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Carrera de fondo en ruta; 47km 380m; Dificultad física: Extrema; Zapatillas Nike LunarElite 2

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A las 7 estábamos bien preparados Laure, Emilio y yo en el extremo del paseo del Salón, junto con otros más de 400 corredores, dispuestos para realizar una de las pruebas de fondo más duras que pueden caber en la cabeza de un atleta.

La subida pedestre al Veleta tiene merecida su fama. Casi 50 kms, de los que, desde el 10 hasta el 50 transcurren por una continua subida que empieza a los 700 metros sobre el nivel del mar a los que se encuentra Granada capital, y termina en los 3400 a los que se encuentra la cumbre del Veleta.

A la salida, mi compeñero Emilio y yo hemos salido juntos, a un conservador, pero suficientemenete vivo ritmo. Juntos hemos llegado hasta el arranque de la cuesta arriba, a la salida del pueblo de Pinos Genil. Desde allí, nuestros respectivos ritmos nos han ido distanciando lenta pero inexorablemente.

Para este punto, ya se me había unido Gaby, que con su bicicleta de carretera me ha acompañado prácticamente hasta el final de la ruta, y al que le agradezco enormemente el haberme abastecido de isotónica y comida, pero sobre todo, el haberme hecho compañia, y la carrera mucho más llevadera. Todo el camino estaba de hecho plagado de compañeros de Granabike, marcando con su presencia (y con su vocerío) los puntos más señalados del recorrido, y, algunos de ellos, con sus BTTs, acompañándonos en algunas partes del recorrido.

Bien. Como decía, una larga subida al 7-8% de desnivel nos lleva de Pinos Genil al empalme con la carretera de Sierra Nevada. A partir de aquí la pendiente se relaja un poco, y los kilómetros se suceden lentamente, con un solo y breve descanso de unos pocos cientos de metros. Marco ritmo de crucero a poco más de 6’/km, y me dejo distraer por las cada vez más espectaculares vistas y por la conversación de mis compañeros.

Llegamos al centro de visitantes del Dornajo, en el km 25, una media hora por delante de mi horario previsto. Allí está el grupo que ha montado Nando. Paro un breve minuto para saludar y repostar, y, sobre todo, para prepararme mentalmente para lo que está por llegar, que es aún lo más duro…

Nos desviamos de la carretera principal de acceso a la Estación de Esquí, y enfilamos la antigua carretera de la Sierra, camino del Collado de las Sabinas: una interminable sucesión de curvas (puerto de categoría especial en la Vuelta a España de ciclismo) que machaca al más duro. Los tramos rectos se hacen llevaderos, pero cada curva cae como un hacha sobre las piernas. A media subida la vegetación desaparece y empieza a manifestarse el paisaje casi lunar tan característico de la alta montaña granadina.

Tras siete kilómetros llegamos a un tramo, de nuevo excesivamente corto, de llaneo y ligera bajada, y en breve volvemos a desviarnos, dejando a nuestra derecha Pradollano y ascendiendo a nuestra izquierda camino de la Hoya de la Mora. De nuevo la carretera se empina, y, aunque la temperatura es suave, el sol cae a plomo, y no se divisa ni un atisbo de sombra.

Desde aquí la ascensión ya es continua y constante. Cerca de la Hoya de la Mora las fuerzas empiezan a flaquear y empiezo a hacer cortos tramos andando. De hecho, la mayor parte de los corredores ya se han convertido en marchadores. Yo, por mi parte, empiezo a temerme que he sido demasiado arriesgado manteniendo un ritmo tan vivo hasta este punto.

Pero llego a la Hoya de la Mora, y allí me encuentro, por sorpresa a Marijose y a mi niña Candela. No hay mejor revulsivo para un momento de crisis y tardo casi dos kms en perder la sonrisa de la cara. Dos kms que, por cierto, he vuelto a hacer corriendo.

Los últimos 10 kilómetros, para quien conozca la subida al Veleta son poco menos que un infierno. Con casi 40 kms en las piernas (30 de subida), el Veleta se te muestra en todo su esplendor, tan enorme que parece que está al alcance de la mano. Pero la carretera parece estar hecha a propósito para desesperar al que intenta alcanzarlo. Una vuelta sucede a otra vuelta, y otra más y lo que son poco más de dos kms en línea recta se convierte en casi 10 de sufrimiento. A estas alturas la carretera escasamente es tal, descascarillada por las inclemencias. Aún así, Gaby y Newtunning siguen acompañándome. El primero con su flaca, teniendo todo el cuidado del mundo con los baches, el segundo con su burra, bastante más comodo.

Conforme avanza la subida empieza a hacer efecto lo que he ido comiendo por el camino, y me revitalizo un poco. Los tres últimos kilómetros decido dejar de andar y ponerme a correr. No casualmente, sino porque en un control me dicen que voy el 104, y veo al alcance de la mano llegar entre los 100 primeros de esta prueba mítica.

Esos tres últimos kilómetros resultan agónicos, pero la meta está tan cerca que la cabeza te lleva con más fuerza que las piernas. Sigo subiendo, a todo lo que dan mi corazón y mis pulmones (hay está el registro de la ruta interactiva para atestiguarlo). Y, por último, la meta. Una meta que sabe a gloria más que nunca. Finalmente, puesto 98 en 5h 40′ 44”.

Entrenamiento por pista asfaltada; 20.6 km; Zapatillas Mizuno Ascend de Trail; Dificultad técnica: Baja; Dificultad Física: Alta

Está claro que los entrenos nocturnos de trail running de esta temporada están llevando más pimienta de la habitual. Si el trail por Sierra Elvira tuvo de todo un poco, y el de la Cañada del Sereno incluyó una lesión que nos obligó a volver andando, con lo que no contábamos ayer en el Pico Veleta era con rachas de viento de 70 km/h y una temperatura (a la altura de la Hoya de la Mora) de 6.5 ºC. Esos seis graditos, 500 m más arriba, bien podían ser 4 ó 5, en pleno Julio y con viento huracanado.

La experiencia, desde luego, es dura pero inigualable. En los tramos contra viento era casi imposible avanzar, en los que teníamos al viento a favor era como si volásemos. Y la luna casi llena nos permitía correr con los frontales apagados. Gran parte del camino fuimos muy distanciados unos de otros, y recorrer ese paisaje casi desértico y de aspecto lunar era a ratos casi hipnotizador.

La ruta no tiene secretos, puesto que es una carretera con un solo desvío a la izquierda en todo el camino, en todo momento cuesta arriba y de perfil constante. Aún así, cuelgo la ruta interactiva, por quien tenga interés en los datos altimétricos.

Pincha en la imagen para la ruta interactiva

Como puede observarse, en esta ocasión, a diferencia del año pasado, no hicimos cumbre, sino que nos quedamos a escasos 500 metros. Con el viento habría sido objetivamente peligroso, especialmente pasada la madrugada.

Aparte de los incondicionales Emilio y yo mismo, se nos unió Laure, que va camino de convertirse en clásico, y Manolo, recién regresado a su tierra de la llana Castilla, y al que animamos a que no se pierda los siguientes entrenos (con la mente puesta en el ultra Granada-Veleta en escasas 3 semanas… Dios nos pille confesados).

Marcha cicloturista cronometrada de bicicleta de carretera, 38km

Track, proyección en Google Earth y análisis IBP para descargar, Fotos en Ideal Digital, Fotos en Picasa (Ramón Ángel Serrano, Jose Manuel Catetochil, Jorge Guevara), Crónica de la prueba en Ideal Digital

Clasificación

Aún me faltaba esta clásica por añadir en este blog. La subida cicloturista al Veleta, en su 17ª edición, es una de las de más solera de las cicloturistas granadinas y, sin duda, una de las que más tirón tienen en los alrededores: algo menos de 600 ciclistas en esta edición del 2010.

La propuesta lo merece: subir desde Granada hasta el segundo pico más alto de la península (después del vecino Mulhacén) en el tiempo más corto posible. En esta ocasión, las circunstancias obligaron a un punto de salida a las afueras de Granada capital (en Cenes de la Vega) y a un punto de llegada un poco más bajo. En lugar de ascender hasta la cumbre del Veleta, como otros años, en esta ocasión la nieve que aún permanece en las cotas más altas ha obligado a que el recorrido fuera unos dos kilómetros más corto.

Lo interesante en este caso no está en el track ni en el perfil. La carretera de subida al Veleta es fácil de encontrar, subiendo el Collado de las Sabinas y abandonando la carretera que conduce a Pradollano poco antes de llegar al CARD en dirección a la Hoya de la Mora. El perfil es también bastante monótono: llano en los escasos 3 kilómetros que distan entre Cenes y Pinos Genil y, a partir de ahí, una subida de inclinación casi constante hasta la meta. La pendiente media es del 7-8%, con algunos tramos en la zona de las Sabinas en torno al 10-12%, y algunas rampas pasada la Hoya de la Mora que se acercan al 10% y que se hacen bastante duras por el mal estado del firme (el asfalto de hecho desaparece en algunos puntos). Es pues la continuidad de la subida lo que le confiere su especial dureza a esta prueba. Además de dotes escaladores, se requiere una cierta estabilidad de ánimo para soportar un esfuerzo tan prolongado sin ningún descanso. Como prueba, en sólo 38 kms se alcanza un respetable índice de dificultad IBP de 161.

Mucho más interesante es el cambio de entorno que se va produciendo conforme se asciende, pasando por la Vega, el Pinar y, finalmente, el sorprendente paisaje casi lunar de la alta montaña. Este año, además, quedaban importantes restos de nieve en los últimos kilómetros, de tal manera que parecía que la carretera en algunos tramos estuviera excavada en el hielo. Muchos ciclistas no quisieron perderse la oportunidad de fotografiarse junto a las impresionantes paredes de nieve que bordeaban la carretera, lo que convirtió el recorrido en una curiosa fiesta multicolor. Más que ningún otro año, se ha respirado ese ambiente verdaderamente cicloturista, al margen de la competición, que debería reinar en este tipo de pruebas.

Ruta interactiva

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El Veleta

Publicado: 27 junio, 2009 en General
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Ruta en bicicleta de carretera; dificultad: muy alta; distancia: 47kms (sólo ida); desnivel positivo: 2731m

Fotos, Track para descargar

Impresionante subida al puerto ciclable (en bicicleta de carretera) más alto de la Península Ibérica: un desnivel de más de 2700 metros para alcanzar los 3300 desde los 680 a los que se encuentra Granada capital. Más duro aún si se tiene en cuenta que no hemos hecho la subida por la más asequible carretera de la Sierra, sino por el puerto de El Purche (ver post de la semana pasada), con varias rampas mantenidas de hasta el 17%.

Me han acompañado Pepe Balderas, en bicicleta de carretera y, a nuestra par, Patillas, con BTT (!). Ha sido pues una mañana de compañerismo que hemos terminado haciendo cumbre en un punto privilegiado desde el que nuestra vista alcanzaba perfectamente las costas de Almuñécar y Carchuna a través de una atmósfera cristalina y bajo un cielo radiantemente azul. Ni el viento, ni el calor en la subida, ni el frío de la cumbre han venido a empañar nuestra pequeña aventura

Imagen147La ruta ha comenzado en el Zaidín, en el punto de encuentro habitual de Granabike. Desde ahí hemos tomado la salida hacia Monachil. Cruzado el pueblo empiezan las primeras rampas de la carretera del Purche que nos conduce, después de coronar el puerto, a la carretera de la Sierra. Dicha carretera se abandona a la altura del Centro de Visitantes el Dornajo, en dirección al Collado de las Sabinas. Llegado el primer cruce, esto es, en el mismo Collado, de nuevo abandonamos la carretera que seguimos hacia la izquierda en dirección a Borreguiles-Veleta. Llegamos a la barrera de la Hoya de la Mora, ignoramos el único desvío que sale a nuestra derecha durante la subida y, desde ahí, ya todo es subir y subir por una carretera en pésimo estado (llamarla carretera ya es decir demasiado), hasta la cumbre del Pico del Veleta.

Imagen150El mar desde la cumbre del Veleta

Ahí va la información altimétrica de la ruta:

Altimetria 1

Y el enlace a la ruta interactiva:

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