorprende que en estos tiempos nazcan carreras nuevas. También, aunque a mi la cuestión de los regalos me la trae bastante al pairo, es de agradecer una bolsa del corredor bastante decente: una camiseta de las que se pueden usar de verdad para correr (y no como pijama o para trapos), y una gorra de running también utilizable. Del lado de las cosas a mejorar: un guardarropa más seguro y una recogida de dorsales un poco más ágil y, sobre todo, en la que se compruebe la identidad y la ficha federativa para evitar posibles sustos.

Ruta interactiva

Ruta de trail running por media y alta montaña; 26.4 kms; Dificultad técnica: media; Dificultad física: muy alta; Zapatillas Asics Trabuco 13

Hoy resulta difícil ponerse a escribir. Es difícil decidir por dónde empezar. Es difícil encontrar las palabras. Y, en cualquier caso, lo que escriba no va a ser fiel a las sensaciones recogidas. Las fotos, con seguridad, tampoco harán justicia.

Vanesa y Emilio

A las 8 y 30 nos esperaba Emilio en el Centro de Interpretación del Jardín Botánico de la Cortijuela, donde llegamos puntales los que subíamos en coche desde Granada. El breve recuento da una representación estupenda de los clubes implicados. Por parte de Granabike-HIMAT, Nando, Antonio Luis y Xurxo; por parte de “Cualquiera puede hacerlo”, Fran, Antonio y Er Leon; y por parte de Granada UltraTrail, Emilio, Vanesa, Pablo, Aarón, y el que escribe. Poco a poco, somos más los que nos vamos animando a practicar este duro pero agradecido (a veces) deporte que es el trail running de montaña.

Salimos subiendo la fuerte pendiente de la vereda que, desde la Cortijuela, forma parte del Sulayr (sendero que toma su nombre del título que los árabes dieron al Veleta, la Montaña del Sol, y que hoy circunda todo el macizo de Sierra Nevada). Ascendemos poco a poco, con las piernas aún torpes y la respiración entrecortada del frío y el esfuerzo. Al poco la pendiente se relaja y alcanzamos un prado, desde el que se divisa la corona del Trevenque a nuestra espalda y el Valle del Monachil a nuestra izquierda.

Seguimos avanzando hasta coronar el Collado de Matas Verdes. El Trevenque sigue reinando a nuestras espaldas, pero frente a nosotros ya se abre la imponente cadena de los tresmiles, hoy ocultada por las nubes, aún lejanas, y por el relente. Primer aviso: por encima de los 2500 m., a lo lejos se divisa perfectamente una fina capa de nive en las laderas del Veleta y los Machos. La temperatura sigue siendo baja y no parece que el tiempo vaya a mejorar.

Un kilómetro de fuerte bajada después del collado, doblamos a la izquierda, siguiendo el recorrido del Sulayr. El sendero en zig-zag nos conduce a la toma de agua de la Central de Diéchar, donde cruzamos el río Monachil y enfilamos la pista forestal de San Jerónimo. Aquí Emilio nos tenía preparada la primera sorpresa: en lugar de seguir la pista hacia los Neveros, la abandonamos por un sendero a la izquierda a las primeras de cambio, y que nos lleva a la antigua leprosería del Convento de San Jerónimo. A los pocos metros de rodear el Convento, desaparece todo rastro de sendero. Por cierto, también desaparece la señal GPS; de ahí el breve tramo recto que aparece en el kilómetro 11 de la ruta interactiva.

Haz click para acceder al track y la ruta interactiva

Tomando como referencia un barranquillo que se abre a nuestra derecha nos metemos en el bosque. Los pinos se van cerrando y avanzar se hace cada metro un poco más duro. En el siguiente kilómetro de campo a través ganamos 300 metros verticales (ver la foto del encabezado). El grupo se separa, y en el nuestro confiamos en el buen sentido de la orientación de Aarón, que ya ha recorrido este tramo en el SNUT. Por detrás, sabemos que Emilio sirve de guía a Vanesa, Antonio Luis, Er León, y Xurxo.

Atravesamos un carrascal, y reencontramos la vereda. La pendiente baja a un soportable 20%, que puede hacerse trotando a ratos y, por fin, una cancela nos da paso a una pista forestal y a la carretera de la Sierra. Nos reunificamos, medimos nuestras fuerzas y empiezan las malas noticias. Lo que unos minutos antes era un txirimiri, está empezando a convertirse en un molesto y frio aguacero.

Corremos unos escasos 500 metros por asfalto, para pasar a la derecha a una nueva vereda que sirve de enlace con el antiguo circuito de BTT de la Suerte de Fuente Alta. Hacemos la parte baja del circuito, desde donde la ladera se abre en la lejanía hacia la Loma de Dílar y la espectacular vista de la parte de la ruta – 15 kms – que ya hemos dejado atrás. Sin embargo, poco podemos disfrutar del paisaje, con la lluvia arreciando y, sinceramente, escasamente preparados para un día húmedo y frío que contradecía todas las previsiones meteorológicas que habíamos consultado.

Por fin salimos del circuito por el extremo opuesto al de entrada y llegamos a Pradollano. Calados ya hasta los huesos, toca reunirse de nuevo y tomar decisiones. Una cafetería abierta, un café con tostadas y, sobre todo, los secamanos de los servicios, que nos permiten secar y calentar un poco nuestras prendas, nos hace ver las cosas con más claridad. Al retomar el camino, la lluvia se hace más fina y, saliendo de Pradollano por la fuente del Mirlo, un claro entre las nubes incluso nos regala algunos rayos de sol.

La parte de la ruta que nos queda por delante es si cabe aún más espectacular. Hacemos parte del antiguo circuito de fondo de la Estación de esquí, y lo abandonamos al poco para tomar la vereda que nos acabará llevando de nuevo hasta el Collado de Matas Verdes. Estos últimos 10 kms son los más entretenidos: aunque hay fuertes repechos de varios cientos de metros, el desnivel medio es negativo. La vereda es técnica pero puede puede hacerse rápido. Hay que atravesar arroyos y zonas empantanadas (en una de las cuales Aarón mete la pierna hasta la rodilla, en lo que él creía que iba a ser un “elegante” salto por encima de un arroyo…) Finalmente, ganamos el Collado y el Trevenque aparece imponente ante nuestros ojos. Esta parte de la ruta coincide con la de inicio pero, lo que a la salida era una penosa cuesta arriba, ahora es un divertido descenso.

Por fin, alcanzamos nuestra meta. Aarón, Fran, Antonio y yo llegamos en cabeza, exultantes. Poco a poco van goteando los demás. Cada que cabeza que aparece a lo lejos la celebramos como si fuera la meta de una importante carrera. En toda la ruta, lo mejor: los compañeros.

Los compañeros

De izquierda a derecha: Aarón, Fran, Antonio, Er Leon, Pablo, Nando, César (abajo), Emilio, Vanesa y Antonio Luis. Xurxo está haciendo la foto. Muchas gracias a tod@s.

Carrera de fondo en ruta; 47km 380m; Dificultad física: Extrema; Zapatillas Nike LunarElite 2

Clasificación, fotos y vídeos oficiales, Fotos Granabike 1, Fotos Granabike 2, Vídeocrónica en Ideal, Galería de fotos Ideal, Ruta interactiva

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A las 7 estábamos bien preparados Laure, Emilio y yo en el extremo del paseo del Salón, junto con otros más de 400 corredores, dispuestos para realizar una de las pruebas de fondo más duras que pueden caber en la cabeza de un atleta.

La subida pedestre al Veleta tiene merecida su fama. Casi 50 kms, de los que, desde el 10 hasta el 50 transcurren por una continua subida que empieza a los 700 metros sobre el nivel del mar a los que se encuentra Granada capital, y termina en los 3400 a los que se encuentra la cumbre del Veleta.

A la salida, mi compeñero Emilio y yo hemos salido juntos, a un conservador, pero suficientemenete vivo ritmo. Juntos hemos llegado hasta el arranque de la cuesta arriba, a la salida del pueblo de Pinos Genil. Desde allí, nuestros respectivos ritmos nos han ido distanciando lenta pero inexorablemente.

Para este punto, ya se me había unido Gaby, que con su bicicleta de carretera me ha acompañado prácticamente hasta el final de la ruta, y al que le agradezco enormemente el haberme abastecido de isotónica y comida, pero sobre todo, el haberme hecho compañia, y la carrera mucho más llevadera. Todo el camino estaba de hecho plagado de compañeros de Granabike, marcando con su presencia (y con su vocerío) los puntos más señalados del recorrido, y, algunos de ellos, con sus BTTs, acompañándonos en algunas partes del recorrido.

Bien. Como decía, una larga subida al 7-8% de desnivel nos lleva de Pinos Genil al empalme con la carretera de Sierra Nevada. A partir de aquí la pendiente se relaja un poco, y los kilómetros se suceden lentamente, con un solo y breve descanso de unos pocos cientos de metros. Marco ritmo de crucero a poco más de 6’/km, y me dejo distraer por las cada vez más espectaculares vistas y por la conversación de mis compañeros.

Llegamos al centro de visitantes del Dornajo, en el km 25, una media hora por delante de mi horario previsto. Allí está el grupo que ha montado Nando. Paro un breve minuto para saludar y repostar, y, sobre todo, para prepararme mentalmente para lo que está por llegar, que es aún lo más duro…

Nos desviamos de la carretera principal de acceso a la Estación de Esquí, y enfilamos la antigua carretera de la Sierra, camino del Collado de las Sabinas: una interminable sucesión de curvas (puerto de categoría especial en la Vuelta a España de ciclismo) que machaca al más duro. Los tramos rectos se hacen llevaderos, pero cada curva cae como un hacha sobre las piernas. A media subida la vegetación desaparece y empieza a manifestarse el paisaje casi lunar tan característico de la alta montaña granadina.

Tras siete kilómetros llegamos a un tramo, de nuevo excesivamente corto, de llaneo y ligera bajada, y en breve volvemos a desviarnos, dejando a nuestra derecha Pradollano y ascendiendo a nuestra izquierda camino de la Hoya de la Mora. De nuevo la carretera se empina, y, aunque la temperatura es suave, el sol cae a plomo, y no se divisa ni un atisbo de sombra.

Desde aquí la ascensión ya es continua y constante. Cerca de la Hoya de la Mora las fuerzas empiezan a flaquear y empiezo a hacer cortos tramos andando. De hecho, la mayor parte de los corredores ya se han convertido en marchadores. Yo, por mi parte, empiezo a temerme que he sido demasiado arriesgado manteniendo un ritmo tan vivo hasta este punto.

Pero llego a la Hoya de la Mora, y allí me encuentro, por sorpresa a Marijose y a mi niña Candela. No hay mejor revulsivo para un momento de crisis y tardo casi dos kms en perder la sonrisa de la cara. Dos kms que, por cierto, he vuelto a hacer corriendo.

Los últimos 10 kilómetros, para quien conozca la subida al Veleta son poco menos que un infierno. Con casi 40 kms en las piernas (30 de subida), el Veleta se te muestra en todo su esplendor, tan enorme que parece que está al alcance de la mano. Pero la carretera parece estar hecha a propósito para desesperar al que intenta alcanzarlo. Una vuelta sucede a otra vuelta, y otra más y lo que son poco más de dos kms en línea recta se convierte en casi 10 de sufrimiento. A estas alturas la carretera escasamente es tal, descascarillada por las inclemencias. Aún así, Gaby y Newtunning siguen acompañándome. El primero con su flaca, teniendo todo el cuidado del mundo con los baches, el segundo con su burra, bastante más comodo.

Conforme avanza la subida empieza a hacer efecto lo que he ido comiendo por el camino, y me revitalizo un poco. Los tres últimos kilómetros decido dejar de andar y ponerme a correr. No casualmente, sino porque en un control me dicen que voy el 104, y veo al alcance de la mano llegar entre los 100 primeros de esta prueba mítica.

Esos tres últimos kilómetros resultan agónicos, pero la meta está tan cerca que la cabeza te lleva con más fuerza que las piernas. Sigo subiendo, a todo lo que dan mi corazón y mis pulmones (hay está el registro de la ruta interactiva para atestiguarlo). Y, por último, la meta. Una meta que sabe a gloria más que nunca. Finalmente, puesto 98 en 5h 40′ 44”.

KDD Duatlón de montaña; 1er tramo a pie 9.1 kms (dos vueltas circuito forestal); tramo BTT (37 kms mixtos asfalto, pista forestal y sendero); 2º tramo a pie 4.6 kms (una vuelta circuito forestal). Dificultad técnica: media-baja. Dificultad física: Muy alta.

Este fin de semana los Granabikers más díscolos hemos celebrado la primera KDD Duatlón Cross – HIMAT. Ha sido una reunión de amiguetes inquietos a los que las zapatillas y los pedales, por separado, se nos quedan cortos, pero, visto el detalle y el cariño con el que Fernando ha preparado todo, bien se merecería convertirse algún día en una convocatoria oficial. Así que vaya por delante mi agradecimiento a él mismo, así como a todos los que estuvieron colaborando en la organización el día del evento.

Foto cortesía de Fernando L. V.

El recorrido se mantuvo tal y como estaba decidido. En el primer tramo a pie completamos dos vueltas al Circuito Deportivo de la Suerte de Fuente Alta, junto a Pradollano (puerta de entrada de la estación de esquí de Sierra Nevada), un total de 9.1 kms de vereda. Este circuito está situado en un punto privilegiado del parque, y tanto el circuito mismo como las vistas dejaron una estupenda impresión a los que no lo conocían. A continuación os muestro la ruta interactiva del circuito, desde la que podéis descargar el track y los datos técnicos:

Circuito RUN HIMAT - Ruta interactiva

El posterior tramo BTT discurre primero por asfalto, descendiendo por el Collado de las Sabinas hacia el Dornajo/Collado de las Víboras, donde tomamos la pista de San Jerónimo para adentrarnos en el valle del Río Monachil. Descendemos al río Monachil, lo cruzamos en los dos sentidos, y volvemos a ascender por la pista de San Jerónimo, para desandar finalmente el camino andado hasta el circuito run de nuevo. Tal que así…

Tramo BTT HIMAT - Ruta interactiva

Finalmente, el segundo tramo a pie discurrió de nuevo por el circuito de Fuente Alta, esta vez completando una sola vuelta, que ya es bastante después de lo que llevaban las piernas a estas alturas.

El recorrido completo, incluyendo las dos vueltas iniciales al circuito a pie, el tramo BTT, y la vuelta final al circuito a pie, ordenados, quedó como sigue:

Duatlón HIMAT completo - Ruta interactiva

En cuanto a la carrera misma, el ritmo fue alto desde el principio, conmigo a la cabeza en el primer tramo a pie. La escasa ventaja con la que sali de dicho tramo fue neutralizada rápidamente entre la transición y la larga bajada hasta el río Monachil (nunca me he caracterizado por ser precisamente un buen bajador). Cruzado el río Monachil, donde empiezan los largos 15 en ascenso, sin descanso, recuperé algo de ritmo, pero Javi, que acabaría ganando, y Aarón, que quedaría segundo, ya iban lanzados y no hicieros más que ir incrementando su ventaja hasta el final.

Los tiempos en los distintos controles quedaron como sigue:

Sintiéndolo mucho, yo no pude asistir a este fantástico evento, organizado por Emilio, autor del blog hermano granadaultratrail. Así que os redirijo a la crónica del organizador, que no debería dejar a nadie indiferente.

Fotografía cortesía de Granada UltraTrail

Actividades como ésta demuestran a las claras que, en Sierra Nevada, una carrera a pie como ésta, pero oficial e incluída en el calendario, debería existir.

Ruta de bicicleta de carretera; 208 kms; 4000 m de desnivel acumulado positivo; Dificultad física: muy alta.

Si esta ruta fuera una carrera, su dureza sería similar a la de la Quebrantahuesos, o a la de la desaparecida Sierra Nevada Límite Road. Así lo demuestran sus 208 kms y sus 4000 metros de desnivel acumulado positivo. Con el hándicap añadido de los 38ºC que tuvimos que soportar a la vuelta, pasadas las cinco y media de la tarde, de un último día de Julio, en Granada.

Descripción técnica de la ruta y descarga

Pincha en cualquier punto de la imagen para visualizar y descargar la ruta

En el track de la ruta he obviado los 28 primeros kilómetros, desde Granada a Lecrín, que son comunes a la vuelta. Este primer tramo lo hicimos a primera hora de la mañana, pocos minutos después del amanecer, a una temperatura ideal y entre nieblas que se levantaban sobre el río que sirve de puerta al Valle de Lecrín, con verdes huertas a su derecha y las estribaciones de Sierra Nevada a su izquierda.

Lo duro comienza una vez que termina el tramo de descenso que nos conduce hacia la presa del pantano de Rules, a pocos kilómetros ya de la costa. Desde allí empezamos a adentrarnos en la Alpujarra y, salvo por breves tramos de bajada, tenemos que remontar desde los 147m de altitud hasta los 1500 a los que se encuentra el pueblo de Trevélez, localidad más alta de toda España, y dónde habíamos situado el punto intermedio en el que comer y retomar fuerzas.

Por el camino vamos cruzando los pueblos de la Alpujarra más profunda, con sus nombres de sabor antiguo, y sus blancas casitas encerradas en valles o colgando de las laderas de las montañas: Torvizcón, Cádiar, Bérchules (y otros como Almegíjar, Notáez o Lobras, que se van quedando a nuestra izquierda y en los que no llegamos a entrar). Y finalmente alcanzamos Trevélez, tras 120 kms de ruta y dónde paramos a recuperar fuerzas. Una hora de parada necesaria, pero tras la que, ya pasadas las dos de la tarde, se hace muy difícil arrancar de nuevo.

La vuelta, por un camino algo más corto, requiere perder altura, pero no reducir el esfuerzo. Los descensos son abruptos y técnicos, y están interrumpidos por frecuentes repechos. Ahora toca pasar por Busquístar, Pitres, Pampaneira, Órgiva y Lanjarón. Especialmente dura se hacen los 7 kilómetreos de escalada entre Órgiva y Lanjarón, con el calor de la siesta en nuestras espaldas y muchos, muchos kilómetros en las piernas.

Aún así, todo pareció llevadero en comparación con lo que nos quedaba por delante. Una vez que salimos de la Alpujarra y entramos en el Valle de Lecrín, toca remontar los aproximadamente 400 metros de desnivel que median desde poco antes de llegar a Béznar, cruzando Lecrín, hasta empalmar con la N-323. En Lecrín el termómetro marcaba 38ºC a la sombra. Al sol y montado en una bicicleta, sin una pizca de viento, el calor se hacía insoportable. Así y todo, el último tramo casi llano, desde Dúrcal hasta Armilla, lo hacemos a un ritmo vivo, dando relevos a más de 30 km/h.

Conmigo participaron una buena parte de los centuriones Granabike (Antonio Torres, Agustín Barbero, Juanjo Moro y Pepe Balderas) a los que agradezco – por decirlo de alguna manera – haber ideado y haberme convencido para participar en esta locura.

Marcha cicloturista cronometrada de bicicleta de carretera, 38km

Track, proyección en Google Earth y análisis IBP para descargar, Fotos en Ideal Digital, Fotos en Picasa (Ramón Ángel Serrano, Jose Manuel Catetochil, Jorge Guevara), Crónica de la prueba en Ideal Digital

Clasificación

Aún me faltaba esta clásica por añadir en este blog. La subida cicloturista al Veleta, en su 17ª edición, es una de las de más solera de las cicloturistas granadinas y, sin duda, una de las que más tirón tienen en los alrededores: algo menos de 600 ciclistas en esta edición del 2010.

La propuesta lo merece: subir desde Granada hasta el segundo pico más alto de la península (después del vecino Mulhacén) en el tiempo más corto posible. En esta ocasión, las circunstancias obligaron a un punto de salida a las afueras de Granada capital (en Cenes de la Vega) y a un punto de llegada un poco más bajo. En lugar de ascender hasta la cumbre del Veleta, como otros años, en esta ocasión la nieve que aún permanece en las cotas más altas ha obligado a que el recorrido fuera unos dos kilómetros más corto.

Lo interesante en este caso no está en el track ni en el perfil. La carretera de subida al Veleta es fácil de encontrar, subiendo el Collado de las Sabinas y abandonando la carretera que conduce a Pradollano poco antes de llegar al CARD en dirección a la Hoya de la Mora. El perfil es también bastante monótono: llano en los escasos 3 kilómetros que distan entre Cenes y Pinos Genil y, a partir de ahí, una subida de inclinación casi constante hasta la meta. La pendiente media es del 7-8%, con algunos tramos en la zona de las Sabinas en torno al 10-12%, y algunas rampas pasada la Hoya de la Mora que se acercan al 10% y que se hacen bastante duras por el mal estado del firme (el asfalto de hecho desaparece en algunos puntos). Es pues la continuidad de la subida lo que le confiere su especial dureza a esta prueba. Además de dotes escaladores, se requiere una cierta estabilidad de ánimo para soportar un esfuerzo tan prolongado sin ningún descanso. Como prueba, en sólo 38 kms se alcanza un respetable índice de dificultad IBP de 161.

Mucho más interesante es el cambio de entorno que se va produciendo conforme se asciende, pasando por la Vega, el Pinar y, finalmente, el sorprendente paisaje casi lunar de la alta montaña. Este año, además, quedaban importantes restos de nieve en los últimos kilómetros, de tal manera que parecía que la carretera en algunos tramos estuviera excavada en el hielo. Muchos ciclistas no quisieron perderse la oportunidad de fotografiarse junto a las impresionantes paredes de nieve que bordeaban la carretera, lo que convirtió el recorrido en una curiosa fiesta multicolor. Más que ningún otro año, se ha respirado ese ambiente verdaderamente cicloturista, al margen de la competición, que debería reinar en este tipo de pruebas.

Ruta interactiva

Haz clic en cualquier punto de la imagen para la ruta interactiva

Marcha cicloturista de carretera con 27 km de tramo neutralizado y 85 de tramo libre; Desnivel acumulado positivo 2230m

Tracks para descargar (archivo .gpx, archivo .kml – Google Earth)

Clasificación, fotos y vídeos aquí (Gescon-chip) y aquí (Organización.- Club ciclista Acci de Guadix)

El Puerto de la Ragua es conocido por ser en invierno la meca del esquí de fondo en Sierra Nevada, y, para los que tienen un poco de memoria, por ser la via de paso más directa – siempre que las condiciones metereológicas lo permitían – entre Granada y Almería antes de la construcción de la A-92, atravesando de cara norte a cara sur el Parque Natural de Sierra Nevada. Sobra decir que cualquier competición ciclista que pase por ahí es necesariamente dura.

El punto de partida se sitúa cerca de la Catedral de Guadix, a 949 metros de altitud. Desde aquí parte el tramo neutralizado que atraviesa Jérez del Marquesado y Lanteira, hasta llegar a La Calahorra, con su famoso castillo al fondo, y que sirve de punto de arranque para el tramo libre. Esta primera parte no resulta demasiado interesante, y es en su mayor parte de falso llano, ligeramente pendiente hacia arriba y con cortos tramos de bajada poco pronunciados.

Desde la Calahorra comienza la subida al Puerto de La Ragua propiamente dicho. Desde los respetables 1250 metros a los que se sitúa esta localidad, aún tenemos que subir hasta los 2000 metros donde está la cima del puerto, en 14 kms de distancia. La pendiente media está, por tanto, en torno al 7%. Subiendo por esta cara norte, el puerto es muy tendido, sin rampas pronunciadas y sin descansos, lo que lo hace ideal para marcar un ritmo constante de pedaleo desde la base hasta la cima.

Desde la cima descendemos rápidamente por la cara sur, de características muy similares pero con mejor asfalto, hasta llegar al desvío a la derecha que conduce al valle del Río Bayárcal, ya en la provincia de Almería, y a 1200 m de altitud.

Dejamos el pueblo de Bayárcal a nuestra derecha, sin llegar a entrar, y empezamos a remontar lo que antes hemos descendido, de vuelta a la provincia de Granada. A diferencia de la carretera por la que hemos bajado, suave y constante, ésta empieza con un duro zigzag en la que la pendiente sube varias veces del 10%, y se mantiene después algo más asequible durante 5km. Tras éstos, el falso llano se alterna con subidas suaves 5 kms más hasta que enganchamos la parte alta de la carretera de la cara sur de la Ragua por la que hemos bajado. Desde aquí, todo es desandar el camino andado: 5 kms aproximadamente de subida de nuevo hasta la cima del puerto, bajar por la cara sur (por la que subimos en un principio, teniendo ahora mucho cuidado con el alfalto en mal estado), y de nuevo hacia la Calahorra, Lanteira, Jérez del Marquesado y finalmente Guadix.

Ruta interactiva

Pincha en la imagen para la ruta interactiva

En esta ocasión Granabike iba representado por Guillermo Aguado, Pepe Balderas y yo mismo. La primera parte del tramo libre la hemos hecho los tres muy juntos, con Pepe y yo subiendo a ritmo, y Guillermo haciendo la goma y contactándonos en los avituallamientos. En la bajada Pepe y yo nos fuimos un poco por delante, y al comenzar la subida desde Bayárcal Guillermo ya venía con algún retraso.

En la subida Pepe iba bastante mas fresco que yo, a pesar de lo cual me ha esperado en todo momento (gracias Pepe), lo que me ha venido de perlas para no desfallecer en la parte más dura de la ruta. Todo el regreso, por tanto, lo hemos hecho juntos, incluyendo el tramo de Jérez del Marquesado, donde el viento ha empezado a pegar bien, y los relevos – más generosos los de Pepe que los míos – se hacían imprescindibles para no acabar muerto y casi frenado.

Finalmente los dos hemos entrado en 4h 50′, algo por detrás de la mitad de la clasificación, y Guillermo escasamente 10′ después. Decir que me quedo satisfecho es decir poco; trás 8 meses dedicados casi en exclusiva a correr, y entrenando con la bicicleta menos que esporádicamente, las sensaciones y el tiempo han sido mucho mejores de lo que esperaba.

Para terminar, la organización ha estado bastante correcta. La entrega de dorsales, chips y maillots era rápida. La gestión del tramo neutralizado acptable (aunque la marcha, un poco lenta, del coche de cabeza estuvio a punto de provocar una montonera un par de veces). Y la comida y la bebida a la llegada eran abundantes y de calidad. Personalmente, sólo eché en falta un poco de atención a la mitad de cola del grupo de corredores. En algunos puntos, faltaba alguna señal indicando el camino. Cierto que en esos puntos el tramo más obvio era siempre el correcto, pero quizá alguien para asegurar que se estaba tomando el bueno habría sido de agradecer. Por lo demás, mi más sincera enhorabuena al grupo ciclista Acci y a todos los corredores.