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Ruta de trail running nocturno de alta montaña; Dificultad física: alta; Dificultad técnica: Media; Zapatillas Inov-8 TrailRoc 245 (minimalistas-transición)

Hoy estoy que me salgo. Dos entradas el mismo día después de más de un año sin escribir. Pero la ocasión lo merece.

Ejercía hoy de Cicerone Aarón Hicks, uno de los miembros supervivientes del grupo fundador de Granada Ultra Trail, haciendo honor a su historial. Le seguíamos Sergio Nogueras, Antonio Marín y yo.

La ruta comienza en la Cortijuela al caer la noche, en pleno corazón de la media montaña de Sierra Nevada, a los pies del Trevenque. Desde ahí salimos cuesta arriba en dirección hacia el Collado Chaquetas por la pista forestal. Al llegar al collado, encendemos nuestras linternas y abandonamos la pista hacia la izquierda, por un empinado y pedregoso sendero. Ascendemos penosamente y nos vamos adentrando en la zona de alta montaña, por encima de los 2000m, hasta llegar a la cresta de la Loma de Dílar. De vez en cuando nos cruzamos con algún grupo de vacas que se pasan el verano pastando por aquí. No sé quien se asusta más, si ellas o nosotras. Echamos la vista atrás y la luna nos deja entrever la cadena de cotas medias de los Alayos, y las luces de Granada brillan al fondo. Espectacular.

El camino por la cresta asciende de forma suave hasta llegar el Peñón de Dílar, a más de 2400m de altitud. Coronamos y durante un par de kilómetros podemos correr rápido, esquivando las lascas de pizarra y empezando a sufrir las dificultades que implican estas alturas. Al poco, el camino se empieza a empinar de nuevo, y allternamos caminar y correr hasta llegar al borde mismo de la estación de esquí.

Nos colamos dentro de las pistas de esquí (ahora sin nieve, lógicamente) y bajamos todo lo rápido que nos dejan las piedras y los matorrales. Al poco se abre una vereda que acaba convirtiéndose en un camino ancho y que, ahora sí, nos permite bajar rápido hasta Pradollano, donde los ojos brillantes de un zorro extrañado nos dan la bienvenida.

Desde Pradollano salimos por la Fuente del Mirlo y enfilamos el camino del Collado de Matas Verdes. Este camino es un continuo sube y baja; una vez tras otra vamos cruzando barranquillos por los que bajan arroyos, que luego hay que remontar. El verano ha resecado mucho el terreno, que tiene muchas piedras sueltas y tierra. En algunas zonas ha habido desprendimientos y, a pesar de que hay más bajada que subida, el avance se hace sufrido. Tanto Aarón como yo probamos el suelo, él incluso en una de las caídas se da un fuerte golpe en la espalda que lo deja un poco renqueante.

Tras innumerables subidas y bajadas por fin enfilamos la larga subida que nos deja en el mismo Collado de Matas Verdes (que da nombre al camino). De nuevo el Trevenque y las luces de Granada se abren ante nuestros ojos, y sólo queda descolgarse un par de kilómetros más hasta llegar, cerca de las 12.30 de la noche, cansados y magullados, al punto de inicio de la ruta.

Mapa y altimetría de la ruta

Collado de Matas Verdes

Pincha aquí para acceder a la ruta interactiva

P.D. Mención aparte se merecen las zapatillas. Acabo de adquirir unas Innov-8 TrailRoc 245, unas zapatillas con sólo 3mm de drop, lo que las convierte en unas minimalistas o incluso en unas buenas zapatillas de transición al barefoot. Acostumbrado a correr con zapatillas con poco drop en asfalto, no me ha costado demasiado adaptarme a ellas. El agarre es muy bueno, y a pesar del poco drop, la suela aguanta bastante bien los terrenos técnicos. En general van muy vien subiendo, pero no tanto en el llaneo y las bajadas.

El upper no tiene tensores ni protecciones, lo que las hace muy cómodas y ligeras. El único inconveniente es que la ausencia de protecciones laterales y superiores deja el pie desprotegido. En una zona con tantos arbusto y pinchos como ésta, no es un incoveniente menor.

Carrera de montaña, 29 kms; Dificultad física: Alta; Difultad técnica: media-baja; Zapatillas Mizuno Wave Ascend 8

Clasificación y fotos de la organización, Fotos de Granada x el running

Llevo meses sin escribir una entrada nueva. No hay de qué preocuparse. La vida me mantiene entretenido con menesteres más urgentes, pero corro igual o más que siempre, aunque, eso sí, compito algo menos. En todo este tiempo casi he dejado las carreras cortas, pero han pasado los maratones de Valencia 2013, Sevilla 2014 y Madrid 2014, con suerte desigual.

Esta entrada se debe a que en esta carrera han pintado bastos de verdad. La tormenta perfecta: algo de malestar estomacal previo, 35ºC en la salida, exceso de confianza, no haber estudiado convenientemente el perfil y, sobre todo, el mayor peligro de todos los corredores: la deshidratación (seguramente como consecuencia de todo lo anterior).

La ruta comienza en el pueblo de Colomera a las 6 de la tarde, y lo hace fuerte. Tras algo más de un kilómetro callejeando cuesta arriba por el pueblo, abandonamos éste y tomamos un camino que lleva con pendiente constante y ascendente hasta aproximadamente el kilómetro 5, donde está el primer avituallamiento. Para este punto ya me ha quedado bastante claro que no lo voy a pasar bien; he salido demasiado fuerte y empiezo a tener dolores de estómago. El tramo que queda hasta coronar la primera cota de la carrera, cerca del kilómetro 6 es además un sendero con algún punto complicado y que se empina aún más.

Una vez arriba, el tramo siguiente es quizá la parte menos agradecida de la carrera. Durante unos cuantos kilómetros, el terreno es casi todo cuesta abajo, sobre todo por pistas agrículas y olivares, pero bajo incómodo, acalorado, empiezo a tener calambres en el estómago, y el líquido de los avituallamientos no me calma la sed. Malo.

Pero lo peor está por llegar. Después de bajar de Tózar y llanear durante casi dos kilómetros, bajamos al cauce del río que separa este pueblo del término de Moclín. Esta es sin duda la parte más bonita de la ruta: se desciende por un sendero empinado hasta el río, que se cruza por un espectacular puente colgante y una pasarela. Aquí se nota el fresco del agua y me da la impresión de revivir un poco. Lo siguiente, sin embargo, es salir del valle por un empinadísimo sendero lleno de piedras y escalones donde las fuerzas me abandonan totalmente. Ando todo el tiempo, me detengo a ratos para recuperar el resuello, pero las molestias van a más. Pocas veces me he sentido tan débil.

Llegamos a Moclín y se termina esta pequeña tortura, y a partir de ahí comienza una larguísima cuesta abajo, desde el kilómetro 16 hasta poco antes del 20; una pista ancha y polvorienta en la que hay que tener cuidado para no salir patinando, y que te deja en el pueblo de Olivares. Aquí prácticamente se acaba la parte de montaña. Hay que atravesar las empinadas calles del pueblo hasta abandonarlo por la parte alta del pueblo. Todo ese tramo lo hago andando, y a partir de ahí alterno caminar con trotar, prinero por un camino agrícola y después por asfalto, casi todo cuesta arriba. Cae la noche a unos 6 kms de la meta, y enciendo el frontal. Pasadas tres horas desde la salida, a ratos me siento medio flotar en la carretera, rodeado por la pequeña burbuja de luz de mi linterna.

Mapa y altimetría

huella del buhoPincha aquí para acceder a la ruta interactiva

P.D. A pesar de mis penas, bastante bien la organización. Cosas a mejorar: las señales de orientación dentro de los pueblos eran bastante precarias (un folio con una fecha). Para los que íbamos por la mitad, algunas se habían caído o habían sido arrancadas, por lo que se dudaba bastante en algunas bifurcaciones. Respecto de la hora de la salida, ¿no sería más lógico retrasarla al menos una horita? La queja del calor fue muy generalizada.

Rutas de trail running; Dificultad técnica y física: Media-alta; Zapatillas: Adidas Adizero XT (Lavaderos) y Asics Trabuco 13 (Alayos).

Llevo tiempo sin actualizar el blog. Me resulta difícil encontrar ganas y tiempo para escribr. Por suerte, no para correr. Sí es cierto que he pasado de competir en torno a 14 ó 15 veces al año, a no más de tres o cuatro. Algo debe haber cambiado en mi filosofía como corredor, que ponerme un dorsal (y escribir sobre ello) significa cada vez menos y correr casi cada día cada vez más.

En este tiempo he corrido algunas pruebas a las que les tenía muchas ganas. Primero, el 10.000 popular de Canillejas, el que dicen que es el más rápido de toda España por su desnivel total ligeramente negativo. Segundo, el III Maratón de Málaga, que no fue homologado por un error en el circuito, que se solventó finalmente para salvar los 42km 195m (lo que no terminó de convencer a los técnicos de la Federación). Y tercero, y por cuarta vez, el Maratón de Madrid.

Sin haber entrenado de forma particularmente específica para ninguno ellos, en los tres hice marca: 38′ 30”, 3h 12′ 40”, y 3h 11′ 28”, respectivamente. Mi rutina de correr ácrata no parece dar malos resultados. Nunca sabré que pasaría si me sometiera a una rutina más formal de entrenamiento, pero eso, la verdad, no va a pasar.

Respecto del correr cotidiando, no creía yo que Sierra Nevada tuviera muchas más posibilidades de sorprenderme. Me equivocaba. Nuestro club Granada Ultra Trail ha programado dos rutas este mes de Junio que han resultado ser rotundamente espectaculares.

La primera de ellas ha sido un clásico del final de la primavera. La visita a los Lavaderos de la Reina es obligada hacia finales de Mayo o primeros de Junio. La diferencia es que, en lugar de acceder a los mismos por el refugio de Peña Partida o por la Acequia del Papeles, arrancamos del Collado del Alguacil para bajar hacia el Maitena y luego remontar campo a través hasta la misma cascada de los Lavaderos. La vuelta la hicimos por la Peña del Soldado y las Catifas, de vuelta hacia el collado del Alguacil. Esta primavera tan húmeda y fría ha dejado grandes cantidades de nieve en algunos tramos, lo que hizo la ruta más dura, pero también mucho más espectacular.

Acceso a la ruta interactiva

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

Granada Ultra Trail en los Lavaderos de la Reina

La segunda ruta, la que hemos realizado hoy, ha sido algo más corta, pero en realidad mucho más exigente, por el calor, por el desnivel, y por lo escarpado del terreno. Partiendo del área recreativa del río Dílar, hemos remontado hacia el Canal de la Espartera y, desde ahí, hemos cruzado todo el Barranco del Buho hasta la toma del canal. Ahí, el río crecido por el deshielo nos preparaba una buena sorpresa. Cruzar el río no ha sido nada fácil, y tampoco del todo seguro, aunque finalmente pudimos tomar la vereda del Collado del Pino, buscando su cota máxima.

Desde allí, campo a través y entre peñas, hemos seguido avanzando a duras penas hasta encontrar la cuerda de los Alayos. Llegado este punto ya habíamos cubierto lo más duro de la ruta, con sus buenos 1300 m de desnivel positivo acumulado. Desde allí, “sólo” quedaba crestear todos los grandes picos de los Alayos y descolgarnos por un arenal interminable de nuevo hasta el río Dílar (donde cruzar no sólo ha sido bastante más fácil, sino también mucho más agradable, por lo refrescante).

Acceso a la ruta interactiva

La ruta de los Lavaderos convocó al club casi al completo. La de los Alayos sólo a algunos de los más habituales (Manuel, Sergio, Pedro, Aarón y éste quien escribe). Dos rutas muy distintas, con estilos muy distintos, pero ambas de las que dejan un poso de felicidad, de esos que duran hasta la siguiente aventura.

Carrera por montaña; Terreno: Vereda, campo a través, cortafuegos y pista forestal; 17km; zapatillas Asics Gel Trabuco 13; Dificultad física: muy alta; dificultad técnica: media.

Clasificación y fotos en la página web de global-tempo.

Después de mucho tiempo sin actualizar el blog, me animo a vencer la pereza para dar cuenta de la primera carrera por montaña de Cenes de la Vega.

Pocos imaginarían que tan cerca de las mismas puertas de Granada capital pudiera sacarse un trail tan duro. A priori, me extrañaba la denominación de CxM, pero, visto lo visto, está más que bien puesta, ya que por dureza no tiene nada que envidiar a otras carreras del mismo tipo ya consolidadas.

Viendo el perfil, y esos más de 1000m de desnivel positivo en una distancia aparentemente corta (17km), y haciendo un cálculo bastante sencillo, podíamos haberlo imaginado. Sin embargo, una cosa es imaginar una carrera y otra es correrla. En nuestro caso, además, la experiencia corría en nuestra contra. Estábamos más que familiarizados con la zona, pero para elegir el recorrido la organización había evitado las pistas forestales – más obvias, más anchas, y de pendiente más constante – para decantarse por veredas y trozos de cortafuegos, cercanas a las mismas, pero de terreno mucho más quebrado y rompepiernas.

El punto de partida se encontraba en el casco urbano de Cenes. Desde ahí, un llaneo de algo menos de 3km por la ribera del Genil nos plantaba a los pies de uno de los cortafuegos que salvan el barranco del Balcón del Genil (la Raja Tomás) y te dejan en el Camino de los Neveros. El recorrido, sin embargo, abandonaba a las primeras de cambio el Camino de los Neveros por la derecha, para ir cresteando paralelamente al mismo. Ese cresteo constaba de 4 empinadísimas cuestas – de más del 30% de desnivel en algún tramo – y de muy breves descansos entre ellas. En total, algo más de 5kms de durísimo ascenso casi constante, en el que sólo era posible correr a cortos intervalos, que nos dejaban el cumbre del Cerro de los Majojos, un popular punto de despegue para parapentistas.

Una vez descendidos por la cara opuesta del cerro, nos enganchamos al camino de los Neveros, que descendemos entre el km 8 y el 10 de la prueba. A continuación abandonamos el camino por un cortafuegos técnicamente sencillo, pero de pendiente endiablada, donde se pueden alcanzar velocidades importantes. Por desgracia, ese largo y pronunciado descenso castiga las piernas tanto o más como los ascensos, y todavía queda por subir un largo tramo por la pista forestal que une la carretera de la Sierra y el Camino de los Neveros, antes de enfilar de nuevo el camino y el último cortafuegos que nos deja a las puertas de Cenes y a un kilómetro escaso de la meta.

En resumen, la dureza de la ruta no reside sólo en el desnivel, sino también en la brusquedad de las subidas y de las bajadas. Las subidas son inmensamente duras, pero igualmente las bajadas son largas, de fuerte pendiente y castigan las piernas extraordinariamente. Yo, dos días después, aún tengo unas agujetas que apenas me han dejado hoy rodar un poco para soltar las piernas.

No sí la publicidad, que rezaba que ésta es la carrera más dura de Sierra Nevada, puede tomarse por cierta, sobre todo teniendo en cuenta que la Media Maratón de Montaña que se celebra en breve durante el Mountain Weekend Festival (organizado por el Club Alpino Benalmádena) tiene una distancia y un desnivel medio mayor que ésta; pero, igualmente, no es una carrera para incautos.

En el apartado de la organización, todo fue razonablemente bien para ser una primera edición. Ya sorprende que en estos tiempos nazcan carreras nuevas. También, aunque a mi la cuestión de los regalos me la trae bastante al pairo, es de agradecer una bolsa del corredor bastante decente: una camiseta de las que se pueden usar de verdad para correr (y no como pijama o para trapos), y una gorra de running también utilizable. Del lado de las cosas a mejorar: un guardarropa más seguro y una recogida de dorsales un poco más ágil y, sobre todo, en la que se compruebe la identidad y la ficha federativa para evitar posibles sustos.

Ruta interactiva

Un buen compañero corredor de montaña, Néstor, me envía esta información para que le dé difusión. Se trata de una CxM nocturna, con una distancia de casi 14 kms y un desnivel acumulado nada despreciable de 1035m.

Es la primera CxM nocturna de la que tengo noticia, y desde luego la única en nuestro entorno más cercano. A buen seguro que mis compañeros de mis dos clubes, Granada Ultra Trail y Granabike-HIMAT, y yo mismo, responderemos con una buena participación. La idea y el esfuerzo lo merecen.

Más información e inscripción en: http://www.nocturnapradonegro.co.cc/

Perfil de la prueba

Rutas de trail running; 20 y 21 kms (respectivamente); Terreno: Pista, camino rural, plataforma del tranvía minero y vereda; Dificultad física: media; Dificultad técnica: Baja; Zapatillas Mizuno Ascend.

Este blog ya lleva un par de entradas dedicadas al antiguo distrito minero de Linares, pero los anteriores tracks no habían quedado del todo redondos, sobre todo porque grababa a la vez que exploraba la zona. Ahora que la conozco un poco mejor, tengo la oportunidad de ofrecer dos variantes prácticamente circulares que aprovechan casi todos los senderos (o al menos los más llamativos).

Sendero de Paño Pico. Foto de cecimp en Panoramio

Las dos tienen su arranque en el Paseo de Linarejos (Linares), y discurren por la pista que sale de la Ermita de la Virgen de Linarejos hasta llegar a la antigua Fundición de San Luis. Tomando el camino que sale a la derecha desde la Fundición se llega casi sin pérdida hasta el Cortijo de Don Fabián, y un poco más adelante, siguiendo una vereda ligeramente ascendente situada a nuestra izquierda, a la parte alta de la Cuesta del Mimbre. Descendiendo ésta sólo unos metros nos encontramos ahora a la izquierda una vereda que, en unos pocos metros, se convierte en un camino algo más ancho, y que acabaremos abandonando de nuevo a la izquierda siguiendo las indicaciones de la central eléctrica minera de San José. Desde allí, siguiendo ahora el indicador de la Mina la Mejicana, nos adentramos en el precioso sendero de Paño Pico hasta llegar al Radio-faro (un conjunto de antenas de repetición que hacen de fácil punto de orientación).

Desde este punto, continuando recto tenemos una rápida vía de escape hacia Linares, atravesando la Urbanización de La Cruz. En lugar de ello, yo tomé el camino que, junto al Radio-faro, desciende a mano derecha hacia la Dehesa de Guarromán (sendero del Cerro de las Mancebas). Justo al llegar junto a los invernaderos, se toma el camino de la derecha hacia la Garza, y continuamos recto hasta llegar a la Cuesta del Mimbre y subirla entera. Para no repetir la vereda de subida, tomo una paralela que discurre junto a una valla y que, igualmente, me deja en el Cortijo de Don Fabián. De nuevo, para no repetir el camino de ida, tomo la vereda paralela que queda justo a la derecha y, atravesando un arenal, me encamino hacia la pista principal (Linares-La Cruz) desde donde, ahora sí, no queda más remedio que repetir una buena parte del camino de ida, aunque ligeramente cuesta abajo se hace ahora cómodamente.

El track puede exportarse desde la siguiente ruta interactiva:

Distrito minero de Linares (variante 1, por la Cuesta del Mimbre)

La segunda variante es igual a la primera hasta llegar al Cortijo de Don Fabián. Desde aquí, sin embargo, en lugar de tomar la vereda que conduce en sentido ascendente hacia la Cuesta del Mimbre, tomamos la que hay justo antes, que conduce -ahora en sentido descendente- hacia la Garza, pasando junto al Pozo Cota 0 y el Calvario. Pasamos junto a la Garza en sentido hacia la Dehesa de Guarromán pero, en lugar de seguir el camino del Cerro de las Mancebas, nos desviamos a la izquierda en dirección al Lavadero de Arrayanes, el Pozo Zulueta y el Pozo San Ignacio. En el tercio final de este camino encontramos un desvío que nos lleva hacia la Central de San José y hacia el Sendero de Paño Pico (común a las dos variantes). Esta vez, en lugar de descender junto al Radio-faro, llaneamos recto, atravesamos la Urbanización de La Cruz y regresamos siguiendo la pista principal de vuelta hacia Linares.

De nuevo, el track puede exportarse desde la siguiente ruta interactiva:

Distrito minero de Linares (variante 2, por el Lavadero de Arrayanes)

Para terminar, las dos rutas sobreimpresionadas. Como puede observarse, haciendo las dos, hay pocos puntos de interés en la zona que se queden sin visitar.

El distrito minero de Linares, casi al completo

Entrenos atrasados

Publicado: 18 diciembre, 2011 en General
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Últimamente tengo el blog un poco abandonado. Si alguien me ha dado por muerto, retirado, lesionado, o desmotivado, se equivoca. Ciertamente, ahora compito poco, pero esto del correr sigue teniéndome tan enganchado como siempre.

Lo que pasa es que escribir sobre lo que uno hace como mero entretenimiento o entrenamiento es un tostón, de escribir y de leer. Para no incordiar demasiado, y por si a alguien le interesan los tracks, ahí va una selección de rutas de los últimos meses, algunas hechas en solitario, otras en compañía de mis queridos GUTs:

12.09.2011: Descenso del Río Dílar (Canal de la Espartera-Barranco del Buho-Río Dílar- Central Eléctrica de Dílar).

27.09.2011: Trail Balcón del Genil (Rebites-Balcón del Genil-Contadero-Restos arqueológicos de Huétor-Acequia de Monachil-Cementerio de Huétor).

01.10.2011: Subida a Sierra Oruña (Torres de Albanchez-Fuenfría-Sierra Oruña).

19.11.2011: Arenales del Trevenque (Canal de la Espartera-Barranco del Buho-Fuente del Vino-Arenales del Trevenque).

17.12.2011: Veredas del Llano de la Perdiz (Zaidín-Cementerio-Primitivo del Llano-Canal de los Franceses-Quejigal del Darro-Silla del Moro-Centro).

Obviamente, ha habido más cosas. De un par de ellas me fastidia no tener track: el trail que hice con Aarón, Vanesa y Marga por el Sacromonte y el Cerro de San Cecilio, que es corto pero muy interesante, y el Cross “Salvemos el Pinar de la Elipa” (Madrid). El resto, o ya tiene entrada, o está repetido, o carece de interés.

Ruta de trail running por media y alta montaña; 26.4 kms; Dificultad técnica: media; Dificultad física: muy alta; Zapatillas Asics Trabuco 13

Hoy resulta difícil ponerse a escribir. Es difícil decidir por dónde empezar. Es difícil encontrar las palabras. Y, en cualquier caso, lo que escriba no va a ser fiel a las sensaciones recogidas. Las fotos, con seguridad, tampoco harán justicia.

Vanesa y Emilio

A las 8 y 30 nos esperaba Emilio en el Centro de Interpretación del Jardín Botánico de la Cortijuela, donde llegamos puntales los que subíamos en coche desde Granada. El breve recuento da una representación estupenda de los clubes implicados. Por parte de Granabike-HIMAT, Nando, Antonio Luis y Xurxo; por parte de “Cualquiera puede hacerlo”, Fran, Antonio y Er Leon; y por parte de Granada UltraTrail, Emilio, Vanesa, Pablo, Aarón, y el que escribe. Poco a poco, somos más los que nos vamos animando a practicar este duro pero agradecido (a veces) deporte que es el trail running de montaña.

Salimos subiendo la fuerte pendiente de la vereda que, desde la Cortijuela, forma parte del Sulayr (sendero que toma su nombre del título que los árabes dieron al Veleta, la Montaña del Sol, y que hoy circunda todo el macizo de Sierra Nevada). Ascendemos poco a poco, con las piernas aún torpes y la respiración entrecortada del frío y el esfuerzo. Al poco la pendiente se relaja y alcanzamos un prado, desde el que se divisa la corona del Trevenque a nuestra espalda y el Valle del Monachil a nuestra izquierda.

Seguimos avanzando hasta coronar el Collado de Matas Verdes. El Trevenque sigue reinando a nuestras espaldas, pero frente a nosotros ya se abre la imponente cadena de los tresmiles, hoy ocultada por las nubes, aún lejanas, y por el relente. Primer aviso: por encima de los 2500 m., a lo lejos se divisa perfectamente una fina capa de nive en las laderas del Veleta y los Machos. La temperatura sigue siendo baja y no parece que el tiempo vaya a mejorar.

Un kilómetro de fuerte bajada después del collado, doblamos a la izquierda, siguiendo el recorrido del Sulayr. El sendero en zig-zag nos conduce a la toma de agua de la Central de Diéchar, donde cruzamos el río Monachil y enfilamos la pista forestal de San Jerónimo. Aquí Emilio nos tenía preparada la primera sorpresa: en lugar de seguir la pista hacia los Neveros, la abandonamos por un sendero a la izquierda a las primeras de cambio, y que nos lleva a la antigua leprosería del Convento de San Jerónimo. A los pocos metros de rodear el Convento, desaparece todo rastro de sendero. Por cierto, también desaparece la señal GPS; de ahí el breve tramo recto que aparece en el kilómetro 11 de la ruta interactiva.

Haz click para acceder al track y la ruta interactiva

Tomando como referencia un barranquillo que se abre a nuestra derecha nos metemos en el bosque. Los pinos se van cerrando y avanzar se hace cada metro un poco más duro. En el siguiente kilómetro de campo a través ganamos 300 metros verticales (ver la foto del encabezado). El grupo se separa, y en el nuestro confiamos en el buen sentido de la orientación de Aarón, que ya ha recorrido este tramo en el SNUT. Por detrás, sabemos que Emilio sirve de guía a Vanesa, Antonio Luis, Er León, y Xurxo.

Atravesamos un carrascal, y reencontramos la vereda. La pendiente baja a un soportable 20%, que puede hacerse trotando a ratos y, por fin, una cancela nos da paso a una pista forestal y a la carretera de la Sierra. Nos reunificamos, medimos nuestras fuerzas y empiezan las malas noticias. Lo que unos minutos antes era un txirimiri, está empezando a convertirse en un molesto y frio aguacero.

Corremos unos escasos 500 metros por asfalto, para pasar a la derecha a una nueva vereda que sirve de enlace con el antiguo circuito de BTT de la Suerte de Fuente Alta. Hacemos la parte baja del circuito, desde donde la ladera se abre en la lejanía hacia la Loma de Dílar y la espectacular vista de la parte de la ruta – 15 kms – que ya hemos dejado atrás. Sin embargo, poco podemos disfrutar del paisaje, con la lluvia arreciando y, sinceramente, escasamente preparados para un día húmedo y frío que contradecía todas las previsiones meteorológicas que habíamos consultado.

Por fin salimos del circuito por el extremo opuesto al de entrada y llegamos a Pradollano. Calados ya hasta los huesos, toca reunirse de nuevo y tomar decisiones. Una cafetería abierta, un café con tostadas y, sobre todo, los secamanos de los servicios, que nos permiten secar y calentar un poco nuestras prendas, nos hace ver las cosas con más claridad. Al retomar el camino, la lluvia se hace más fina y, saliendo de Pradollano por la fuente del Mirlo, un claro entre las nubes incluso nos regala algunos rayos de sol.

La parte de la ruta que nos queda por delante es si cabe aún más espectacular. Hacemos parte del antiguo circuito de fondo de la Estación de esquí, y lo abandonamos al poco para tomar la vereda que nos acabará llevando de nuevo hasta el Collado de Matas Verdes. Estos últimos 10 kms son los más entretenidos: aunque hay fuertes repechos de varios cientos de metros, el desnivel medio es negativo. La vereda es técnica pero puede puede hacerse rápido. Hay que atravesar arroyos y zonas empantanadas (en una de las cuales Aarón mete la pierna hasta la rodilla, en lo que él creía que iba a ser un “elegante” salto por encima de un arroyo…) Finalmente, ganamos el Collado y el Trevenque aparece imponente ante nuestros ojos. Esta parte de la ruta coincide con la de inicio pero, lo que a la salida era una penosa cuesta arriba, ahora es un divertido descenso.

Por fin, alcanzamos nuestra meta. Aarón, Fran, Antonio y yo llegamos en cabeza, exultantes. Poco a poco van goteando los demás. Cada que cabeza que aparece a lo lejos la celebramos como si fuera la meta de una importante carrera. En toda la ruta, lo mejor: los compañeros.

Los compañeros

De izquierda a derecha: Aarón, Fran, Antonio, Er Leon, Pablo, Nando, César (abajo), Emilio, Vanesa y Antonio Luis. Xurxo está haciendo la foto. Muchas gracias a tod@s.

Ruta de trail running nocturo; 20.9km; Dificultad técnica: Media; Dificultad física: Alta; Zapatillas Asics Trabuco 13

Pulsa sobre la imagen para acceder a la ruta interactiva

La ruta de este martes congregó sólo a parte de los habituales: Vanesa, Laure, Antonio, Aarón, Pablo y quien escribe. Quizá la dureza de la que veníamos avisando desde días atrás desanimó a alguno…

Se trata de un circuito casi calcado al que hicimos en Junio del año pasado. La única diferencia es que, en aquella ocasión, salimos del Hervidero siguiendo una acequia que lleva hasta el arroyo Huenes, lo que nos obligó a hacer un largo tramo de campo a través. El track de aquella ocasión era prácticamente inservible, dado que, de haberlo seguido, habríamos tenido que sortear varios obstáculos que, de noche, podrían haber sido peligrosos.

Decidimos la opción segura, a costa de que parte del recorrido perdiera atractivo, y hacer desde el Hervidero hasta el camino de la central eléctrica de Monachil (los primeros 7 kilómetros y medio) casi exclusivamente por pista y por asfalto. En cualquier caso, no es espectacularidad precisamente lo que le falta a este circuito, porque los dos tercios siguientes tienen casi de todo.

Primero, Los Cahorros, con el río Monachil encerrado entre altas paredes de roca, dejando sólo el espacio mínimo necesario para que pase una persona, y con sus famosos puentes colgantes (en la oscuridad más impresionantes si cabe). Después, la subida por la cara norte del Cerro Huenes. Aunque se llame “Cerro”, es un impresionante monte de más de 1600 metros de altura, que subimos casi íntegramente, hasta llegar al antiguo refugio (ahora cerrado) de Fuente Fría. La dureza de la subida se aprecia perfectamente en el perfil que os adjunto: aunque los 700 metros de desnivel se salvan, sin apenas descanso, en unos 6 kms, los últimos 300 se hacen en poco más de 1. No hace falta que explique cómo le sienta a las piernas un kilómetro al 30% de desnivel después de más dos horas en ruta…

Por último, sólo queda bajar por la cara opuesta de nuevo hacia el Puente de los Siete Ojos, primero, y al Hervidero, después. Una vereda angosta y técnica, que difícilmente deja a uno relajarse a partir de ir ya casi de continuo cuesta abajo.

En fin, hoy todos necesitaremos un poco más de descanso. Pero si alguien necesita un empujón, ese es Laure, la más joven incorporación al club, que nos se nos marcha al dique seco durante unos meses. Que sea para bien, que te recuperes pronto, y que vuelvas con esa simpatía y ese buen humor que no has perdido ni en las cuestas más empinadas.

Ruta de trail running nocturno; 15.5 km; Dificultad física: alta; Dificultad técnica: media; Zapatillas Asics Trabuco 13

Pincha en la imagen para acceder a la ruta interactiva

Para ir despidiendo el verano, nuestro pequeño grupo de aventureros nos atrevimos con una de las rutas clásicas de la media montaña del Parque Natural de Sierra Nevada, bien conocida por ciclistas y senderistas. Cerca de las 10 de la noche nos reuníamos Emilio, Pablo, Laure, Vanesa, los dos Antonios, Aarón (recién reincorporado tras una larga ausencia), Manolo, y quien escribe. Por delante nos quedaban más de dos horas de puro trail running.

Nuestro punto de salida en esta ocasión fue el aparcamiento del Canal de la Espartera, a escasos dos kilómetros de Cumbres Verdes (La Zubia). Abandonamos el aparcamiento por el arranque de la vereda del Barranco del Búho. Los cuatro kilómetros de esta exigente vereda acaban en la ribera norte del río Dílar. Como puede observarse en la ruta interactiva, cometimos el pequeño error de dejarnos la salida hacia el río que nos interesaba, así que desde el final de la vereda tuvimos que desandar prácticamente un kilómetro para tomar una pista de descenso que nos habíamos dejado a la derecha. Quien quiera descargarse el track y seguirlo, puede ahorrarse este tramo sin problemas (kms del 3 al 4).

Llegados finalmente al punto de la ribera del río que andábamos buscando, no queda otra que meterse en él hasta más arriba de las las rodillas. La vereda del río Dílar va pasando de una ribera a otra constantemente. Si no conté mal, hasta un total de 11 veces. Esta ruta, por tanto, debe hacerse con buena temperatura y tras un periodo seco. Un par de días de lluvia o una temperatura más baja la convierten en una temeridad que puede llegar a ser muy peligrosa. Todos recordamos el caso reciente en el que las bajas temperaturas de este valle tras una noche de intensa nevada se convirtieron en mortales.

No era el caso, en esta noche de 20ºC de temperatura y luna llena, y tras varios meses secos y, aunque el agua bajaba ya bastante fresca, los remojones se soportaban bien e incluso se agradecían con el calor del esfuerzo. Eso, sin embargo, no impide que lo dificultoso del terreno hiciera correr algo bastante exigente.

Tras cuatro kilómetros de entrar y salir en el río, finalmente llegamos al camino ancho que lleva desde la Central Eléctrica de Dílar al pueblo de Dílar. No estaba en nuestros planes correr por este camino, sino subir por la tremenda cuesta que remonta el barranco en el que se encajona el río, desde la Central hasta su toma de agua, 400 metros en vertical más arriba. 400 metros que se ascienden en menos dos kilómetros. A estas alturas, un desnivel sostenido de entre entre un 20 y un 25% es la puntilla que remata las pocas fuerzas que nos quedan.

Por último, desde la toma de la Central, queda regresar al punto de partida, cuatro kilómetros de llano y falso llano por la base de la Boca de la Pescá, camino por el que poco a poco se va abriendo la vista de Granada iluminada ante nuestros ojos. Cansados, pero emocionados por lo exigente y lo espectacular de la ruta, sólo nos queda el camino de vuelta en coche a nuestras casas…